Quejas de los pasajeros de un trayecto en tren Madrid-Lugo que duró diez horas

Los afectados dicen que los dejaron "tirados" en Ourense esperando por el bus de enlace
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photo_camera Viajeros cogiendo un bus en la estación de tren de Lugo. XESÚS PONTE (AEP)

Diez horas, ese fue el tiempo que tardaron en llegar a la capital lucense el pasado miércoles los viajeros del tren Madrid-Lugo. Se trata de un trayecto en el que tendrían que haber invertido la mitad de tiempo. "Agotados" e "indignados", los afectados llegaron al destino de madrugada tras un periplo del que nadie se quiso responsabilizar.

"Teníamos que partir de Madrid a las cuatro de la tarde, pero el tren salió con un cuarto de hora de retraso y por el camino paró varias veces sin que nos dieran explicaciones. Solo en una ocasión nos dijeron que estábamos parados por el viento. Fuimos casi todo el trayecto a unos 60 kilómetros por hora, hasta que llegamos a Sanabria y se puso a 200. Al final, en lugar de llegar a Ourense a las seis y media de la tarde, que era la hora prevista, lo hizo a las nueve de la noche", explican.

El retraso en el viaje en tren de Madrid a Ourense, en Ave, hizo que los viajeros perdiesen el bus de enlace que los iba a trasladar después hasta Lugo. "Nos bajamos del tren y nadie nos dio ningún tipo de indicación. Por megafonía no anunciaron nada y tuvimos que ir nosotros al mostrador de información para preguntar que había pasado con el bus de enlace. Finalmente", cuentan, "nos dijeron que ya había salido y que teníamos que esperar al siguiente, que salía a las once de la noche".

A los usuarios no se les dio información, ni se les ofreció siquiera agua en horas y había extranjeros que no entendían nada

Los pasajeros estuvieron dos horas en la estación, pero a las 23.00 horas les comunicaron un nuevo retraso. "A las once nos dijeron que nuestro bus iba a esperar a los viajeros de otro tren y que no iba a salir hasta pasadas las doce de la noche, así que estuvimos tres horas allí tirados sin que nadie se preocupase por nosotros. No nos ofrecieron comida; ni tan siquiera agua. Había un grupo de japoneses y otros extranjeros que no entendían nada de lo que estaba pasando y también había gente mayor. El trato que recibimos fue indignante", dicen.

Los afectados afirman además que nadie atendió sus quejas. "Pusimos una reclamación y pedimos hablar con el interventor o con algún responsable, pero no había nadie. Solo nos atendió el personal subcontratado que no tenía ninguna información y no podía hacer nada. Fueron muy amables con nosotros, pero no podían hacer nada", comentan.

Estos viajeros aseguran que no es la primera vez que sufren incidencias cuando viajan en tren. "Yo llevo 24 años en Madrid y siempre pasa algo cuando viajo a Lugo. Esto es tercermundista y hablando con la gente cuentan historias tremendas de sus viajes. Un grupo de septuagenarios de Alicante contaban que los hicieron ir de pie en el vagón cafetería en un viaje de cinco horas. Y el tema de los retrasos es algo habitual. Está claro que puede haber incidentes, pero el problema es el trato que les dan a los pasajeros. Se lavan las manos cada vez que pasa algo. Nosotros llegamos a Lugo a las dos de la madrugada, con el trastorno que eso supone", concluyen.

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