La Policía Local sacó de circulación a más de 300 conductores ebrios este año en Lugo

Los agentes realizaron más de un centenar de controles de alcoholemia en diferentes zonas de la ciudad para atajar una problemática en ascenso. La tasa máxima detectada fue de 1,38 miligramos, más de cinco veces superior a la permitida.

Control de alcoholemia realizado por los agentes de la Policía Local de Lugo en la Avenida de Madrid. SEBAS SENANDE (AEP)
photo_camera Control de alcoholemia realizado por los agentes de la Policía Local de Lugo en la Avenida de Madrid. SEBAS SENANDE (ARCHIVO)

Cuantificar lo que no pasa es imposible, pero decir que retirar de la circulación a más de 300 conductores ebrios evitó más de un accidente en carretera es una realidad indiscutible. Con esta finalidad, los agentes de la Policía Local de Lugo intensificaron los controles de tráfico desde que arrancó el año y no tienen pensado bajar la guardia en materia de seguridad vial. 

Los agentes realizaron en los siete primeros meses un total de 116 filtros y denunciaron a 313 conductores por dar positivo en las pruebas de alcoholemia: 50 en enero, 38 en febrero, 36 en marzo, 41 en abril, 48 en mayo, 43 en junio y 57 en julio. En los diez primeros días del presente mes fueron denunciadas al menos otras 13 personas . "El objetivo de estos filtros", explican, "es combatir al delincuente vial y retirarlo de la vía pública. Queremos reducir el número de accidentes, no solo en el casco urbano, ya que al detectar a los infractores en ciudad e inmovilizarles el vehículo evitamos que salgan a vías interurbanas". 

El volumen de alcoholemias positivas —que continúa en aumento— confirma que muchos conductores todavía se toman a la ligera las normas de circulación. "Falta mucha concienciación en materia de tráfico. De hecho", comentan los policías, "cuando tramitamos denuncias por un delito contra la seguridad vial y les leemos a los infractores sus derechos, algunos nos dicen: 'No me tratéis como a un delincuente porque no lo soy'. Mucha gente no le da importancia a este tipo de conductas y, aunque parezca mentira, hay conductores que todavía desconocen las consecuencias de sus actos. Cuando les decimos que van a ser citados para un juicio rápido, algunos no dan crédito". 

REACCIONES. En los controles, los agentes lidian con todo tipo de conductores. "Vemos de todo. Hay que pensar que cuando una persona da positivo en alcohol o drogas no tiene plenas sus facultades en ese momento y no encaja bien la denuncia. Muchos se enfadan e incluso nos insultan, pero cuando asumen lo que han hecho y les da el bajón, se ponen a llorar. Pasan de la euforia al llanto en poco tiempo. Otras veces no logramos que se calmen, se ponen agresivos y al final acaban detenidos por un delito de atentado", dicen. 

En otros casos, la primera reacción de los infractores es negarse a realizar la prueba de alcoholemia. "Algunos conductores se niegan a soplar, pero cuando les explicamos las consecuencias de la negativa acaban cediendo. Si no realizan la prueba incurren en un delito, así que asumen que es mejor seguir nuestras indicaciones", señalan. 

Los agentes guardan en su memoria multitud de anécdotas vividas en el transcurso de los filtros de seguridad vial. "Un día, un conductor que dio positivo en alcohol se bajó del coche y comenzó a realizar flexiones porque dijo que así se le bajaba antes la intoxicación etílica. En otra ocasión", comentan, "un hombre nos dijo que no podía llegar a casa sin su vehículo y quiso quedarse dentro del mismo hasta dar negativo en el test. Lo paramos a las once de la noche y estuvo esperando hasta las seis de la mañana, cuando ya arrojó una tasa inferior a 0,25 miligramos y pudo volver a conducir. En todo este tiempo, su mujer lo llamó varias veces y él le dijo que estaba trabajando". 

Pero además de curiosidades, los policías también viven momentos duros. "Una vez localizamos a un hombre que iba conduciendo en zigzag y al darle el alto vimos que estaba pálido y casi no reaccionaba. En el coche había una jeringuilla y llamamos de inmediato al 061. Lo llevaron a la Uci con una sobredosis. También nos encontramos casos de conductores ebrios de madrugada que van con niños pequeños en el coche, y hay otros que se derrumban y nos cuentan los problemas por los que atraviesan. Son situaciones muy tristes. Y también es duro ver a la gente prácticamente inconsciente. La tasa más alta alta detectada este año fue de 1,38 miligramos, más de cinco veces la máxima permitida. El hombre estaba rozando el coma etílico", apuntan. 

SÍNTOMAS. Consumir alcohol siempre reduce las capacidades al volante, aunque no todos los conductores presentan la misma sintomatología con la misma tasa. Tal y como explica la Policía Local, los síntomas son muy diversos y van desde olor a alcohol o habla pastosa, hasta comportamiento arrogante o pérdida de la verticalidad del cuerpo.

"Hay personas que dan positivo y aparentemente se encuentran bien, y otras que no son capaces de mantenerse en pie. Obviamente, con tasas elevadas de alcohol en el cuerpo la pérdida de facultades es muy notoria. Una vez, un infractor solicitó un habeas corpus porque consideraba que nuestra actuación no había sido legal, pero al llegar ante el juez no recordaba en qué calle le habíamos dado el alto", dicen. 

"Cada vez hay más gente a tratamiento con antidepresivos que da tasas bajas de alcohol, pero tiene muchos síntomas", advierten los agentes

Por lo general, antes de realizar la prueba, los conductores afirman que bebieron poco, pero a veces los resultados revelan todo lo contrario. "Casi todos creen que se encuentran en perfecto estado para conducir, ya que el alcohol aporta una falsa sensación de seguridad, pero la capacidad de reacción y los reflejos disminuyen. Una realidad que estamos detectando es que cada vez hay más gente a tratamiento con antidepresivos o similares; dan tasas bajas de alcohol, pero presentan mucha sintomatología. Mezclar estos medicamentos con alcohol resulta muy peligroso a la hora de ponerse al volante", advierten. 

Los síntomas pueden resultar tanto o más determinantes que la tasa al medir las consecuencias de una alcoholemia positiva. "Aunque por regla general se considera delito a partir de 0,60 miligramos, también lo puede ser a partir de 0,40 si el conductor está implicado en un accidente o si ha cometido una infracción grave. Incluso se le puede inmovilizar el turismo por debajo de 0,25 si se perciben síntomas que pongan en peligro la seguridad vial", recuerdan.

Más mujeres, un mayor número de reincidentes y tasas más altas
El perfil del conductor que da positivo en las pruebas de alcoholemia ha ido cambiando en los últimos años y cada vez hay más mujeres que cometen este tipo de infracción, tal y como explica la Policía Local. Además, el número de reincidentes también ha ido en aumento. "Hay conductores a los que llegamos a parar seis o siete veces en poco tiempo. Conducen incluso cuando ya se les han retirado el carné por pérdida de puntos o por orden judicial, ya que suelen ser personas que tienen una dependencia del alcohol. En estos casos ya hay un problema de fondo", comentan. También se detectan tasas cada vez más altas, hasta cuatro veces más de lo permitido. 

Entre 30 y 50 años 
Aunque hay infractores de todas las edades, la franja en la que más positivos en alcohol se detectan es la que abarca desde los 30 hasta los 50 años, lo que echa por tierra la creencia bastante generalizada de que los más jóvenes son los más irresponsables al volante.

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