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Isabel López: "Pasé 15 años pidiendo que me interrogaran y llegué a decirle a la Policía: ¿Y si los maté yo?"

Isabel López. ANA SOMOZA
Isabel López. ANA SOMOZA

CRIMEN DE CASH RECORD ► El 30 de abril de 1994 mataron a tiros a Elena López y a Esteban Caballero. La hermana de Elena, Isabel, cree que hay algún interés por "encubrir" al culpable y no piensa permitirlo

Encontró el cadáver de su hermana y de un compañero hace 24 años y se convirtió en el adalid de una lucha que jamás hubiera imaginado. Isabel López, hermana de la cajera asesinada, lleva dos décadas removiendo cielo y tierra para que se destinen medios a resolver un crimen que conmocionó, y sigue conmocionando a la sociedad lucense.

"Cuando entré ese día en la nave supe que algo raro pasaba. Pensé que habían entrado a robar y los habían dejado encerrados en el baño, pero di unos pasos y ya vi los cuerpos. Lo que es el destino... Mi hermana y yo nos criamos en Venezuela", recuerda con nostalgia, "y nos vinimos a Lugo por la inseguridad que había allí. Siempre le decíamos a Elena: Si van a robar no te enfrentes, y ella contestaba: ‘Que se lleven lo que quieran’. Nunca nos pasó nada en Venezuela y al final encontró la muerte en una ciudad pequeña y supuestamente segura".

"Mi hermana y yo nos criamos en Venezuela y vinimos a Lugo por la inseguridad que había allí. Lo que es el destino..."

A pesar de su dolor, Isabel López habla del caso con una serenidad admirable. "Los primeros años confiamos en los investigadores y en la Justicia, pero después de una década no había avances y empezamos a movilizarnos. A mí me costó muchísimo ejercer de portavoz de la familia, ya que siempre fui muy tímida y me gustaba pasar desapercibida. Además, me costaba mucho hablar en público, pero no me quedaba otra porque se lo debía a los hijos de mi hermana. Cuando Elena murió", explica, "mis sobrinos tenían 4 y 6 años. Cuando se hicieron mayores de edad yo les pregunté si querían que siguiera peleando o si preferían dejar las cosas así, ya que lo primero era su tranquilidad, y ellos siempre me dijeron que querían llegar hasta el final".

"Me da fuerza la gente, pero también los contratiempos. Las cosas que te dan mucho dolor, o te matan, o te dan fuerza"

Con el beneplácito de su familia, la hermana de la cajera asesinada inició un viaje que jamás imaginó tan complicado. "Todo lo que nos hemos encontrado a lo largo de estos años han sido inconvenientes. De hecho" reconoce, "yo alguna vez pensé en tirar la toalla, pero luego me da mucha rabia no poder decirle a mis sobrinos: Fue esta persona la que asesinó a vuestra madre. Al final, uno saca fuerzas y aguanta cosas que jamás pensó que podría aguantar. Yo siempre digo que las cosas que te dan mucho dolor, o te matan, o te dan fuerzas para seguir".

FORTALEZA. A Isabel López, sin duda, el dolor le infundió una fortaleza digna de asustar a sus detractores. "El apoyo de la gente me da muchísimo ánimo para seguir adelante, pero los contratiempos también. Cada vez que un juez o un fiscal me dice que no hay nada que hacer, me da fuerzas para seguir adelante. Yo llegaré hasta la tumba pensando que todo lo que estamos haciendo va a dar resultados". Por el momento, todo su sacrificio —en el que no faltaron manifestaciones, huelgas de hambre y encadenamientos— ha dado sus frutos. De hecho, es una opinión generalizada que si la investigación se reabrió varias veces fue gracias a su insistencia. Ella también lo tiene claro. "Si nosotras no hubiéramos estado ahí, el caso se hubiera cerrado hace mucho tiempo, ya que las administraciones quieren cerrarlo a toda costa".

