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El parque Rosalía pierde este otoño un fresno, un álamo y dos sauces

Los trabajos de poda y tala de árboles en el Parque empezaron en diciembre. VICTORIA RODRÍGUEZ
Los trabajos de poda y tala de árboles en el Parque empezaron en diciembre. VICTORIA RODRÍGUEZ

Son árboles grandes y antiguos que están muy decrépitos y serán sustituidos ► Calfens lleva a cabo el plan anual de podas y reposiciones de ejemplares en toda la ciudad

Calfensa, la empresa que cuida el arbolado de la ciudad, lleva a cabo estos días el plan anual de poda, para sanear especies y garantizar la seguridad en la vía pública y, como sucede cada vez con más frecuencia debido a la antigüedad de muchos de sus ejemplares, el parque Rosalía de Castro perderá cuatro árboles. Son un sauce llorón, un sauce chino, un fresno y un álamo blanco. "Están moi decrépitos, practicamente secos, e vanse talar e repoñer", explica Ramón Losada, responsable de Jardines de Calfensa.

Las reposiciones suelen ser con la misma especie, pero en este caso hay dudas con el chopo porque es un árbol de madera muy blanda, de crecimiento muy rápido y de vida más bien corta. El ejemplar que se va a cortar ya fue reducido a la mitad hace tiempo por el peligro que ofrecía. Es muy grande y muy viejo y está muy decrépito. Si se opta por sustituirlo por otra especie se buscará alguna que no haya en el Parque, con el fin de aumentar su riqueza, explica Losada. Aunque este espacio es ya un auténtico jardín botánico, según destacan los especialistas, ya que alberga unas ochenta especies.

En años anteriores ya fueron talados otros grandes ejemplares, como chopos. También se retiraron especies de la zona de juegos infantiles y de aparatos para adultos ante el riesgo que había de desplome, después de que se desprendieran varias ramas.

Calfensa vigila de cerca las carballeiras, donde hay árboles vulnerables por su antigüedad y su crecimiento condicionado

Calfensa realiza talas en esta época, dentro del plan de poda y reposición y antes de que llegue el rigor del invierno y el viento suponga una mayor amenaza de rotura de ramas o de caídas. No obstante, Losada asegura que el chequeo al arbolado de la ciudad es "permanente". "Todos os días estamos nos parques e nas rúas", explica. Los técnicos y los operarios de la empresa prestan especial atención a zonas donde hay muchos árboles y tienen mucho tránsito de personas, como los parques, y a los ejemplares que más sufren, ya sea por su naturaleza, por su antigüedad o por su ubicación, en espacios donde están apretados o sufren daños, como golpes de vehículos. Según el departamento municipal de Parques e Xardíns, Lugo tiene unos 2.100 árboles en calles, paseos y avenidas. A esos hay que sumar los de los parques y otros espacios, como las carballeiras.

Enfermedad o problemas mecánicos son las razones que están detrás de la mayoría de las talas, como las que probablemente afectarán a algunos de los tilos del parque de A Milagrosa.

Las carballeiras son espacios que Calfensa también vigila con atención porque tienen árboles muy viejos y que, aunque pueden aparentar buen estado, muchos están mal anclados por la falta de espacio. No es un problema fácil de detectar y es posible que haya que cortar algún ejemplar, apunta Losada.

Las carballeiras son lugares más naturales donde muchos árboles son fruto de crecimiento espontáneo y la falta de espacio provoca que sean muy delgados, con poco sistema radicular, lo que los hace más vulnerables. Además, en el pasado los vecinos se proveían de madera en ellos y las podas se hacían sin mucho criterio, por lo que algunos ejemplares arrastran esos daños.

Por esa acumulación de árboles y falta de espacio, en las carballeiras no suelen reponerse los ejemplares que se talan.

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