¿De qué se quejan los lucenses?

El buzón de quejas y sugerencias del Concello recibe desde protestas por cortes de agua y por obras a reclamaciones por farolas que iluminan demasiado. Y también algún elogio, como a los parques infantiles
Oficinas municipales en el antiguo seminario menor. ARCHIVO
photo_camera Oficinas municipales en el antiguo seminario menor. ARCHIVO

El Concello recibió durante los meses de julio y agosto 32 quejas o sugerencias de otros tantos lucenses y un análisis de ellas da idea de que hay problemas crónicos en la ciudad y ciudadanos que no desisten de reclamar una y otra vez cuando no reciben una respuesta satisfactoria. 

Quejas por la atención a los ciudadanos en las oficinas

Las quejas por el trato recibido por parte de los funcionarios no son inusuales y han aumentado a raíz de la pandemia, ya que las administraciones pusieron en marcha filtros que acabaron quedándose, como la cita previa para prácticamente cualquier trámite, algo a lo que algunos ciudadanos no acaban de acostumbrarse. En lo que respecta al trato dispensado, casi siempre es la palabra de uno contra otro y es improbable que el Concello dé la razón al administrado. "Solicitada información á funcionaria á que se lle imputa unha atención brusca e inaxeitada para a cidadanía, esta indica que non se produciu tal situación senón unha diferencia de parecer entre ambas partes", responde el Concello a la queja de una ciudadana que acudió a darse de alta en el padrón sin cita previa —porque en la web no vio que fuera necesario, aseguró— y quería ser atendido "en un hueco".

Un vecino se quejó porque el exceso de luz en la calle le impedía "disfrutar de cosas tan sencillas y ecológicas como la brisa nocturna"

Bus: agravios y protestas por los conductores y las rutas

El servicio de bus generó varias quejas este verano, algunas repetidas. La familia de un joven de Meira que este curso estudia FP en Lugo se queja de que el descuento en el billete es solo para universitarios, sean de la USC o de la Uned, pero no para otros estudiantes. Un vecino reitera por tercera vez una queja sobre el bus a Nadela, que además fue modificado este verano para reducir la frecuencia de media hora a una hora porque el número de viajeros no es muy elevado. Aunque la queja principal es porque el bus no llega hasta Nadela sino solo hasta Torre de Núñez. Otro vecino manifiesta su malestar porque una conductora de la línea 7 pisa de más el acelerador para cumplir horarios. "La empresa cobrará por kilómetros hechos pero nuestra vida en manos de esa señora vale mucho más", dice. Una usuaria de la línea 1 se queja de que no haber recibido ayuda para subir el carro del bebé al autobús y de que este se pone en marcha antes de que los pasajeros estén sentados. Un ciudadano protesta porque el bus 1.4 pasó de largo por una parada de O Ceao y porque cuando se lo recriminó al conductor este alegó que el pasajero no se había levantado de la parada al ver llegar el bus y que no es obligación del chófer pasar despacio. Por último, hubo una queja por información errónea de la línea 3 en la web.

Cortes de tráfico simultáneos: obras sí, pero no así

Los vecinos asumen que las obras son necesarias pero creen que una mejor planificación reduciría las molestias. En agosto coincidió el cierre de la salida a la N-VI por Afonso X para la construcción de la rotonda —situación que todavía se mantiene— con el corte de la Rúa Santiago, en este caso para hacer un paso elevado en Volta da Viña. Esta circunstancia obligó a los conductores a dar rodeos importantes durante varios días, sobre todo a los vecinos que viven en esas zonas. 

Más atención a Río Neira tras la peatonalización de A Mosqueira

Más de un ciudadano se percató, y advirtió de ello al Concello, de que con la peatonalización de A Mosqueira ha ganado protagonismo la Rúa Río Neira. Por un lado registra bastante más tráfico de coches y por otro pide más atención. El asfaltado está deteriorado, hay solares con maleza que llega hasta la acera y cables sueltos, señalan.

"Lugo cuida mucho a sus ciudadanos en muchas cosas", dice una vecina de Alcalá de Henares que pasa tiempo en la ciudad y últimamente ve deteriorada la zona de juegos de Campo Castelo

Pagar 100 euros por cambiar el recibo del agua tras enviudar

El servicio que recibe habitualmente más quejas, que no cesan ni en verano es el del agua, casi siempre por cobros que los vecinos consideran excesivos. En muchos casos alegan que son facturaciones por consumos estimados y no reales, pero en varios de ellos el servicio municipal niega que sea así. "Os consumos facturados nos últimos recibos correspóndense con lecturas reais tomadas trimestralmente polo lector de contadores", es la respuesta tipo a muchas de las reclamaciones. "Cortes reiterados de agua sen previo aviso" en Orbazai y la rotura de una tubería en Fingoi que tuvo a la zona sin agua durante doce horas también provocaron quejas, en este último caso porque afectó a familias con niños y a personas enfermas. Aunque la protesta más llamativa relativa es la de una vecina que pide poner el recibo a su nombre tras el fallecimiento de su marido y, según explica, tiene que pagar 100 euros por el trámite. Eso pese a que lleva siendo copropietaria de la vivienda desde hace lustros, alega.

Una pista no apta para moverse en sillas de ruedas

En verano se registró por tercera vez una queja por el mal estado de una pista entre la LU-P-29004 y la LU-P-2920 porque no permite que dos vecinos que usan sillas de ruedas se muevan por ellas. Ya habían comunicado esta situación al Concello en 2015 y 2019, dicen.

Farolas, chapas y desfibriladores que no dejan dormir 

La falta de descanso produce gran malestar y eso es lo que sufrían algunos vecinos este verano por el "ruido infernal" de una chapa metálica en el suelo al paso de los coches, por el exceso de luz de las farolas que "impiden el descanso de la vecindad con la ventana abierta en verano" ni "disfrutar de la brisa nocturna" o la alarma de un desfibrilador de la Rúa Divina Pastora que activan algunas personas con ganas de bromas.

"Ya quisiera Alcalá de Henares tener parques infantiles como los de Lugo"
No es habitual, pero a veces también llegan algunos elogios al Concello, como el de una vecina de Alcalá de Henares que pasa tiempo en Lugo y, ahora que es abuela, se fija más en los parques infantiles. "Ya quisiera Alcalá de Henares estar a la altura", dice.

Esta mujer confiesa que Lugo le parece "una ciudad muy cómoda y amable para vivir". "Siempre he presumido —dice— de que Lugo cuida mucho a sus ciudadanos en muchas cosas. Una de ellas son las instalaciones de los parques de los niños", afirma. 

Sin embargo, hace notar que el parque infantil de Campo Castelo lleva un tiempo descuidada y tiene agujeros en el suelo que provocan caídas.

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