Los peritos avalan la versión de la víctima de violación y maltrato

El acusado, con el que la joven se casó obligada en Marruecos, negó los hechos. El fiscal mantuvo su petición de 19 años y medio de cárcel
El acusado, en la Audiencia de Lugo. VICTORIA RODRÍGUEZ
photo_camera El acusado, en la Audiencia de Lugo. VICTORIA RODRÍGUEZ

"Le realizamos varias pruebas para evaluar su testimonio y comprobar si el daño, de existir, era propio de los hechos vividos. Descartamos que hubiera una simulación y concluimos que el testimonio de la joven era honesto y muy probablemente real. Y decimos probablemente porque la certeza absoluta no existe". Con estas declaraciones, los psicólogos forenses que prestaron declaración ayer en el juicio contra un hombre de origen marroquí, acusado de violar y maltratar a su esposa, avalaron el testimonio de la mujer.

En el transcurso de la segunda jornada del juicio, prestaron también declaración la forense, la psicóloga del Imelga y la trabajadora social que evaluaron a la joven tras la denuncia, quienes descartaron que la mujer padeciera algún tipo de trastorno clínico cuando la entrevistaron. "La vimos varios meses después y reconoció que ya estaba mejor. Nos relató un cuadro ansioso depresivo durante los tres meses posteriores a la ruptura con el acusado y nos dijo que había mejorado, aunque los síntomas se agravaban cuando se encontraba con algún familiar del hombre o cuando le llegaban citaciones del juzgado, por ejemplo. Le hicimos varias pruebas y los resultados fueron incongruentes, pero creemos que fue porque la joven no hablaba español, realizó la prueba con ayuda de un traductor y no comprendió el sentido de las preguntas", señalaron.

Tras escuchar las declaraciones de los peritos, el ministerio fiscal concluyó que existen pruebas suficientes para condenar al hombre por agredir a su esposa -veinte años menor que él y con la que se casó en Marruecos a través de un matrimonio concertado-, además de encerrarla en un piso de la capital durante días y obligarla a mantener relaciones sexuales en contra de su voluntad. La acusación pública afirma igualmente que el hombre sometía a la joven a "continuos insultos y vejaciones", le controlaba el teléfono móvil y no le daba dinero para comprar comida o ropa, aprovechándose de que la chica no hablaba español y no tenía familiares ni amigos en la capital lucense. Por estos hechos, el ministerio público mantuvo su petición de 19 años y medio de cárcel, así como 8.000 euros de indemnización para la víctima por daño moral.

En la primera jornada de la vista oral, el acusado negó todos los hechos que se le imputan y aseguró que nunca insultó ni pegó a su esposa. "Jamás le pegué ni la insulté. Yo me levantaba todos los días y le daba un beso antes de irme a trabajar. Nunca hice nada de lo que han dicho. Soy buena gente; no soy un animal ni un sinvergüenza", declaró.