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Los riders se triplican en Lugo y surgen las primeras denuncias por intrusismo

Un rider realizando el reparto. EUROPA PRESS
Un rider realizando el reparto. EUROPA PRESS
Tres repartidores han pedido a la Inspección de Trabajo que actúe porque hay compañeros sirviendo sin seguro

El fenómeno de los riders está proliferando en Lugo por los cambios en los hábitos de consumo y por las alternativas que ha tenido que buscar la hostelería acuciada por la pandemia. Si a mediados de marzo pasado, cuando se declaró el estado de alarma, había 15 repartidores de comida a domicilio en la capital lucense que prestaban sus servicios a Uber Eats, nueve meses después esa cifra se ha multiplicado por tres —algunos lo hacen en patinete eléctrico—. Hoy en día son casi medio centenar y ya está operando una segunda plataforma, la barcelonesa Glovo. 

Con ese vertiginoso crecimiento han aflorado las irregularidades. Tres riders han denunciado esta semana en la Inspección Provincial de Trabajo que hay repartidores que prestan sus servicios sin estar dados de alta como autónomos en la Seguridad Social, lo que, a su juicio, supone una competencia desleal. 

"Se lo llevan todo para el bolsillo sin pagar impuestos, defraudan a la Seguridad Social y nos perjudican directamente", afirma uno de los denunciantes, que como sus otros dos compañeros prefiere mantenerse en el anonimato por temor a posibles represalias. 

Los denunciantes han solicitado a las autoridades laborales que realicen inspecciones para comprobar si los repartidores están al día en sus obligaciones. 

Lo que cobran los riders por cada reparto se ha reducido sustancialmente este año

También reclaman a las plataformas online de pedido de comida a domicilio que tomen cartas en el asunto. Explican que cuando comienzan a trabajar con estas compañías les exigen el alta en la Seguridad Social y la documentación del vehículo, si es a motor, y su seguro obligatorio. 

Pero los denunciantes advierten de que los intrusos recurren a artimañas para aparentar que cumplen esos requisitos. Cuentan que algunos presentan las cuentas de cotización de su madre o de un amigo, que están dados de alta como autónomos en otras actividades. 

Proponen a las plataformas que aprovechen los reconocimientos faciales que hay en las apps con las que operan para comprobar con inmediatez que el que está haciendo el reparto es el que figura como titular de la cuenta de cotización. Consideran que también podrían pedir cada mes el recibo del pago del seguro de autónomo. 

Desde que se ha multiplicado el número de riders en la capital lucense se ha reducido sustancialmente lo que perciben por prestar sus servicios. Actualmente cobran entre 2,80 y 3,50 euros por cada reparto que hacen, importe que va en función de la distancia que recorren. A principios de este año esa cuantía se aproximaba a los cinco euros.

Desde un taxista hasta una madre con su bebé 
Los repartidores que han puesto en conocimiento de la Inspección Provincial de Trabajo que se está registrando intrusismo en el sector repasan las anécdotas que viven a la hora del servicio en Lugo. Así dicen que es habitual encontrar los fines de semana a un taxista que reparte comida a domicilio en su vehículo de transporte público. 

Conciliación 
Otro de los casos que les llama la atención es el de una madre que hace a veces el reparto con su bebé en una silla en el asiento de atrás del coche. Es un ejemplo de lo que hay que hacer para conciliar la vida profesional y familiar. 

Hurtos 
También cuentan que algunos de los repartidores intrusos hurtaron la comida que tenían que repartir. Eso sucedió al menos en dos ocasiones en el pasado puente de la Concepción.

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