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La obra para abrir el paso bajo la N-VI exigirá desviar la vía varios meses

Recreación de cómo quedará el paso. EP
Recreación de cómo quedará el paso. EP
Los trabajos costarán 865.000 euros y mejorarán la seguridad en ese acceso al río

El Concello de Lugo adjudicó este miércoles por 865.000 euros las obras de ampliación del paso bajo la N-VI que da acceso a la zona del río y del Ángel Carro. Los trabajos se adjudicaron al Grupo Bascuas SL. 

Los trabajos, que exigirán un desvío temporal, de entre dos meses y medio y tres meses, de la nacional, conllevarán duplicar el ancho y el alto del actual paso, que es angosto y está muy degradado. La intervención se completará con la pavimentación de una senda de 335 metros, recordó este miércoles el gobierno municipal. 

Las obras tendrán un plazo de ejecución de cinco meses y contemplan la demolición del paso actual, de hormigón, y la construcción de una nueva estructura más amplia para el paso hacia la zona del río. Se disminuirá de esa forma, dice el gobierno, el "efecto túnel" que genera ahora. 

Ese paso, de hecho, es el más adecuado por ejemplo para llegar andando a los partidos del Lugo y, sin embargo, es moneda común que los aficionados crucen la carretera, con el riesgo que conlleva, para evitar ese paso subterráneo. 

El gobierno dice que la obra prevista hará el paso más seguro y también más agradable, ya que la obra prevé la «humanización» de ese espacio, que pasará de los 4,5 metros de ancho actuales a ocho metros. Será también más alto. Ahora tiene dos metros y, tras la reforma, será de 5,3 metros. 

Los trabajos comenzarán con la creación de un desvío provisional de la N-VI y después se hará ya la demolición del actual paso y el montaje de la nueva estructura. 

Una vez que se haya hecho el paso se repondrá la iluminación y los servicios de la N-VI, que en esa zona de la ciudad ya fue transferida al Ayuntamiento. 

El proyecto se completa con el acondicionamiento de la actual senda peatonal, que va hasta el hostal San Lázaro y acaba enlazando con la Cazada da Ponte. Se trata de un paso que ahora, reconoce el Concello, resulta incómodo, sobre todo en invierno, cuando se forman charcos y barrizales. 

Ese paso peatonal, de 335 metros, tendrá dos metros de ancho y en la zona del terraplén de la N-VI contará con un murete de 0,5 metros de ancho en la margen derecha. Se colocará además iluminación en el camino, sobre báculos de cuatro metros de alto. 

En el paso inferior, que tendrá unas dimensiones de 8x5 metros y una longitud de 12 metros, el alumbrado será cenital. 

La obra se enmarca en el programa Dusi, que financia la UE y tiene como objetivo mejorar la conexión de la ciudad con el río. 

La alcaldesa recordó que el objetivo de la intervención es favorecer el acceso a pie o en bicicleta a la zona del río, reduciendo el uso de vehículos y, por tanto, la contaminación. 

Es la segunda obra, tras la de la pasarela, de mejora de los accesos peatonales a la zona del río.

Cómo será la vía alternativa 
Antes del inicio de los trabajos de demolición del paso actual se habilitará un desvío provisional para no interrumpir el tráfico, avanzó el Concello. 

El desvío tendrá una sección similar a la ya existente, con carriles de 3,5 metros de ancho y arcenes de 1,5 metros. 
El desvío se hará en la margen izquierda de la carretera, en sentido A Coruña. 

Tráfico elevado 
Esa intervención para el desvío del tráfico es clave para la ciudad por el elevado tráfico que tiene la N-VI en Lugo, de unos 25.000 vehículos diarios.

La N-VI funciona como gran circunvalación de la ciudad y es clave en el acceso a los polígonos industriales.

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