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De Roma a Santiago por una promesa

El empresario Benjamín Alba, en la lucense puerta de San Pedro. PEPE TEJERO
El empresario Benjamín Alba, en la lucense puerta de San Pedro. PEPE TEJERO

El empresario asturiano Benjamín Alba inició hace 90 días el camino entre las dos ciudades en homenaje a su difunta esposa

Benjamín Alba es un empresario asturiano de 72 años que está haciendo el Camino de Roma a Santiago para cumplir una promesa que le hizo a su mujer, "le prometí que lo haríamos juntos, pero como ella ya no está entre nosotros eso no es posible, así que lo hago yo solo".

Esta aventura comenzó en Roma hace más de 90 días y "no ha sido nada fácil", asegura Alba. "Al terminar la primera etapa en un pueblo cercano a Roma me robaron la cartera, en ese momento, se me pasaron dos cosas por la cabeza: coger un avión e irme a casa o buscarme la vida". Optó por la segunda opción y denunció el suceso para que la Policía le proporcionase algún tipo de documentación con el que poder seguir viajando y estar identificado.

El inicio no fue sencillo, pero el empresario asegura que "el Apóstol Santiago me puso a prueba para ver si estaba capacitado para hacer el Camino". A día de hoy, sigue sin carné de identidad, pero asegura que esto no le ha supuesto un problema.

INICIOS. Benjamín Alba comenzó a caminar como peregrino hace más de 30 años. "Mi mujer era peregrina, fue ella la que me involucró para hacer el Camino y al final me gustaba más a mi que a ella. Juntos hicimos el camino francés, el de la plata y muchos otros, pero siempre terminábamos volviendo al primitivo", explica.

Alba cree que la ruta original es la más bonita y que además "tiene otra cosa, muy importante, que los lugares por donde pasa y las personas que llevan los hoteles y los restaurantes, todos ellos están muy vinculados al Camino", afirma.

Además de disfrutar haciendo la ruta "mi mujer y yo soñábamos con hacer un albergue como el que nos gustaría encontrarnos en el Camino", cuenta. Juntos compraron el Palacio de Merás en la localidad asturiana de Tineo y, además de un albergue, convirtieron en un hotel de cuatro estrellas este edificio construido en 1525.

DIFICULTADES. Alba cree que hoy en día cualquiera con un poco de voluntad puede hacer el Camino Primitivo, ya que está muy bien señalizado y acondicionado. Sin embargo, cuando él empezó casi no había señalizaciones y los peregrinos "éramos unos desahuciados y se podían contar con los dedos de una mano", asegura.

La peregrinación desde Roma le ha supuesto nuevas dificultades como el idioma, que ha sido una barrera al pasar por territorio francés e italiano. La señalización en estos países es diferente y "hace que te pierdas 3 o 4 veces en un día, pero al final, siempre acabas encontrando el Camino". Sin embargo, el asturiano asegura que lo más duro ha sido la soledad.

RECONOCIMIENTO. Benjamín Alba llegará a Santiago este sábado, donde será nombrado Caballero de la Orden de Santiago por su labor como promotor del Camino, convirtiéndose en el primero que acude a recoger esta distinción caminando desde Roma.

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