"Pude conservar el útero y recuperé calidad de vida gracias a esta técnica"

Una paciente cuenta cómo la embolización de arterias uterinas, una intervención que realiza Radiología Intervencionista, detuvo los sangrados que un mioma le provocó durante dos años
Intervención en la unidad de Radiología Intervencionista del Hula. XESÚS PONTE
photo_camera Intervención en la unidad de Radiología Intervencionista del Hula. XESÚS PONTE

Durante casi dos años, esta paciente de 47 años, que prefiere no identificarse, sufrió fortísimos sangrados. "Te impide hacer vida normal. He estado en reuniones de las que me he tenido que ir corriendo y dejar a la gente con la palabra en la boca. No es un sangrado que aguante una compresa", cuenta y, de hecho, ha dormido con pañal todo ese tiempo.

En un control ginecológico rutinario le habían encontrado un mioma (un tumor benigno) que inicialmente no le dio ningún problema, hasta que empezó a sangrar y los sangrados a intensificarse, trayendo consigo anemia y fatiga intensa. "Solo me daban como alternativa la histerectomía [una cirugía para extirpar el útero]. Me pusieron un Diu y lo expulsé, pasó lo mismo con el segundo Diu y tampoco noté ninguna mejoría con un antinconceptivo que me pinchaban en el hospital. La verdad es que lo que yo pasé no se lo deseo ni a mi peor enemigo", apunta.

Le preocupaba la histerectomía, como a tantas mujeres, porque daña el suelo pélvico, lo que puede influir en pérdidas de orina, fecales, coitos dolorosos, y dolores lumbares. Como trabaja en el ámbito sanitario conocía la existencia de la técnica de embolización de arterias uterinas y fue ella misma la que la pidió.

Lucía López Carreira -radióloga intervencionista de la unidad del Hula, junto a María Fraga y Andrea Sández- explica que en este procedimiento se introduce el catéter por la arteria femoral, en la ingle y se va conduciendo hasta acceder a las arterias uterinas. Se administra contraste, que permite al profesional ver por dónde se dirige, y en la zona a tratar, partículas embolizantes mezcladas con ese contraste y con suero. De esta manera se detiene el flujo de sangre a ese tumor benigno. "Al dejar de tener aporte vascular, el mioma va involucionando", explica. Los sangrados paran, así como otros síntomas que provocaba el mioma y si la embolización es completa, la mujer no vuelve a tenerlos.

Es el caso de esta paciente, que asegura que le ha "cambiado la vida". "Las doctoras de la unidad de Radiología Intervencionista me han devuelto la normalidad. He recuperado la calidad de vida con una intervención mínimamente invasiva y pude conservar el útero", explica.

Admite que el postoperatorio fue doloroso, exige un tiempo de recuperación y tratamiento analgésico, pero también asegura que lo repetiría si fuera necesario porque los sangrados han desaparecido por completo.

La doctora López Carreira admite que se pregunta a las pacientes si desean tener hijos porque, en algunos casos, podría dificultar un embarazo. Aclara también que tampoco lo impide y, de hecho, hay mujeres que se quedan embarazadas después de una embolización porque "el resto del útero no muere y consigue vascularización por otros aportes". Evidentemente, lo que impide la posibilidad del embarazo es la histerectomía.

La paciente explica que quería dar a conocer su experiencia para que "otras mujeres en la misma situación puedan beneficiarse de esta opción de tratamiento poco invasiva, con una recuperación rápida y disponible en el Hula", asegura.

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