Pedro García Aguado: "Tenemos que educar a los hijos que tenemos. No a los que nos gustaría tener"

Pedro García Aguado.AEP

Este medallista olímpico que de waterpolo saltó al mundo educativo como presentador de Hermano mayor estará el sábado en la vieja cárcel, donde dará con el educador Francisco Castaño la charla Aprender y educar

LA CLAVE DE un buen comportamiento en la adolescencia está en la educación. Cómo limitar las tiranías o cómo reaccionar ante un acercamiento a las drogas por parte de los hijos son algunos de los temas que abordará el televisivo Pedro García Aguado con Francisco Castaño, en una charla del programa municipal +Xti subvencionada por el Plan Nacional de Drogas.

¿Darán nociones sobre cómo aprender a educar en la charla?

La charla responde a un proyecto lanzado por Francisco Castaño, profesor de instituto, y yo que se concretó en tres libros: ‘Aprender a educar’, ‘Aprender a educar. Casos prácticos’ y ‘A salvo en la Red’. Trataremos de asesorar a los padres sobre cómo enfocar esos comportamientos tiránicos de los adolescentes que responden a una educación inadecuada, no mala. Será como un entrenamiento en habilidades educativas. Muchas veces los padres llegan a las charlas pensando que sus hijos son malos y no, tienen un mal comportamiento, que es distinto.

¿Cuánto se tarda en ver resultados?

Los resultados son inmediatos si no hay psicopatologías o una dependencia al alcohol o a las drogas. Si es así, en ocho sesiones se recupera el orden en el hogar.

¿Cuáles son las claves?

Se trata de saber cómo poner normas y límites de forma que si se saltan haya unas consecuencias y, a la vez, fomentar habilidades en comunicación afectiva como, por ejemplo, llamarles la atención una vez, no varias. Al final, los chicos quieren un referente, un modelo, y saber qué pueden hacer y qué no, aunque no lo parezca.

¿Qué educación es la recomendable?

La autoritaria es la menos recomendable. La contestación «porque lo digo yo» no vale. La autoridad no educa, adiestra. Es importante que los chicos se convenzan de por qué hay que tener unos límites y cumplir unas normas. Y en caso de que estas se salten, lo que hay que hacer es restar. Si no llegan a la hora, la próxima vez saldrán menos tiempo y si reciben una paga, se les dará menos dinero.

¿Hay solo una edad para educar?

No. Sería ideal prevenir. Si hasta los 12 años se les da a los hijos un modelo educativo coherente, se evitarán muchos comportamientos pero cualquier edad es buena para educar.

¿Todo esto funciona si los hijos comienzan a engancharse a las drogas?

Cuando las drogas entran, se destrozan los pilares básicos de la familia. Los chicos no se empiezan a enganchar a las drogas sino que usan estas al principio de forma lúdica hasta que un día su consumo ya es una necesidad.

¿Cómo deben reaccionar los padres ante una situación así?

Lo primero es no alarmarse y ser comprensivos: pensar qué busca, por qué empezó en ese entorno (si es para sentirse aceptado o por experimentar...). Pero ser comprensivo no es ser permisivo. Hay padres que, para evitar que sus hijos compren marihuana fuera de casa, les dejan cultivarla. Eso no puede ser. Hoy nos encontramos con chicos de 17 años enganchados a la marihuana.

¿De qué manera los padres pueden evitar estas adicciones?

Se pueden observar las pupilas de los chicos, si gastan mucho dinero, con quién andan... pero lo importante es la prevención favoreciendo la autoestima para que sean capaces de decir no y no demonizando el consumo. Aprender a educar es difícil... Es cuestión de ensayo-error, por eso es divertido. Hay personas que piensan que la educación se adquiere en el colegio o la da el Estado a través de sanciones y no es así.

¿Alguna vez detectó que fallaban sus teorías?

La teoría no falla si entiendes por qué se portan así, cómo hay que comunicarse con ellos o cuál es el objetivo de la educación como, por ejemplo, aprender a tolerar la frustración y la adversidad. Tenemos que educar a los hijos que tenemos, sin comparar. No a los que nos gustaría tener.