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El puente puede con San Roque

Miembros de la corporación municipal que se desplazaron hasta la capilla de San Roque. XESÚS PONTE
Miembros de la corporación municipal que se desplazaron hasta la capilla de San Roque. XESÚS PONTE
La asistencia a la ofrenda que la corporación municipal rinde al santo desde hace más de 250 años fue menor que en otras ocasiones. El párroco llamó a "fortalecer la conciencia social" y a ser coherentes y no eludir responsabilidades

El puente festivo fue, quizás, la razón por la que la ofrenda a San Roque que realizó ayer la corporación municipal como cada 16 de agosto desde hace más de 250 años contara con menos asistentes que otros años y se vieran muchos huecos. La ofrenda se celebró en la tercera y última misa del día, la de las doce y media, ya que las de tarde dejaron de oficiarse.

Lugo rinde tributo cada año a San Roque ya que la tradición dice que el santo libró a la ciudad de la peste en 1768, cuando sufría una grave epidemia. Precisamente en la homilía, el párroco Luciano Armas se preguntó si es razonable fijar la mirada en un hombre que vivió hace varios siglos, cuando las circunstancias de hoy nada tienen que ver. Lo es, afirmó, porque "su mensaje y ejemplaridad son valores universales en el tiempo y en el espacio", aseguró.

El sacerdote recordó la vida del santo, que perdió a su padre de niño y a su madre a los veinte, entregó la herencia a un tío y "lo restante" lo dedicó a socorrer a los afectados por la peste en el sur de Francia y en Italia. Sus conocimientos de medicina no le sirvieron para librarse él, sufrió en sus propias carnes la soledad y la marginación que causaba la enfermedad y fue encarcelado tras ser confundido con un delincuente.

Prueba de que es "ejemplo" es que cada año Lugo le sigue recordando, señaló el sacerdote. Este, que, como en un recado a las autoridades y al resto de asistentes, inició la homilía afirmando que "la vida cristina no se mide en el número de actos religiosos sino en el amor con que se hace todo", añadió en ese punto que las advertencias que hace el apóstol San Juan en su primera carta, que se resumen en que el amor hay que practicarlo, son hoy "muy necesarias". La razón, dijo, es que a menudo los ciudadanos ven las necesidades de otros, pero "con facilidad se muestran indiferentes y eluden responsabilidades".

Llamó a ser coherentes entre pensamiento y obra —ya solo por la paz interior que ello provoca, dijo— y entre los necesitados citó a inmigrantes, refugiados, víctimas de violencia de género, personas sin techo, ancianos solos "y tantos otros marginados sociales". Armas, al que acompañaron los sacerdotes Luis Varela Castiñeira y David Varela —este al órgano— concluyó su alocución pidiendo "fortalecer la conciencia social" y a hacer de la vida "un servicio de amor".

La corporación municipal, sin miembros del BNG, desfiló sin banda de música desde el consistorio hasta la capilla de San Roque

La ofrenda estuvo presidida por el concejal socialista Álvaro Santos, ya que la alcaldesa está de vacaciones y el alcalde en funciones, el nacionalista Rubén Arroxo, no acudió debido a que defiende la separación entre instituciones e Iglesia. A Santos le acompañaron Ana González y Olga López, conocedora del barrio y de sus vecinos, como se pudo ver al saludar a alguno, porque hasta la reciente entrada en política ejerció en su centro de salud. Los populares estuvieron representados por Antonio Ameijide, Cristina Abades, Manuel López, Javier Vázquez y Óscar Poy y por Cs acudió Olga Louzao.

Las autoridades desfilaron desde el consistorio en una discretísima procesión, sin banda de música, como ya es habitual desde hace años. Al término de la celebración les fue impuesto el santo a quienes lo desearon. Por la capilla no pasó mucha gente, pero sí muy devota, y quien más quien menos dejó monedas e incluso algún billete.

El puente puede con San Roque
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