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"Quería fotografiar solo los lugares que tuvieran una cuenta pendiente con el pasado"

Miquel González, en O Vello Cárcere. XESÚS PONTE
Miquel González, en O Vello Cárcere. XESÚS PONTE

La exposición que inaugura este sábado  Miquel González en O Vello Cárcere recoge en imágenes algunos puntos de fosas comunes de la Guerra Civil nunca excavadas ni conmemoradas, una de ellas en Ourol

Hijo de españoles emigrados a Alemania, Miquel González lleva más de 25 años dedicado a la fotografía. Memoria perdida es un proyecto reflejado en un libro y también una exposición, que se inaugura este sábado en O Vello Cárcere.

 ¿Por qué inició este proyecto?

Desde los 16 o 17 años el de la Guerra Civil es un tema que me fascina y sobre el que he leído mucho. Conocía lugares donde se habían cometido atrocidades, donde habían matado a Lorca, o la matanza de Badajoz... Yo quería ir a estos sitios y fotografiarlos. Durante la investigación, en el 2015, me di cuenta de que muchísima gente todavía seguía en fosas. De hecho, viví diez años en Barcelona y nunca leí nada sobre este tema. Yo pensaba que, como en Holanda, como en Alemania después de la guerra, habrían ido a las fosas y habrían sacado a la gente; que a Lorca, pobrecillo, no lo habían encontrado porque no convenía. Pero me di cuenta de que había miles, más de 100.000 personas en toda España, que seguían como Lorca, tirados en barrancos, en cunetas, y muchas veces con construcciones nuevas por encima: carreteras, autopistas...En Badajoz, por ejemplo, tiraron la plaza de toros y construyeron un centro de congresos. La tapia del cementerio antigua, muy conocida por las fotos que hay de la matanza de Badajoz, la taparon con una tapia nueva. En muchos sitios, nada recuerda que las víctimas sigan en esas fosas. Desde el año 2000, las asociaciones para la recuperación de la memoria histórica intentan recuperar a esas personas. Me impresionó tanto que decidí hacer este proyecto pero solo fotografiar lugares que tenían una cuenta pendiente con el pasado. No quería grandes monumentos con el pasado dignificado. Muchas veces se me dice: "A mi abuelo lo mataron los rojos, ¿a este sitio no vas a ir?" y yo digo que sí, que si tú me dices un sitio donde estén y no se hayan recuperado, voy igual. De hecho, en muchos sitios los hay de los dos bandos: en el Fossar de la Pedrera en Montjuic, en el Valle de los Caídos, por supuesto... En algunos lugares, como La Fatarella, entraron primero los anarquistas y a los campesinos que no querían ser colectivizados los mataron. Luego entró Franco y mataron a los anarquistas. En ese pueblo, hablé con el alcalde y me dijo que las familias seguían peleadas. Se habían casado entre ellas pero seguían peleadas.

En Ourol mataron a tres mujeres, una de ellas una niña. No me querían dar detalles por la gente tiene que convivir

Es una herida abierta. Supongo que lo habrá percibido mientras hacía este trabajo...

Sí, sobre todo en las comunidades pequeñas, en los pueblos pequeños les cuesta hablar de este tema. No sé si es miedo, pero simplemente no se quiere abrir esta herida porque tanto los familiares de unos como los de otros viven todavía. A veces, los asesinos también, son muy ancianos pero siguen vivos. En el libro hay un par de casos... no quiero decir nombres, pero, por ejemplo, en Ourol, aquí en la provincia de Lugo, mataron a tres mujeres, una de ellas una niña que por lo que me han dicho tenía 14 años. Se sabe mucho pero no se me quería decir. Fui a fotografiar el sitio y quería saber las edades y los hechos. Era una sensación muy rara fotografiar e irme, sin más. Fui al Ayuntamiento, me mandaron a la biblioteca, a hablar con la bibliotecaria que había hablado con gente involucrada. Los detalles no me los querían dar porque esas personas tienen que convivir. En otros casos, la gente me viene con Paracuellos, con que los otros también mataron... y tienen razón. Pero siempre les digo que unos han podido enterrar a los suyos, y bien, algunos con una cruz bien grande, caídos por Dios y la patria y el otro bando no pudo hacerlo. Creo que hasta que no se exhume lo que se pueda o se muestre una voluntad por parte de las autoridades de hacerlo, costará hablar de forma normal de este tema y, como se hizo en otros países, digerir el pasado.

¿Fue a algún otro sitio de Lugo?

Solamente a Ourol. De Galicia fui a dos sitios cerca de Santiago, pero ambos de la provincia de A Coruña, Ortoño y O Amenal. Ahí mataron a los concejales de Boimorto. Tenían este sistema de matarlos y no dejarlos en la cuneta de Boimorto, sino llevarlos hasta Ortoño en un camión para fusilarlos ahí y dejarlos en aquella cuneta para que no fueran identificados rápidamente. Si los matas en el mismo pueblo enseguida saben a quién han matado. Pero supongo que como no estaban seguros de ganar la Guerra Civil querían asegurarse de que no se descubriese tan fácilmente. Me extraña mucho que algunos lugares popularmente ya no se conozcan. En A Coruña, por ejemplo, está el Campo da Rata. Pregunté a gente por la calle y ni sabían qué era. Hablan del Parque de las Esculturas, de la Torre de Hércules, pero este sitio se olvida. En Barcelona pasó lo mismo con el Campo de la Bota, donde fusilaron a más de 1.700 personas. Con los Juegos Olímpicos se amplió La Diagonal, se hicieron construcciones, se hicieron puertos deportivos...pero se olvidaron de que este era un sitio donde se mató tanta gente. Incluso el nombre se cambió. Ahora se llama Parc del Forum. Esto es muy sintomático.

Tengo entendido que acude a los sitios que va a fotografiar con la intención de tener presente lo que la gente que estuvo allí pasó: la oscuridad, el frío...

Como fotógrafo parto de un punto de vista artístico. No iba a hacer un trabajo histórico, puramente documental, sino que buscaba un enfoque artístico así que decidí hacer las fotografías después de la puesta de sol y antes de la salida, de madrugada, que fue la hora a la que se recogió a la gente de sus casas, se ‘paseó’ y se asesinó. Con algunas excepciones, normalmente fue a estas horas. Con esto, automáticamente te encuentras una luz y unos colores que se muestran en las fotografías. Llego a los sitios de noche, a algunos de los cuales he ido dos veces, coloco el trípode, la cámara, trabajo con una cámara que no es muy rápida, con exposiciones muy rápidas... Me impresiona el paisaje, me influye y me ha ido muy bien porque creo que se transmite de alguna forma y se ve en las fotografías. Hay un vacío, un silencio... Yo quería intentar ver lo que había sentido esa gente... es una presunción por mi parte, pero por lo menos quería intentarlo. Hay algunas fotografías que las hice el mismo día a la misma hora que los hechos.

No será lo mismo la luz del verano, que la del invierno.

Sí. Algunas son del mismo día y otras, por lo menos, de la misma época del año. En Picos de Europa, por ejemplo, empezó a nevar y sientes el frío y un poco cómo puede sentirse una persona huida, en el monte, que está escondida en una gruta sin comida. Es otra cosa llegar en agosto, con una camiseta de manga corta.

"Quería fotografiar solo los lugares que tuvieran una cuenta...
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