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El pulpo y las barracas, en el aire a poco más de un mes del inicio de las fiestas

Ambiente en las casetas del pulpo antes de la crisis provocada por el covid. XESÚS PONTE (AEP)
Ambiente en las casetas del pulpo antes de la crisis provocada por el covid. XESÚS PONTE (AEP)
Hosteleros históricos de las casetas renuncian a participar al ver inviables las condiciones que pone el Ayuntamiento

Falta poco más de un mes para que arranquen las fiestas de San Froilán y aspectos clave como el pulpo y las barracas siguen en estos momentos en el aire.

El plazo de presentación de ofertas para las casetas se cerró este martes y el área de cultura no informó de cuántos hosteleros optan al concurso, pero empresarios referentes del pulpo en San Froilán ya confirmaron que no están dispuestos a participar en las condiciones establecidas por el Concello.

"Con esas condiciones, no se puede ir". Así de tajante se mostraba Ramiro López, que dice que se les somete a una gran inseguridad económica en un momento en el que la situación sanitaria lo sigue dominando todo. El coste de montar una caseta es muy alto y se asume un gran riesgo, porque un caso de covid te puede obligar a cerrar y generar graves pérdidas, advierte el histórico hostelero. "Los políticos están en la nube, pero nosotros tenemos que estar en la realidad del mundo", sentencia.

Ana Núñez Torre también confirmó este martes que Torre de Núñez, otro referente, tampoco se ha presentado al concurso. "El Ayuntamiento pone unas condiciones que les parecerán razonables, pero cuando uno las ve entiende que es demasiado arriesgado", dice la empresaria, que afirma que "el montaje no tiene nada que ver con el de hace tres años".

"Un positivo que salga te puede obligar a cerrar", advierte también Núñez Torre sobre un negocio que resulta muy arriesgado en un momento en el que el covid sigue provocando cambios de criterio en el servicio que puede prestar la hostelería. "Hasta hace unos días, Lugo seguía estando en incidencia alta, el aforo del interior continúa al cincuenta por ciento, el sector sigue con las barras cerradas...", dice la empresaria lucense, que cree que limitaciones como la de seis personas máximo por mesa son muy complicadas en las citas del pulpo en las casetas.

Las restricciones a las que sigue obligando la pandemia hacen que el riesgo sea demasiado alto, aducen

Nacho Carballeira, del restaurante Nadela, también confirma que no participará. Entiende que el concurso convocado por el Concello "está fuera de toda lógica actual. Basan su propuesta en el modelo de 2015, que no tiene nada que ver con la de 2021", dice.

Juan Pazó, de Aurora do Carballiño, explicaba que la empresa ha presentado propuesta pero que dudan seriamente de montar finalmente una caseta aunque se les conceda. El recorte de tasas acordado por el Ayuntamiento no llega ni de lejos para compensar la inseguridad que supone el covid ni para cubrir el alza de costes que habrá este año, con subidas en la Seguridad Social o el coste de la luz disparado, señala.

Como Carballeira, Pazó echa en falta "consenso" y "diálogo" del Ayuntamiento y todos los empresarios reconocen, además, que el tiempo se echa ya muy encima, porque montar una caseta lleva, como mínimo, quince días de trabajo antes del inicio de las fiestas, apuntan los hosteleros.

Aunque los históricos del pulpo no ven las condiciones para montar las casetas en este segundo año de pandemia, sí apuntan que al concurso se podrían presentar otro tipo de empresarios, aunque la última vez que entró en el negocio de las casetas un industrial ajeno a esa tradición la experiencia salió mal.

Alguno no descarta que se puedan montar carpas como las que funcionan en algunas ferias, pero también señala que la vigilancia de Sanidad en Lugo, y especialmente en el pulpo, no permitiría condiciones y aforos que sí se dan en las ferias.

El gobierno local proponía pulpo a 12 euros
Las bases aprobadas por el Concello establecían que el precio del pulpo en este San Froilán se quedaría en 12 euros. Pero más allá del precio de los platos, el modelo se basaba en dejar el suelo de las casetas a precios del 2015, con rebajas de hasta el 30 por ciento.

Aforos y ambiente. Para los empresarios esas condiciones económicas no bastan para asumir riesgos, dicen. Pero, a mayores, advierten del hecho de que no se sabe aún si habrá barracas, que son importantes para atraer público a las casetas. Por si hubiera pocas incertidumbres, las limitaciones de aforo a que obliga el covid son otro obstáculo difícil de salvar.

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