Adiós a un mes de mucho pulpo en las casetas

Ni la subida del precio de la ración ni la inflación generalizada que afecta a familias y a empresas disuadió de disfrutar del plato típico del San Froilán y de todo el mes de octubre en Lugo
Personal de una caseta lavando ya un caldero de pulpo. BEGO PÉREZ
photo_camera Personal de una caseta lavando ya un caldero de pulpo. BEGO PÉREZ

Las casetas del pulpo cerraron este miércoles en el bancal del parque Rosalía de Castro tras un mes sirviendo el plato estrella del San Froilán y en realidad de todo el mes de octubre en Lugo.

La conjunción de aviso por temporal y las visitas a los cementerios propias de estas fechas hicieron que el último día no fuera el de más afluencia, pero aun así muchas personas aprovecharon para despedirse de las casetas hasta el próximo año.

El pulpo cita cada año en las casetas a miles de lucenses, pero también atrae a muchas personas de otros lugares de Galicia e incluso de zonas limítrofes, como Asturias y León. Y por supuesto suele ser cita obligada para quien durante estas fechas pasa por Lugo por la razón que sea, desde congresos a eventos deportivos. El fin de semana, sin ir más lejos, los jugadores de la Real Unión no dejaron de pasar por la caseta Nadela a cenar pese a haber perdido ante el CD Lugo.

Como cada año, la polémica precedió a la instalación de las casetas, con dudas sobre cuántos hosteleros se instalarían y cierto ruido por la subida del precio de la ración, y también como cada año el balance ha acabado siendo positivo. Aurora do Carballiño y Ramiro López rehusaron hacer valoraciones, pero tanto sus casetas como la de Nadela se vieron llenas muchos días, tanto durante las fiestas como posteriormente, sobre todo en la segunda y la tercera semana del mes.

"Por 2 euros máis a ración de polbo a xente non deixa de vir ao San Froilán", asegura Nacho Carballeira, de la caseta Nadela, que no obstante recuerda que el precio llevaba seis años sin variaciones y que es más razonable que las actualizaciones se hagan de forma paulatina.

El pulpo en las casetas se sirvió a 14 euros y la ración de cachelos subió de 1,50 a 2, mientras que se mantuvo el coste del pan y del vino. El precio se situó en el tramo medio de las tarifas que se vieron este año en otros establecimientos de la ciudad, donde el pulpo se comer desde los 11 euros hasta los 20. Las pulperías de la ciudad registraron en general buena afluencia a lo largo de todo el mes y alguna de las que tiene su fuerte en las ferias y en la ciudad abre solo en estas fechas se despidió también este miércoles hasta el próximo año, como Maciñeiras en As Fontiñas. 

Sin embargo, comer en las casetas del parque Rosalía de Castro sigue resultando atractivo para muchas personas, aunque se parezcan muy poco o nada a los puestos de antaño. Los hosteleros que las regentan han ido creando espacios cuidados estéticamente y confortables, con más servicios y comodidades y eso hace que sean buscadas no solo por familias con personas mayores o niños muy pequeños sino también por pandillas y grupos de empresas. De hecho, en los buenos datos de asistencia que hubo este año han tenido mucho que ver las comidas y las cenas de compañeros de trabajo, que en unos casos se reunieron en torno al pulpo por su cuenta y en otros por iniciativa de sus empresas. "Houbo algún día en que toda a caseta (250 sillas) estivo ocupada por comidas de empresa", cuenta el propietario de Nadela.

Carballeira abandonó la hostelería hace meses, tras varios años al frente de Restaurante Nadela, pero tenía un compromiso con el San Froilán y, tras algunas dudas, decidió cumplir con él. Tras un mes sirviendo pulpo, este miércoles se mostraba satisfecho. Y también convencido del papel que juegan las casetas en la promoción de la ciudad.

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