Noticias de 1918 que pasaron ayer

Alba Núñez eligió como tema para su trabajo de fin de grado de Enfermería la cobertura que El Progreso hizo de la gripe de 1918. Para su sorpresa se encontró a menudo una reproducción casi milimétrica de las medidas tomadas frente al covid. "Algunas no parecían noticias de hace un siglo, sino recientes", admite
La enfermera Alba Núñez con el ejemplar en el que se recoge la demolición de una casa tras el contagio por gripe de todos sus habitantes. SEBAS SENANDE
photo_camera La enfermera Alba Núñez con el ejemplar en el que se recoge la demolición de una casa tras el contagio por gripe de todos sus habitantes. SEBAS SENANDE

CUANDO EMPEZÓ a documentarse para su trabajo de fin de grado, Alba Núñez se encontró dividida. Era noviembre de 2021 y cuando abría un ejemplar de El Progreso de 1918 a veces tenía dudas de haberse equivocado de siglo. Muchas de las medidas tomadas en aquella epidemia se parecían tanto a las que acababa de vivir en los dos últimos años que no daba crédito. Otras eran radicalmente diferentes y parecían delirantes, aunque ahora, sabiendo lo que sabe de una y otra pandemia está convencida de que repetiremos errores para la siguiente. "Si se produce dentro de 50 años, y estamos vivos muchos de los que pasamos la de covid y recordamos lo ocurrido, quizás repetiremos menos. Si pasa dentro de cien años volverán a ocurrir cosas muy parecidas y alguien leerá en los periódicos de hoy las cosas que hicimos con el covid y se llevará las manos a la cabeza", explica.

La prensa resta importancia a la enfermedad y no la llama gripe

La primera ola de la gripe, entre marzo y agosto, no fue la más grave y la prensa en general no parecía tomarse la enfermedad muy en serio. Inicialmente se la denominaba "El soldado de Nápoles", como la conocida canción de una zarzuela, que resultaba muy pegadiza. En cuanto la mortalidad a crecer se empezó a llamar gripe o grippe y a discutirse sobre si, efectivamente, se trataba todo de la misma enfermedad. "El Progreso la llama gripe casi desde el principio, al contrario que muchos otros periódicos que tardan en hacerlo", explica Alba.

Ni doblar las campanas ni contar muertos por cautela

En la segunda ola, la más grave en la provincia, el periódico empezó a insistir en recalcar las precauciones que debía tomar la población para evitar la propagación de la enfermedad, como la limpieza de habitaciones y ventilación. Pese a todo, se ocultó alguna información para que no cundiese el pánico. La enfermera explica que, por ejemplo, se prohibió que se tocasen las campanas para que los vecinos no fueran conscientes de los muertos en su parroquia y tampoco se publicaban notas demográficas por el mismo motivo.

Las muertes se atribuían a las patologías previas

"No decían exactamente la expresión patologías previas", pero cuando empezó a haber muertos [se llegó a las 12-15 diarias en Lugo] se insistía en que se trataba de personas que ya estaban mal de salud, que tenían otros problemas y que por eso se habían agravado y fallecido", apunta Alba Núñez.

Los concellos epidemiados se abandonaban a su suerte

De la misma forma que en la pandemia del coronavirus hubo cierres perimetrales por el covid, en la de la gripe, en el caso de algunos ayuntamientos que concentraron un gran número de casos, se declaraban "epidemiados". Fue el caso de Vilalba y Begonte, donde se prohibían reuniones y se clausuraron negocios como dos almacenes de trapos. "No se podía entrar ni salir de ellos, aunque sí cruzarlos para ir de un sitio a otro y la gente se quejaba de que esos coches que habían pasado por ellos no se desinfectaban. Los vecinos de esos municipios denunciaban que los dejaban a su suerte, sin prestarles ayuda", apunta.

Recursos sanitarios escasos, precarios y mala higiene

Una de las cosas que más llamó la atención a Alba Núñez fueron los escasísimos recursos sanitarios con los que contaba Lugo. "Había un solo hospital, un hospital ridículo porque era para toda la provincia. Por eso la mayoría de los enfermos se trataron en sus casas, a menudo sin asistencia porque los médicos no podían llegar a sus casas. Nadie les quería dejar vehículos para ir porque veían a enfermos y tenían miedo de que les infectasen el coche. Era terrible", dice la enfermera. En su trabajo recoge que el hospital tenía un total de cinco médicos y un solo quirófano. Las hermanas de la Caridad -que ejercían como enfermeras- se hicieron cargo de mucha gente que necesitaba cuidados.

La medida más radical: demoler una casa entera en Rúa Nova

Puede que las similitudes entre las dos epidemias sean abrumadoras, pero también hay medidas tan radicales y en apariencia delirantes que ya no se han vuelto a repetir, ni siquiera plantear. Si una persona enfermaba en su casa, se desinfectaba su habitación gracias a un servicio que proporcionaba el Ayuntamiento, pero en el caso en el que todos los habitantes de un edificio se contagiasen se optaba por demoler la vivienda entera. Fue el caso de las familias que vivían en el número 105 de la Rúa Nova y se echó abajo el inmueble en octubre, una vez que superaron la enfermedad.

Críticas al gobernador civil, que no canceló el San Froilán

El Progreso fue especialmente crítico con el gobernador civil de Lugo por la gestión de la epidemia. A los lucenses les pareció mal se no se cancelase inicialmente la feria de San Froilán. Cuando, en plena celebración, la mortalidad crecía y los recursos de los sanitarias escaseaban, se vio obligado a suspenderla. Alba recuerda las vueltas que se dio desde el Concello sobre la conveniencia o no de mantener el San Froilán de 2021. "Con las decisiones políticas te das cuenta de que es dificilísimo acertar. Por un lado, hay que proteger a la población; por otro, te exigen tener la oportunidad de ganarse la vida, no es sencillo saber qué conviene más en cada momento", reconoce. La precariedad de medios, tanto de fármacos como personales, también hizo correr ríos de tinta.

En contra de la cancelación de ferias y de los espectáculos

La población se quejó de la cancelación de algunas ferias, una medida tomada en toda España pero que molestó especialmente en Lugo. "No es lo mismo una feria en Andalucía que a lo mejor había una al año que las que se celebraban en Lugo, más frecuentes y que eran la base de la economía de muchas familias", explica Alba. Algunos hosteleros lamentaban no poder ofrecer espectáculos en interiores, pese a haber desinfectado sus locales, "parecido a lo que ocurrió con el covid", señala.

Enfermera en la planta covid
La casualidad ha querido que el primer destino de Alba Núñez como enfermera ya graduada haya sido en la planta covid. Está "admirada" por el trabajo de sus compañeras, por lo que le cuentan de la ola más dura, cuando muchos usuarios de residencias se contagiaron y agravaron.

Elección para el trabajo
Reconoce que la elección del tema para el trabajo de fin de carrera le ha encantado. "Me parece muy interesante y tenía mucho interés en que Rosendo Bugarín fuera mi tutor porque sabía que se implicaba mucho. Estoy muy agradecida", dice.

Admite que cuando empezó a documentarse sabía poco de la gripe de 1918, por lo que las similitudes con la actual pandemia aún le han llamado más la atención.

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