Encontros en El Progreso

Revilla: "Mucha gente está en política porque no vale para otra cosa"

"Ahora no hay rivales, hay enemigos", dice el líder cántabro en Encontros en El Progreso para advertir del riesgo de la actual crispación ▶ "Lo primero que hay que pedir a un dirigente es que no sea corrupto; lo segundo que no sea tonto a poder ser", dice el popular dirigente

"Noto ahora que mucha gente está en la política porque no vale para otra cosa", afirmó Miguel Ángel Revilla, expresidente de Cantabria, durante su conferencia en Encontros en El Progreso. Resumió en esa frase el empobrecido devenir de un trabajo que debería ser vocacional y lamentablemente se ha convertido en un modo de vida, opinó.

La cita con Revilla organizada por El Progreso reunió a cientos de personas en el Círculo de las Artes y el político desencadenó olas de carcajadas, para deleite de un público entregado. Pero esa simpatía no borró un mensaje duro, en el que censuró que los partidos se hayan llenado de gente que puede ser ministro o presidente en cuatro días, sin tener experiencia previa en nada y a la que mueve la única necesidad de agarrarse al puesto porque no tienen otro lugar al que ir.

Es un fenómeno que ha llenado la vida pública de "hooligans", de modo que lo que vale es "ir a por el contrario, decir animaladas e insultar para asegurarse el puesto". Se ha llegado a un momento en el que "ya no hay rivales, hay enemigos", lamentó.

Futuro
"Tengo mucha fe en este país, que siempre ha salido adelante. En algún momento, la gente decidirá que todo tiene un límite"

Es el mundo al revés, porque para estar en la vida pública habría que exigir más que para estar en la empresa privada, "porque si te equivocas perjudicas a muchos más, haces mucho más daño", advirtió.

El líder del PRC usó su vida como guion en una charla en la que abordó el desencanto de la política. Sin dejar de repetir el lema de "Revilla no roba", fijó las líneas de lo que debería guiar una carrera política: la vocación, la honradez y la coherencia, "que hoy brilla por su ausencia".

La vocación y la coherencia son claves para construir carreras políticas que tengan sentido, reflexionó un Revilla, que no dejó de recordar los casos de partidos que se han disuelto como azucarillos en cuatro días porque "los que iban a tocar el cielo con las manos" no tenían consistencia. Fue el caso de Albert Rivera, en Ciudadanos; Pablo Iglesias, en Podemos; o Alberto Garzón, un ministro al que se recordará por decir cuatro tonterías y por intentar usar la puerta giratoria, dijo.

Habló mucho del difícil clima a que han dado lugar los que "meten la mano" y no dejó de señalar la "terrible complacencia que hay en este país con el corrupto". Pero ahí no se puede ser tolerante y "lo primero que hay que pedir a un político es que no sea corrupto. Lo segundo que, a poder ser, no sea tonto", remarcó.

Pero la realidad, reconoció, es que "esto ahora es un vertedero, una pirámide de mierda en la que unos casos van tapando otros". Pero cree que se puede salir del estercolero.

"Tengo mucha fe en este país, que siempre ha salido adelante y estoy convencido de que tránsitos complicados como este que vivimos los vamos a superar", afirmó el líder del PRC, que vive su última etapa política disfrutando de la experiencia de recibir cariño hasta en los campos que parecen más difíciles, como el catalán, donde la gente de la calle hace cola para hablar con él pese a libros en los que no se ha privado de escribir los nombres de todos los que han robado allí, presumió.

Pilares
"La vida política tiene que estar asentada en la vocación, la coherencia y la honradez; no se puede ser tolerante con la corrupción"

De la voluntad de la gente, que en algún momento decidirá que "todo tiene un límite" y sentenciará "que no aguanta más", dependerá la salida de los atolladeros presentes, apuntó el líder cántabro. Pero en su receta para la recuperación de la vida pública puso otros ingredientes, inspirados en su biografía y en sus 41 años en la vida política. Y en la solución, apuntó, lo que hacen falta son líderes que no traicionen ni a sus orígenes ni a su gente.

Revilla presumió así una y otra vez de su coherencia, de no haberse dejado comprar nunca, de no haber caído en la tentación del coche oficial ni de la sala vip, en parte pensando en la vergüenza que le daría que le viera alguien de su pueblo cayendo en esos excesos. Se vanaglorió también de decir y haber dicho siempre lo que piensa y de haberse negado toda su vida a llevar escoltas, incluso cuando estaba amenazado por Eta. Han sido esas las bases de una vida que le ha hecho ver "que ser feliz no es caro". Y él es feliz, reconoció.

Y, como lección para la vida pública, apuntó que esa biografía que presentó como ejemplar es la que le permitió forjar su gran obra: "Ser el padre de una realidad irreversible, Cantabria".

Su carrera política comenzó por casualidad, reconoció, y con el objetivo de materializar un largo sueño congelado durante siglos, la recuperación de Cantabria, lograr el reconocimiento de su territorio y hasta de su nombre, perdido desde el siglo VIII. Esa paternidad justifica una vida y da sentido a una carrera, defendió Revilla.

No dejó de recordar que, por esa causa, él, que había sido un niño pobre de un remoto pueblo de montaña, dejó una carrera profesional que le daba dinero. Por perder, recordó, perdió incluso a su primera familia, porque la política y la renuncia al chalé, al barco y al dinero también le costó el divorcio.

Pero las causas valen la pena y la vida da otras oportunidades, apuntó Revilla, acompañado en el acto por su actual mujer, Aurora, tan citada en la conferencia que fue casi conarradora de las experiencia vitales del expresidente cántabro y líder del PRC.

Aurora fue retratada en su relato como una sabia consejera política que ha visto venir los líos políticos en que se metía Revilla al hablar con todo desparpajo hasta de lo mal que se comió en la boda de los actuales Reyes, que le dejó con un hambre inimaginable en una boda cántabra.

Se ha metido en muchas polémicas de ese tipo, por las que con frecuencia le han querido crucificar, recordó. Pero al final una metedura de pata no destroza la reputación de una vida ni el orgullo de una carrera, presumió.

Nada que ver con los casos que son hoy portada, como los de Eduardo Zaplana,  Rodrigo Rato o incluso del Rey emérito, al que se refirió una y otra vez, hasta imitándolo, como "el fugao".

La charla de Encontros en El Progreso fue presentada por el periodista Arsenio Coto y se organizó con la colaboración de Caixa Rural, Opticalia y Norvento.

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