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"El próximo año estaremos en Portugal, a través de una compra"

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José Antonio Grandío en la sede del grupo empresarial en Catasol. SEBAS SENANDE
José Antonio Grandío, director general del grupo Ibersys, una empresa que desde que nació en el 2000 no ha parado de crecer ► Cuenta con 50 delegaciones en toda España y unos 600 empleados y factura 30 millones. Su próximo objetivo es cruzar la frontera e instalarse en el país vecino 

Tras un año y medio de pandemia, cómo está capeando la crisis?

En 2020 a Ibersys le fue bien. Crecimos un 25% en facturación debido a las pruebas diagnósticas por el covid, que generaron unos ingresos adicionales muy importantes. Por eso Ardán nos reconoció como ‘empresa Gacela’. Realizamos unas 22.000 PCR y 45.000 pruebas de antígenos. También tuvimos que desarrollar nuevas técnicas y productos para las empresas por la pandemia. En principio se auguraba que nos iba a provocar un descenso del volumen de negocio por el cierre de empresas, pero no fue así.

¿Cómo ha cambiado las condiciones de trabajo la pandemia, que ha potenciado el teletrabajo?

Por supuesto que han cambiado mucho. Se habla mucho del teletrabajo, pero yo considero que socialmente te convierte en una persona aislada. Estás en casa, no te relacionas con nadie, vives los problemas tú solo... Si estás en una oficina tus compañeros te ayudan a resolverlos.

¿El teletrabajo también está sujeto a un plan de riesgos laborales?

También hay que hacer prevención de riesgos. Y es un problema, porque es en el domicilio particular del trabajador. Él tiene que poner sus instalaciones al servicio de la empresa y eso puede conllevar conflictos laborales. Entiendo que al trabajador no le guste, pero a la empresa tampoco le agrada del todo porque hay que ir a a casa para evaluar su puesto de trabajo, comprobar qué mesa tiene, cómo tiene el ordenador… Las grandes tecnológicas están preparadas para el teletrabajo, pero a las demás empresas no creo que realmente les convenga demasiado y a los trabajadores tampoco.

¿El sector de los servicios de prevención sigue caminando hacia la concentración?

 Sí. Es un sector relativamente joven que está continuamente en evolución. En los años 2004- 2006 había más de 700 servicios de prevención en España, actualmente quedan entorno a 200 y no tardando mucho quedarán unos 100. Lógicamente tiende a fusiones, compras.., a que haya menos empresas y más grandes.

En un sector que tiende tanto a la concentración como este, ¿le han cortejado para comprar su grupo empresarial? 

Sí, pero en principio he dicho que no porque este es un proyecto que me gusta seguir desarrollando y creciendo con él. Además mi hijo, que es médico, ya se ha incorporado a la empresa y me gustaría que siguiese la saga.

¿Cuál es el secreto para que su empresa siga creciendo en un sector con tanta competencia?

Somos insistentes, trabajamos mucho. Empezamos en el año 2000 con una delegación en Lugo y otra en Vigo. Ahora tenemos entorno a 50 delegaciones en toda España, excepto en Baleares y Castilla-La Mancha, unos 600 trabajadores y una facturación de 30 millones de euros. Hemos peleado mucho, hemos tenido mucha suerte, hemos comprado empresas, como Prevemont, que era de la Mutua Montañesa, que nos ha permitido ser el servicio mayoritario en Cantabria, con el 50 o 60% de la cuota de mercado, y posicionarnos en Cataluña. Además adquirimos PG Prevención en el País Vasco, que facturaba entonces unos tres millones de euros y tenía más de 80 trabajadores.

¿Qué planes de futuro tiene el grupo Ibersys?

Estamos intentando entrar en Portugal. Es nuestro primer objetivo. Si las cosas salen bien, estaremos instalados a principios del próximo año, a través de la compra de un servicio de prevención de allí. Estuvimos en México, lo dejamos temporalmente, pero no descartamos volver si la situación mejora. El futuro es internacionalizar y comprar servicios aquí.

¿Es una expansión ambiciosa?

Tiene que ser así. No podemos quedarnos localmente. A nivel nacional ocupamos la séptima posición. Si aspiras a algo no puedes quedarte en Lugo, tienes que irte a Lisboa, Porto, Braga, Algarve…

¿La regulación es similar en Portugal o hay muchas diferencias?

En Portugal las condiciones son muy similares a aquí. Es quizás un copia y pega de la ley española. En algunos casos es un poco más exigente y lo que es diferente es que tienen unas 20 actividades dentro del servicio de prevención, cuando aquí están englobadas en cinco (salud laboral, prevención técnica, psicosociología, higiene y ergonomía).

Entre sus clientes figuran desde multinacionales que cotizan en el Ibex-35 hasta administraciones públicas.

El 60% de nuestros clientes son pymes, el 20% administración y el otro 20% grandes empresas. Entre nuestros clientes están el grupo Cellnex, que está valorado en bolsa en cerca de 50.000 millones de euros, Abertis Autopistas, el Ministerio de Justicia, la Policía Nacional, la Universidad Complutense, la Diputación de Barcelona…

¿Cómo da ejemplo una empresa de prevención?

Fuimos una de las primeras empresas de Galicia que implantó un plan de igualdad, que ahora es obligatorio para todas las empresas de más de 50 trabajadores, y contamos también con otro de igualdad de género, necesario para las de más de 250. El 60% de nuestra plantilla son mujeres jóvenes, de entre 25 y 45 años. 

"Los fondos europeos son un tren de alta velocidad al que se tiene que subir España"

¿La prevención se hace por obligación o existe una concienciación generalizada sobre sus bondades?

Todas las empresas deben creer e invertir en prevención. La empresa debe pensar que la obligación que le han impuesto es una devoción. Todo lo que se haga en prevención es siempre bienvenido. Si invierte tres, va a recuperar cinco. La prevención es una inversión, no un gasto. Ahora mismo está integrada dentro la producción de las empresas. Durante la pandemia las empresas han sabido que la prevención tiene un valor que les ayuda a tener un desarrollo tremendo.

¿Ve una pronta salida a la crisis económica?

Tenemos que aprovechar el tren de alta velocidad que pasa ahora, que son los fondos europeos Next Generation. Habría que saber realmente redistribuirlos y que generen riqueza. Si sabemos aprovecharlos, si somos capaces de crear proyectos novedosos, que los necesitamos mucho en este país, no perderemos el tren y seremos capaces de ir a la misma velocidad que Europa. Si no somos capaces de aprovecharlos, nos quedaremos muy atrás. Es un momento importante para la economía española. No vale hacer cualquier proyecto. El Gobierno central y los de las comunidades autonómas tendrían que tener expertos para desarrollar esos proyectos, que sean capaces de enfocarlos hacia donde tiene que ser. También es muy importante la digitalización y que la administración avance al mismo ritmo que el tejido empresarial.

¿Aprecia que ya se esté produciendo una recuperación económica?

Tenemos mucha alegría. Creemos que esto va sobre ruedas. Yo creo que no es así. Hay que tener los pies en el suelo. En seis meses no se va a conseguir lo que se tendría que lograr en un año. Efectivamente tenemos un crecimiento importante, pero tenemos que conseguir que sea similar en 2022. Si en 2020 el PIB cayó un 11%, este año recuperaremos un 6%, pero aún nos quedará otro 5%. Tampoco se puede jugar con los impuestos. Si se suben, se merma el beneficio de las empresas y se retrae sus inversiones. Lo que hay que hacer es atraer empresas, que vengan a invertir aquí, darles servicios…

"El próximo año estaremos en Portugal, a través de una compra"
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