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Un policía local, ¿copropietario o inocente?

El club Queens, implicado en la operación Carioca. J. VÁZQUEZ/AEP
El club Queens, implicado en la operación Carioca. J. VÁZQUEZ/AEP

La Fiscalía no ve materia para acusar al sargento de la Policía Local, pero la jueza cree que era socio de Adán

Una de las contradicciones más sorprendentes que se han recogido en la mastodóntica operación Carioca es la que se refiere al sargento de la Policía Local Ramón Vázquez Río. Mientras que la Fiscalía consideró que los indicios recogidos no constituían material suficiente como para acusar, porque solo se le podía reprochar que le invitaran a unas copas en el Queens, la jueza instructora lo sitúa no solo como mano derecha del dueño del burdel, sino incluso como copropietario y socio del mismo. 

Por ello, Pilar de Lara dedica más de 20 folios de su auto a este investigado, para justificar que se deban mantener las acusaciones contra él y desmontar la argumentación de la Fiscalía. Hay que recordar que este policía local fue uno de los detenidos en la primera fase de la operación y pasó varios meses en prisión preventiva y muchos años con la prohibición de entrar en Lugo, y que en todas esas decisiones la jueza contó con el apoyo del fiscal.

De Lara repasa ahora las relaciones entre Adán y Vázquez Río, al que de entrada relaciona con el entramado empresarial creado para alquilar el Queens. Era, además, el responsable de entregar en mano todos los meses el alquiler a los propietarios.

Además, recoge decenas de testimonios de mujeres que trabajaron en sus clubes y de clientes en las que se señalan que el policía se movía por el Queens como si fuera el mismo Adán, que lo hacía a diario y a cualquier hora y que lo hacía incluso vestido de policía y con el coche patrulla en la puerta. Según estos testimonios, nunca se le cobraban las copas por orden expresa de Adán, se interesaba por los libros en los que se recogían los pases sexuales y se preocupaba si eran pocos, le dejaban llevarse a mujeres del club para pasar la noche fuera sin pagar el suplemento, se movía por las dependencias privadas del club e incluso comía en el comedor de las chicas y nunca nadie le vio pagar uno de los habituales servicios sexuales de los que disfrutaba. 

Además, algunas mujeres declararon que les vendía ropa supuestamente procedente de los decomisos a los manteros y al menos un testigo vio como recibía abultados fajos de billetes de manos de Adán.

Un policía local, ¿copropietario o inocente?
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