Las pulseras telemáticas controlan en Lugo a una treintena de maltratadores

El empleo de estos dispositivos se disparó en los últimos años, ya que hasta 2018 nunca hubo más de seis activos al mismo tiempo. La medida es efectiva, pero las falsas alarmas provocan que algunas víctimas los rechacen
Uno de los dispositivos utilizados para el control de los maltratadores. EP
photo_camera Uno de los dispositivos utilizados para el control de los maltratadores. EP

Alrededor de una treintena de maltratadores lucenses -28 a fecha de 1 de agosto- están actualmente bajo control gracias a las pulseras telemáticas, un dispositivo pensado para seguir los casos del denunciado e incrementar así la seguridad de las víctimas.

Las mujeres que sufren violencia machista pueden solicitar que el agresor sea controlado mediante un transmisor de radiofrecuencia, que no es otra cosa que un pequeño brazalete con unos sensores para detectar su manipulación. Esta pulsera va acompañada de dos dispositivos de rastreo -uno para la víctima y otro para el agresor- que activan una alarma cuando se aproximan.

Las pulseras telemáticas solamente se pueden utilizar si la distancia de alejamiento supera los 500 metros y el dispositivo pita también cuando se queda sin batería o cuando, por ejemplo, agresor y víctima se cruzan casualmente por la calle, por lo que en lugares pequeños supone muchas veces un trastorno para la mujer, que no deja de recibir alarmas que realmente no implican un peligro para ella. Además, se han detectado casos en los que el maltratador sabe que la víctima recibirá un aviso y lo utiliza como arma psicológica, para infundirle a la mujer miedo, indefensión o estrés. Por este motivo, algunas víctimas acaban solicitando que se desactive el dispositivo, ya que les crea más presión que sensación de seguridad.

Aun así, se trata de un mecanismo efectivo y su utilización va en aumento. De hecho, en Lugo se ha disparado en los dos últimos años. Según los datos que maneja el Ministerio de Interior, el mes de agosto arrancó en la provincia lucense con 28 dispositivos activos, frente a los 25 del mismo periodo de 2021, los 21 contabilizados en 2020, los 6 de 2019 y los 3 del mismo mes de 2018. Entre el verano de 2009, cuando se implantaron y se empezaron a recoger estadísticas, y el verano de 2018, en ningún momento se contabilizaron más de seis dispositivos activos en Lugo.

Esta tendencia ascendente se ha registrado en todo el país, ya que, a nivel nacional, las pulseras de seguimiento telemático de agresores machistas activas ascienden a 2.829, lo que supone un incremento del 24,68% respecto a hace un año, cuando había 2.269 en funcionamiento. En la comunidad gallega, el mes de julio comenzó con 135 dispositivos activos, frente a los 103 de 2021, los 90 de 2020, los 45 de 2019 y los 32 del mismo mes de 2018.

INSTALACIÓN. La colocación de estos dispositivos al maltratador se realiza en sede judicial, una vez que la medida le haya sido notificada y en el plazo acordado por la autoridad judicial. Actualmente, todos los avisos se gestionan a través del Centro de Control de Medidas Telemáticas de Alejamiento (Cometa), que no solo se encarga de intervenir en caso de emergencia, sino también de comprobar que todos los dispositivos funcionan correctamente. Además, es sumamente difícil manipular estas pulseras, ya que si el agresor intenta sacarse el brazalete salta una alarma que moviliza de inmediato a las fuerzas y cuerpos de seguridad.

Trece años después de la puesta en marcha de este sistema de seguimiento por medios electrónicos ya se han instalado más de 10.000 dispositivos.

El servicio telefónico ofrece asistencia las 24 horas a 42 víctimas lucenses

La violencia machista crece año tras año y la provincia de Lugo roza ya los 600 casos activos, ocho de ellos tipificados como de riesgo algo

Entre los recursos que tienen actualmente las mujeres que sufren malos tratos por parte de sus parejas o exparejas se encuentra el servicio telefónico de Atención y Protección (Atenpro) para víctimas de la violencia de género, que ofrece a las usuarias una atención inmediata y a distancia las 24 horas del día, los 365 días del año, sea cual sea el lugar en el que se encuentren.

Este servicio, que es utilizado actualmente por más de cuarenta lucenses, concretamente 42 a fecha de 1 de julio, permite que las víctimas, tan solo con pulsar un botón, puedan entrar en contacto con personal específicamente preparado para dar una respuesta adecuada a su situación, bien por sí mismo o movilizando otros recursos. Además, Atempro no se limita a atender las demandas que ocasionalmente puedan plantear las usuarias, sino que también contempla actuaciones de carácter preventivo. Para ello, el personal del centro contacta periódicamente con las víctimas para hacer un seguimiento permanente, mantener actualizados todos sus datos personales y sociales, comprobar el adecuado funcionamiento del sistema e intervenir si lo consideran necesario.

El objetivo de este servicio es proporcionar seguridad y tranquilidad a las usuarias, pero también potenciar su autoestima y su calidad de vida, contribuyendo a crear una red social de apoyo en su entorno habitual y animándolas a que mantengan contacto con el entorno familiar y social no agresor. De hecho, para poder darse de alta en el servicio tienen que cumplirse dos requisitos: no convivir con el maltratador y participar en los programas de atención especializada para víctimas de la violencia de género.

CASOS. Este tipo de servicios son cada vez más necesarios en una sociedad que sigue teniendo que soportar la lacra de la violencia de género, una problemática que además no para de crecer año tras año. Según muestran las últimas estadísticas oficiales publicadas por el Ministerio de Interior, el mes de agosto comenzó en la provincia de Lugo con un total de 598 casos activos, de los que 243 eran de riesgo no apreciado, 273 de riesgo bajo, 74 de riesgo medio y 8 de riesgo alto. No había registrado ningún caso de riesgo extremo. Hace exactamente un año había contabilizados en toda la provincia lucense 576 casos activos.

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