"Pensamos en ir al bar del investigado en Burgos, poner las fotos de Elena y Esteban encima de la barra y verle la cara"

Y cuando hace esta afirmación, no le tiembla ni un ápice la voz. "Yo misma encontré los cuerpos y fui varias veces al juzgado para que me tomaran declaración, pero no había ningún tipo de interés. Al final le acabé diciendo a la Policía: ‘¿Y si los maté yo?, porque vosotros no sabéis la relación que tenía con mi hermana y perfectamente pude haberlos matado yo’. Al final", explica, "me llamaron a declarar 15 años después del crimen. Yo había hecho un ejercicio de memoria importante porque había detalles que no tenía claros, ya que la mente es así, siempre intenta no recordar las cosas negativas. Y total, al final casi no me preguntaron nada", señala.

En ese momento, Isabel López se sintió decepcionada, una constante a lo largo de todos estos años. "Nunca hubo interés por resolver el caso. Un día, durante una huelga de hambre, un señor se acercó y me contó que trabajaba en O Ceao y que el día del crimen había visto un coche sospechoso por la zona con gente dentro. Nuestro abogado de entonces pidió varias veces que lo citaran a declarar, pero el juzgado siempre rechazó su interrogatorio. Años después", apunta, "me lo encontré en el Hula y me dijo: Yo soy mayor y no voy a durar muchos años, y me da pena no ver el caso resuelto, ya que podría ser muy fácil de resolver"

. A pesar de todas las negativas que recibió, la hermana de la cajera fallecida jamás bajó la guardia. De hecho, conoce los juzgados como la palma de su mano. "El caso pasó por muchos jueces y cada uno que llega tiene que ponerse al día. Cada vez que se incorpora un nuevo magistrado vamos a hablar con él, y nos hemos encontrado de todo. Uno nos dijo que había muchos casos y poco tiempo, y le dijimos que íbamos un día y le leíamos nosotras el sumario, ya que solo son unos cuantos folios. Otra jueza nos escuchó y al final dijo: ‘Pobres’. Pero las familias jamás quisimos dar pena. Estamos en esta lucha porque nos tocó y queremos respuestas. Y aunque el caso se cierre o prescriba, seguiremos luchando porque queremos saber quien los mató. Yo estoy convencida de que el único investigado es el autor material, pero si no lo es, también quiero saberlo para no culparlo".

"Si el caso se resuelve será una sensación inexplicable. Y si se cierra, contaré en un libro todo lo he callado por educación"

El ansia de Isabel López por dilucidar lo que sucedió en Cash Record el 30 de abril de 1994 le impide ponerse límites. "Llamamos a tantas puertas que perdimos la cuenta. Beli Sánchez y yo nos planteamos ir a Burgos, al bar que tiene ahora el investigado. Queríamos ponerle delante las fotos de Elena y Esteban y verle la cara. A día de hoy no le ponemos cara, y nos gustaría, pero todos nos dicen que no lo hagamos", afirma.

Por el momento, Isabel López prefiere ser cauta y esperar a que la Justicia decida en diciembre si cerrar el caso o mantenerlo vivo. "En este momento tenemos muchas esperanzas. El guardia que declaró en julio nombró a otros dos, que supuestamente declararán en septiembre. Llevábamos años intentando que declarara, porque sabemos que la Guardia Civil tiene mucha información, y hasta ahora siempre habían rechazado su declaración, así que fue un gran avance. Durante estos años hablamos con mucha gente que nos contó muchas cosas, pero no querían decirlo ante un juez y tenemos que respetarlo. Ojalá ahora cuenten lo que saben".

Si el caso llega a resolverse, Isabel López asegura que su familia podría empezar a vivir tranquila. "Sería una sensación inexplicable, sobre todo por mis sobrinos y mis padres. Significaría poder empezar a vivir con calma. Si veo al culpable condenado, yo ya podría morirme". Si por el contrario se cierra, la hermana de la cajera fallecida quiere escribir un libro. 2Hay cosas que llevo años callando por educación, pero si la Justicia falla me gustaría contarlo todo con nombres y apellidos. Que se sepa la verdad de algún modo". No pide más.

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