Un paciente agrede a un médico en Urgencias del Hula y causa destrozos

Golpeó al facultativo cuando le comunicó que no se le iban a facilitar más pastillas de las que ya tiene prescritas. Fueron necesarias cinco personas del equipo de seguridad del hospital para retener al agresor, una persona ya conocida en el hospital lucense por su carácter problemático
El hombre arrancó de cuajo la tapa de la mesa de la consulta en la que se le atendía. EP
photo_camera El hombre arrancó de cuajo la tapa de la mesa de la consulta en la que se le atendía. EP

Un paciente agredió este jueves a un médico en el servicio de Urgencias del Hula y causó graves destrozos en el despacho en el que estaba siendo atendido por un facultativo del servicio de Psiquiatría.

El médico sufrió contusiones en una mano y en un hombro como consecuencia del golpe recibido y la agresión no fue a más gracias a que cinco miembros del servicio de seguridad del hospital estaban alerta y aguardando a solo dos metros de la consulta en la que estaba siendo atendido el hombre, en previsión ya de que pudiera provocar un altercado, dado su carácter violento y su gran corpulencia.

Además, aunque no pudo evitar algunos golpes, el médico, gracias a su complexión, logró en cierto modo minimizar el alcance de la agresión. De hecho, el facultativo decidió atender él a ese paciente problemático para evitar que tuviera que verle una compañera, una mujer de menos peso y envergadura física, que habría sufrido lesiones más serias de haber sido ella la agredida.

El paciente, según explicaron miembros del equipo de seguridad, es conocido ya en el hospital por sus continuas visitas, en las que reclama habitualmente de forma violenta que se le dé medicación y comida. Su actitud continuada en las visitas a Urgencias es la razón por la que el equipo de seguridad estaba ya alerta y hasta había dado aviso a la Policía Nacional en previsión de que fuera preciso detenerlo. En los últimos días, según explicaron en el hospital, el hombre, de nacionalidad extranjera, ha acudido en siete ocasiones exigiendo de malas maneras que se le dieran pastillas.

El ataque violento de este jueves llegó cuando el médico comunicó al paciente que se consideraba que estaba estabilizado y que no se le iban a facilitar más pastillas de las que ya tiene prescritas.

Además de empezar a pegar al médico cuando se le comunicó la decisión facultativa, unos golpes que los vigilantes atajaron de forma casi inmediata, el hombre empezó a destrozar la consulta, en la que llegó a arrancar de cuajo, con gran violencia, la tapa de la mesa.

Fueron precisos los cinco agentes de seguridad presentes para reducirle y esposarle hasta que llegó la Policía y se lo llevó detenido.

Dos mujeres arrestadas por robar en la zona de la capilla

Fue el segundo incidente que el personal de seguridad afrontó durante la tarde, ya que también tuvo que actuar al localizar a dos mujeres robando en la zona de la capilla del hospital. Las mujeres, que habían robado primero papel higiénico del hospital, fueron localizadas también sustrayendo el dinero que deja la gente en ese lugar del Hula para el reposo y la oración. Acabaron siendo detenidas también por la Policía Nacional tras la actuación previa del equipo de seguridad del Hula.

Los problemas de agresiones y actitudes violentas de pacientes son un problema reiterado que tiene en jaque a facultativos y al equipo de seguridad, que este jueves volvía a demandar que se les reconozca como autoridad para poder actuar con mayor seguridad y garantía ante personas conflictivas que acaban generando daño a personas y que, en el fondo, perjudican a la atención que se debería estar prestando a otros pacientes, advertían.

Las agresiones que sufren tanto el personal sanitario como los miembros del equipo de seguridad suelen ser muy violentos y entre las últimas denuncias por ese motivo está la registrada hace poco más de un mes, cuando un paciente golpeó también al médico que le prestaba atención, destrozó la consulta de Traumatología en la que era tratado y hasta arrancó la ventana de la consulta. Al final, él mismo acabó herido al golpearse con los cristales que había roto.