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De peligro público en la carretera a referente de rehabilitación

Una señal de dirección única.EP
Una señal de dirección única.EP

Un lucense condenado 20 veces por conducir ebrio da un giro a su vida y realiza salidas de prisión para alertar en los institutos sobre los «graves consecuencias» del consumo desmedido de alcohol

LUGO. En ocasiones, tocar fondo sirve para remontar y empezar de nuevo. Ese es el caso de un lucense con alcoholismo crónico que pasó de ser un peligro para la sociedad —ya que fue sorprendido más de veinte veces conduciendo bebido— a un referente para los jóvenes, a los que actualmente trata de concienciar de las «graves consecuencias» que acarrea el consumo desmedido de bebidas alcohólicas.

Durante más de dos décadas, la vida de F.J.B.F. estuvo marcada por su adición al alcohol. En diciembre de 2001, un juez le impuso una multa y dos años y medio de retirada de carné por conducir ebrio. Desde entonces, las condenas por este motivo se sucedieron hasta alcanzar la veintena.

Los jueces le impusieron multitud de multas, penas de prisión y más de 30 años de retirada del permiso de conducir, pero el hombre siguió usando su turismo, lo que también le costó varias penas por quebrantamiento de condena.

En todos esos años, F.J.B.F. sufrió varios accidentes de tráfico y protagonizó llamativos altercados. Una vez, la Policía lo vio tumbado en su turismo, casi inconsciente y con las piernas fuera del coche. Aun así, en cuanto se acercaron los agentes, el hombre arrancó el vehículo y se fugó a gran velocidad. Justo el día anterior había dado positivo en un control de alcoholemia. En otra ocasión, dejó su vehículo en medio de la calzada, en Serra de Outes, y se fue a un bar. Una patrulla acudió alertada por los vecinos y el conductor sextuplicó la tasa de alcohol.

ÚLTIMA PENA. Las reprimendas judiciales por estas conductas servían de poco y hace apenas un año, el 5 de junio de 2017, La Policía Local lo interceptó de nuevo en Nicomedes Pastor Díaz, cuando conducía de noche con las luces apagadas. Los agentes comprobaron que tenía el carné retirado y además estaba bebido, ya que «apenas se sostenía en pie».

El hombre fue juzgado hace unos meses en el Penal número 1 de Lugo y finalmente la jueza decretó el decomiso de su vehículo y la pérdida definitiva del permiso de conducir. La magistrada fue tajante: El acusado «supone un peligro para la vida e integridad de las personas» y todas las condenas que se le impusieron tuvieron «nulo efecto disuasorio. La jueza le impuso también 17 meses de cárcel y el hombre ingresó en prisión, donde sigue desde entonces.

El lunes por la mañana fue trasladado de nuevo a la sede judicial por otro altercado ocurrido el 31 de marzo de 2017, cuando paró a repostar su coche en una gasolinera de la Nacional VI y no pagó. Un empleado llamó a las fuerzas de seguridad y los agentes comprobaron que conducía sin carné y que estaba bebido. De hecho quintuplicó la tasa de alcohol.

«No me acuerdo de nada de lo que pasó ese día, pero no niego que lo hiciera. Soy alcohólico crónico, pero ahora estoy siguiendo un tratamiento de desintoxicación en Cruz Roja y también estoy en Alcohólicos Anónimos. La evolución está siendo muy favorable y pienso seguir con ello cuando salga de prisión», dijo.

AUTOCRÍTICA. El hombre mostró su arrepentimiento y su letrado asegura que hace a diario «autocrítica del consumo de alcohol y es consciente del daño que se hizo a sí mismo, a su entorno y a la sociedad en general». Su abogado pidió al juez del Penal 2 que no le imponga los 9 meses de prisión que solicita el fiscal, sino que opte por trabajos en beneficio de la comunidad relacionados con la sensibilización en materia de seguridad vial.

F.J.B.F. está tan concienciado con su problema que en el centro penitenciario donde cumple condena le propusieron participar en un programa para menores de sensibilización sobre consumo de drogas y seguridad vial. «Ahora salgo de prisión para dar charlas en institutos y explicar a los chicos todos los problemas y las consecuencias que acarrea hacer lo que yo hice».

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