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La ineludible cita con el pan de cada día no falla pese al confinamiento

Panadería Luseiro, en Nadela. SEBAS SENANDE
Panadería Luseiro, en Nadela. SEBAS SENANDE
Las panaderías mantienen su ritmo para que llegue a las mesas este producto esencial en la dieta

El pan es un producto esencial en la bolsa de la compra de todos los españoles. Harina, levadura, agua y sal vertebran la elaboración de este alimento artesano que resiste, a partes iguales, el paso del tiempo y las pandemias.

Las panaderías de la provincia mantienen el ritmo de producción durante el estado de alarma. Su demanda es alta pese al cierre de los locales de hostelería, uno de sus fuentes de ingresos fijas. Los profesionales de este sector se mantienen a flote gracias a la compra de los clientes habituales que no quieren tachar de su pirámide nutricional un buen bollo artesano o una barra elaborada con materia prima del país.

Como un hecho contrastado desde el inicio del confinamiento, la ciudadanía respeta su lugar en la cola para hacerse con la pieza de pan. Los panaderos utilizan idénticas medidas de seguridad que los profesionales de otros sectores para manipular el pan durante su proceso de elaboración. La mayor parte de los despachos sirven su producto envasado en bolsas herméticamente cerradas para evitar que la curva de propagación del Covid-19 aumente.

Asociación Provincial

César Fieiras, presidente de la Asociación de Fabricantes de Pan de la Provincia de Lugo, asegura que los artesanos panaderos lucenses trabajan en sus negocios y "no tengo constancia de que ningun​a panadería lucense cerrase por culpa de la pandemia". Todas trabajan para ofrecer su producto al público", asegura Fieiras quien ve una buena medida "acotar el horario de apertura, porque así nos da tiempo a desinfectar el local y mantener una higiene correcta en todos ellos", apunta.

Todos los hogares de la provincia pueden disfrutar de pan elaborado en el día, puesto que "los proveedores mantienen los envíos. Las fábricas de harina y levadura pueden hacernos llegar la materia prima sin ningún problema, ya que el transporte de productos esenciales sigue en funcionamiento", manifiesta el presidente de la asociación provincial.

Las previsiones de ventas de las panaderías que atendían los pedidos de los locales de hostelería sufren un duro revés durante el estado de alarma, aunque mantienen la facturación gracias "al goteo de particulares, que confian en su panadería de toda la vida. En la venta de empanadas y bollería, sí han bajado las ventas porque no son un producto de primera necesidad", matiza Fieiras, quien asegura "que todos los profesionales del sector trabajan para mantener nuestra posición en el mercado", finaliza.

Antas de Ulla

La miga que esconde el pan producido en Antas de Ulla resiste el envite del virus. Su corteza horneada a fuego lento le ayuda. Jesús Buján, propietario de la Panadería Modesto, elabora a diario la masa en un horno tradicional para que llegue en las mejores condiciones de cocción a la mesa.

"Todos los días llevamos nuestro pan a Lugo, a los supermercados Gadis, a parte del que vendemos en nuestro despacho de Antas", reconoce Buján, quien tuvo que adaptar el tamaño de su producto por la situación que atraviesa la sociedad global.

"Desde Gadis nos pidieron que hiciésemos los panes más pequeños para que así no tuvieran que cortarlos a la mitad y no fuesen manipulados en ningún momento. Todos nuestros panes van sellados en bolsas individuales", asegura Jesús Buján, que lleva más de 37 años al frente del negocio heredado de su abuelo.

Sus clientes optaron por acudir con más frecuencia a la panadería en esta última semana después de "comprar cinco o seis panes cada familia durante los primeros quince días, por si se encontraban con problemas para comprarlo después. Pero la verdad es que nosotros tomamos todas las medidas higiénicas posibles y elaboramos el pan como siempre, los proveedores llegan y no hay problemas de falta de materia prima del país", asegura Buján.

Ciudadanía ejemplar

Andrés Afonso sigue con la rutina diaria desde la Panadería Luseiro. Desde su local ubicado en Nadela despacha panes y barras a Lousada, Sarria y la capital lucense, entre otras. Desde el inicio de la pandemia vende sus elaboraciones artesanas detrás de una mampara de cristal construida por él mismo. "El contacto con el cliente es cero. Entrego el pan en una bandeja a través de la mampara y el comprador deposita el dinero en ella", admite este profesional con 18 años de experiencia.

"Nuestra clientela es fiel y vienen a diario a por el pan. Algunos incluso lo congelan. Por eso solo habrá bajado la facturación en un 20 por ciento", admite mientras se dispone a preparar su obrador para una nueva hornada.

La ineludible cita con el pan de cada día no falla pese al...
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