"O consumís o conducís, las dos cosas no pueden ser"

El jefe del sector de Tráfico en Galicia lanzó este mensaje en un foro sobre el riesgo de ir al volante bajo los efectos de drogas o alcohol

Asistentes al foro en la facultad de Formación do Profesorado. SEBAS SENANDE
photo_camera Asistentes al foro en la facultad de Formación do Profesorado. SEBAS SENANDE

Javier Molano Martín, jefe del sector de Tráfico de la Guardia Civil en Galicia, se esforzó por hacerle llegar a un auditorio lleno de personas jóvenes "lo que queda del jiji jajá", es decir, las tragedias que se despliegan tras cada siniestro de tráfico que tiene como telón de fondo el consumo de alcohol o de drogas. No en vano, esta es la principal causa de muerte entre jóvenes de 18 a 24 años y en cada caso "fallece una persona, pero deja detrás muchos muertos en vida", dijo Molano, que recurrió incluso a imágenes de fallecidos en accidentes para hacer llegar su mensaje: "Todos tenéis que decidir entre conducir o consumir, no se pueden hacer las dos cosas".

Su testimonio se incluyó en el foro organizado por la Universidade de Santiago y la Fundación Galega contra o Narcotráfico sobre los riesgos legales y sanitarios de unir conducción y drogas. Molano Martín insistió en la necesidad de ir contracorriente si es necesario. "Es muy duro estropear la vida por no saber decir no, pero hay que saber decirlo, pensar distinto no es estar equivocado", remarcó.

Las consecuencias, dijo, no solo tienen que ver con los daños que puedan sufrir tanto la persona consumidora como las que resulten afectadas por sus acciones, sino también con las consecuencias legales, ya que un consumo de alcohol por encima de los 0,60 miligramos por cada litro de aire es delito "y el rastro de un delito también es una condena", apuntó.

Javier Molano: "En un accidente fallece una persona, pero detrás deja muchos muertos en vida"

A diferencia de la droga, en el caso del alcohol la diferencia entre infracción administrativa y delito la marca la cantidad detectada, mientras que en las drogas la simple presencia -es decir la detección de que se ha consumido- nunca es delito, sino infracción administrativa. Otra cosa distinta, en cualquiera de los dos casos, es si los agentes perciben que hay afectación, es decir, indicios que hacen presumir que la persona está bajo los efectos de cualquier sustancia tóxica, como la forma de hablar o de deambular, aunque las cantidades consumidas sean pequeñas. Los agentes realizan las pruebas y dejan constancia de esa sintomatología y es el juez el que decide si es delito.

La presencia de drogas se detecta con tests de saliva que se realizan con equipos portátiles, tan pequeños que los agentes de Tráfico ya pueden llevarlos en las motos, y que tienen "una fiabilidad muy alta", según Molano Martín. Determinan el consumo de cocaína, opiáceos, THC-cannabis, anfetaminas y metaanfetamina en las seis horas anteriores a la realización del control. A diferencia de lo que sucede con el alcohol, la prueba de contraste no se hace in situ sino en un laboratorio y se pueden apreciar otras sustancias, incluso medicamentos.

TESTIMONIO. En la jornada, también dio su testimonio Manuel Varela, Ito, víctima de un accidente de tráfico hace 47 años, cuando tenía 20. Sucedió un domingo que iba a trabajar después de haber salido y consumido alcohol la noche anterior. "Además de la fatiga, los restos de la bebida podrían estar presentes" entre las causas del accidente, confesó. "No perdí el conocimiento ni tuve daño de sangre, pero me partí en dos", señaló.

Manuel Varela: "Cuando uno es joven no calibra el riesgo y las consecuencias se pagan"

Ahora, como miembro de la Asociación Nacional de Lesionados Medulares y Grandes Discapacitados Físicos (Aspaym) intenta concienciar de los peligros de la carretera. "Cuando uno es joven no calibra el riesgo y las consecuencias se pagan", dijo al auditorio, casi repleto, de la facultad de Formación do Profesorado. "Esto le puede pasar a cualquiera, nosotros lo sabemos bien".

En el acto también participaron Francisco Fernández, técnico de prevención de drogas del Concello y la subjefa provincial de Tráfico, Seila González Fernández.