La red educativa del centro ya se caldea desde la planta de biomasa

El servicio centralizado y más ecológico de calefacción se conectó a los edificios que tiene Educación en Ramón Ferreiro y al Lug2
Javier Arias visitó con los técnicos la nueva instalación. SEBAS SENANDE
photo_camera Javier Arias visitó con los técnicos la nueva instalación. SEBAS SENANDE

La central de biomasa construida por la Consellería de Educación para ofrecer un servicio de calefacción común para todos los centros educativos del entorno de Ramón Ferreiro ya está en funcionamiento.

La central presta servicio a los institutos Ollos Grandes y Lucus Augusti, al colegio Anexa, a la facultad de Formación de Profesorado, al centro integral de FP Politécnico y a la residencia estudiantil Lug2. El complejo Lug1 se va a incorporar también a la red, pero aún no se ha abierto la conexión, aunque será previsiblemente inmediata.

El servicio se activó la pasada semana y está dando buenos resultados, según señala la delegación de la Xunta en Lugo, al frente de la que está Javier Arias, donde apuntan que en algunos edificios incluso se percibe con el nuevo sistema una mejora en el confort térmico. No obstante, los equipos técnicos siguen trabajando para la puesta a punto del servicio en los distintos centros de la mayor manzana educativa de la ciudad.

Educación ha invertido 2,2 millones en la construcción de la central de biomasa, la primera de esas características que se pone en marcha en la ciudad y cuyo proyecto fue posible por un convenio entre la consellería y el Instituto Enerxético de Galicia. La obra se financió parcialmente con fondos Feder de la Unión Europea.

Es la mayor apuesta de ese tipo materializada hasta el momento en Lugo en la transición hacia un modelo más ecológico en los sistemas de calefacción de los centros educativos y la Xunta estima que se van a ahorrar más de 500 toneladas de emisiones de CO2 a la atmósfera con esa nueva central.

La nueva instalación, que se localiza entre la sede judicial e instalaciones deportivas del complejo docente, cuenta con una sala de calderas única con dos calderas, cada una de ellas con una potencia de 80 kilovatios. Los consumos actuales de los centros incorporados a la red son de unos 1,8 millones de kilovatios anuales. Con esas cifras, el ahorro en emisiones de CO2 a las atmósfera sería de unas 530 toneladas.

Vista de una sala de máquinas de la central. SEBAS SENANDE
Vista de una sala de máquinas de la central. SEBAS SENANDE

No es, sin embargo, la primera obra en Lugo para reducir el impacto ambiental de los centros educativos, puesto que con el mismo fin se están llevando a cabo progresivamente reformas prácticamente integrales en colegios e institutos. El eje de esas acciones ha consistido en el cambio de cubiertas y ventanas y la impermeabilización de fachadas, además del cambio de luminarias. Progresivamente se han ido instalando también placas fotovoltaicas y, en algunos casos, instalaciones de biomasa.

Ese tipo de acciones permiten un ahorro energético de entorno a un 40 por ciento, señala la Xunta, que tiene en marcha un plan de nueva arquitectura pedagógica a través del cual se han llevado a cabo ya, en el conjunto gallego, 1.372 obras en la actual legislatura. Se trata de proyectos que, en todos los casos, permiten reducir el impacto ambiental de los centros educativos.

En Lugo se han llevado a cabo proyectos de ese tipo en centros como el colegio Rosalía de Castro o el Paradai y entre las últimas actuaciones contratadas estuvo también la reforma del Ánxel Fole o del Ollos Grandes. En ese instituto, junto a obras como las de sustitución de ventanas, la política de mejora de la eficiencia energética ha incluido también la conexión a la central de biomasa.

La concentración de un gran número de centros escolares en ese entorno ha hecho posible la construcción de esa central, incluida en un programa para invertir nueve millones de euros en la mejora de centros educativos lucenses.

En el centro, ese programa de obras integrales en edificios educativos se puso en marcha en el instituto Ollos Grandes, pero el plan es pasar a continuación a actuar en el Lucus Augusti, el principal instituto histórico de Lugo, que lleva tiempo reclamando una reforma integral.

Entre las obras de profunda transformación programadas en Lugo está también la de la escuela de enseñanzas artísticas Ramón Falcón, que tras algo más de medio siglo de funcionamiento ya requería una actualización. Educación anunció la inversión de un millón de euros en obras que permitirán también mejorar la eficiencia energética.

El edificio al que finalmente no dará servicio la nueva central de biomasa será el de los juzgados. La Xunta había barajado unirlo a la misma red, pero finalmente no se ha hecho porque la sede judicial ya cuenta con un sistema de pellets que se considera eficaz.

En Lugo también habrá un sistema de biomasa para las instalaciones del nuevo centro integral de salud de A Residencia.

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