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Las notarías de la provincia de Lugo, las gallegas con más bodas que divorcios

Primer matrimonio celebrado en el colegio notarial de Madrid en el año 2015. AEP
Primer matrimonio celebrado en el colegio notarial de Madrid en el año 2015. AEP
La ampliación de las competencias de los notarios en cuestiones de derecho de familia supone un alivio en la carga de trabajo del Registro Civil y los juzgados, que ganan en agilidad

En las notarías de la provincia se han producido en los últimos seis años un mayor número de matrimonios, 232, que de divorcios y separaciones, 231. La tendencia a la celebración de este tipo de bodas es alcista, ya que han aumentado un 130 por ciento en toda la provincia. En Lugo, de momento, gana el amor.

Esto no ocurre en el resto de las provincias gallegas. Hubo más separaciones y divorcios en las notarías de las provincias de A Coruña, Pontevedra y Ourense que bodas durante los últimos seis años, entre 2015 y 2020.

Las personas que deciden casarse en una ceremonia oficiada por un notario eligen esta opción para que sea un acto más cercano, íntimo y con poca gente. Son parejas que quieren contraer matrimonio sin el despliegue o la pompa propia de una boda. Pudiendo parecer desde fuera una forma un poco fría de llegar al matrimonio, la notaria Montserrat Trigo lo niega basándose en su experiencia.

Trigo, que integra la junta directiva del Colegio Notarial de Galicia, cuenta que "viene gente vestida para la ocasión, con ramo de flores, acompañados de sus familiares y amigos, y hasta con fotógrafo". Además, es un procedimiento matrimonial más ágil y cómodo para los contrayentes. Principalmente, por la facilidad que les ofrece para escoger el día y la hora frente a la opción de celebrarlo en un ayuntamiento o en una iglesia. De hecho, hay algún notario que se desplaza al lugar en el que los novios deciden casarse.

Las parejas de la provincia que se casan en una notaría han aumentado en un 130 por ciento durante los últimos seis años

La fedataria pública recuerda una ocasión en que unos novios llenaron de flores toda la notaría y las escaleras del edificio situado en la Rúa do Teatro, con los padrinos, las arras llevadas por los niños y la tradicional lectura de votos. Son personas que se casan en un lugar poco común pero de la misma forma que aquellos que prefieren una boda religiosa. Casarse en una notaría es "algo íntimo y para nada frío que realmente se disfruta", asegura Montserrat Trigo.

VIGENTE DESDE 2015. Desde que entró en vigor la jurisdicción voluntaria, en el año 2015, las parejas que cumplan una serie de requisitos pueden casarse, separarse y divorciarse ante notario.

Pero hasta este año, los contrayentes no podían realizar todas las partes del acto matrimonial sin salir de la oficina del notario. Algo que, desde el pasado 30 de abril, ya no es así. Los notarios tienen ahora potestad para efectuar todo el proceso y la novedad es que pueden instruir el expediente matrimonial previo que hasta entonces solo podía hacerse ante al Registro Civil. Esto ha agilizado el proceso porque antes en Lugo ciudad se tardaban dos meses en llevar a cabo todos los trámites previos al casamiento. Además de aliviar el número de expedientes que recibe el Registro.

Lo único en lo que les queda por avanzar es en que los notarios tengan acceso a la base de datos del Registro Civil para poder extraer ellos mismos los documentos necesarios para el proceso, como el certificado de nacimiento, que todavía se tiene que solicitar en el Registro, y supone una mayor carga de trabajo para ellos. Cuando esto sea una realidad habrá más rapidez en las tramitaciones del ente público.
 

Los contrayentes: Parejas de entre 25 y 35 años que ya conviven
El perfil de las parejas lucenses que optan por casarse en una notaría es el de personas que contraen matrimonio por primera vez. Parejas de entre 25 y 35 años, que están consolidadas, que conviven y que, en muchos casos, tienen hijos en común. La mayoría son parejas heterosexuales, aunque también las hay homosexuales, siendo más comunes las parejas de hombres que de mujeres, y, en general, un poco más mayores, con una media de edad en torno a los 35 años, pero con la similitud de que también suelen ser personas que se casan por primera vez.
Rupturas ante notario
Las parejas que deciden poner fin a su matrimonio, utilizando la vía del notario, se caracterizan por ser gente joven, con 35 años de media. Siempre están ambos de acuerdo y no suelen tener hijos. En la mayoría de los casos están asistidos por el mismo letrado. En las rupturas legales de parejas más mayores, que llevan 30 años casados, lo habitual es que tengan hijos mayores y mantengan una buena relación, un trato cordial.
La mujer se empodera
La notaria Monserrat Trigo destaca que en los últimos 50 años la situación familiar y laboral de las mujeres ha cambiado y ahora, si se divorcian o separan, pueden mantener su vida igual en lo referente a hijos, familia y trabajo. Se rompe la relación matrimonial, con el consecuente impacto emocional, pero se mantiene el mismo entorno y la misma vida. Las mujeres son más libres e independientes ahora.

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