Los retos del futuro director general de Urbanismo de Lugo

El exdirector de la Aplu Hipólito Pérez Novo será nombrado próximamente para ponerse al frente de una de las áreas municipales que más desafíos tiene. Es un departamento donde en los últimos años hubo cambios constantes y que está en el centro del debate público, especialmente por la lentitud en la tramitación de expedientes
Hipólito Pérez Novo. AEP
photo_camera Hipólito Pérez Novo. AEP

El abogado y especialista en urbanismo Hipólito Pérez Novo, exdirector de la Axencia de Protección da Legalidade Urbanística (Aplu) de la Xunta, donde ahora mismo es inspector, asumirá como próximo director general de Urbanismo del Concello de Lugo un área que tiene dificultades, pero donde también se han producido  mejoras en los últimos años, como la dotación de personal. Tras una época con numerosas plazas vacantes, estas se fueron cubriendo.

El mayor hándicap en este momento son las tres jefaturas de servicio. La de Licencias acaba de quedar vacía por jubilación, la de Urbanismo lo estará en ocho meses y la de Arquitectura está ocupada mediante una comisión de servicio que finalizará en primavera. Aunque los cambios que necesariamente se tendrán que producir, al menos en las dos primeras, también pueden ser una oportunidad para formar nuevos equipos.

Se trata, además, de un área en la que hubo sucesivos cambios de dirección y de organización en los últimos años. Entre 2019 y 2023 tuvo tres concejales distintos y un coordinador.

Además de una plantilla más amplia y estable, el futuro director general de Urbanismo también encontrará otras ventajas, como el hecho de que asuntos importantes que durante años ocuparon al Concello y le supusieron muchos quebraderos de cabeza quedaron desatascados en el último año. Fue el caso de la aprobación definitiva del 5% del PXOM, que llevaba doce años atascada, y el derribo de las polémicas torres de O Garañón. También se aprobaron algunas instrucciones de funcionamiento cuyo resultado está todavía por ver.

La reducción del tiempo de concesión de licencias de obras es uno de los retos más inmediatos al que se enfrentará el director general de Urbanismo, por el impacto que tiene tanto en la economía y en la vida de ciudadanos y de empresas como en la reputación de la administración local.

En el mandato pasado, el Concello aprobó una ordenanza de permisos urbanísticos, así como instrucciones de funcionamiento interno y externo, unificaciones de algunos criterios y una controvertida reorganización del personal, que empezaron a dar algunos frutos durante los primeros meses de 2023. Entre enero y agosto, Lugo fue la ciudad gallega que más licencias de obra concedió según el Instituto Galego de Estatística, con una media de 18 permisos al mes. El gobierno local estima que esos permisos generaron un volumen de negocio en el municipio superior a los 51 millones de euros. Y recordó que no todas las licencias que se tramitan pasan por la junta de gobierno, cuyos datos son los que suele utilizar la oposición del PP para hacer crítica, sino que el Concello también dispone de otros métodos para conceder títulos habilitantes, recalcó el ejecutivo.

En los siguientes meses, el número de licencias tramitadas fue bajando y en diciembre y enero se aprobaron solo 6 y 5, respectivamente. Coincidió con otra reorganización del servicio.

Pero más allá de la tramitación urbanística ordinaria, el Concello de Lugo tiene por delante muchos otros retos en esta área. Uno de ellos es agilizar la tramitación de planeamientos de suelo, mayormente de iniciativa privada, que permitan que la ciudad siga creciendo tanto desde el punto de vista residencial como comercial.

En este momento están en marcha, por ejemplo, procedimientos para desarrollar dos bolsas de suelo por debajo de la Ronda do Carme, en A Cheda y del otro lado de la Avenida dos Deportes, frente a la gasolinera Galp. En ambos hay reservada superficie para edificios de viviendas, para espacios públicos y para actividad comercial. En uno de ellos se prevé instalar Lidl y en otro Mercadona.

Y aunque el plan general de urbanismo aún acaba de aprobarse al completo, se empieza a hablar ya de la necesidad de revisar algunas partes de él, como la que afecta a O Carme o a la habitabilidad de bajos comerciales. Son compromisos del gobierno, así como el de hacerse con la propiedad de la finca de O Garañón para destinarla a zona verde pública.

La alcaldesa, Paula Alvarellos, apostó por reforzar este complejo departamento con una dirección general con el fin de darle un impulso a la gestión urbanística. "Estamos convencidos de que será unha gran ferramenta para impulsar e, especialmente, coordinar o traballo dunha área de importancia capital para a cidade, na que se concentran os servizos de Urbanismo, Licenzas, Arquitectura e Arqueoloxía", afirmó la regidora.
 

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