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La normalidad define el primer día de clase en el campus lucense

Una clase impartida en la Politécnica, con las puertas abiertas. XESÚS PONTE
Una clase impartida en la Politécnica, con las puertas abiertas. XESÚS PONTE
En el centro universitario con más alumnos, la Escuela Politécnica Superior de Enxeñería, todas las materias son presenciales

"El curso arrancó con normalidad dentro de la anormalidad. Fue un día más usual de lo que esperaba". Así describía el director de la Escola Politécnica Superior de Enxeñería, Tomás Cuesta, la vuelta ayer a las aulas en la USC. En este centro, que es el que tiene más alumnos en el campus de Lugo, unos 900 –casi 150 de nuevo cuño–, se impartieron clases con las ventanas y las puertas abiertas de par en par.

"Las medidas higiénico-sanitarias son más estrictas en clase, que las que se encuentran en el exterior", precisaba Tomás Cuesta, que destacaba asimismo que profesores, alumnos y personal de administración y servicios están "muy concienciados y respetando todas las normas".

Todas las clases serán presenciales en la Escola Politécnica Superior de Enxeñería, en donde el inicio del curso se escalona desde este lunes hasta el próximo viernes. "O esforzo está sendo enorme para poder telas asi", afirmaba el subdirector de organización académica y profesor de Enxeñería Civil, Alberte Castro.

Cuando no sea posible por el aforo, el plan B es habilitar aulas espejo, en las que los alumnos seguirán telemáticamente en el propio centro las explicaciones de los profesores. Este será también el recurso del que se eche mano si los estudiantes se tienen que quedar en sus casas debido a un contagio.

En este centro, cuya oferta educativa consta de cinco grados, otro abierto, un doble grado y cinco másteres, se impartirán clases en el salón de actos, con un aforo que se ha reducido a 66 alumnos, y en las aulas su capacidad se ha dividido por tres.

En cada aula existe un mapa con los puestos asignados a cada estudiante, que, siempre que sea posible, será el mismo a lo largo del semestre. Esta reorganización se ve dificultada porque, aunque ayer comenzaban las clases, todavía se siguen matriculando estudiantes.

Además, entre otras medidas, se han habilitado diferentes puertas de entrada y salida y cualquier persona ajena a la escuela, proveedores o visitantes, tendrá que identificarse, facilitar un número de teléfono de contacto y concretar las zonas en las que ha estado.

En la vecina facultad de Veterinaria, que cuenta este curso con unos 670 alumnos, su decano, Germán Santamarina, coincidía en que esta primera jornada discurrió "bastante bien".

clases en el auditorio. En este centro todas las clases prácticas son presenciales, pero no las teóricas. Las de los alumnos de 1º y 5º se celebrarán en el amplio auditorio y las de los de 2º, 3º y 4º serán virtuales.

Germán Santamarina explicaba que las prácticas en laboratorio se desdoblan, con 10 alumnos en vez de 20, y en las consultas clínicas se pasará de siete a dos o tres.

Los botes de gel hidroalcohólico y los kits de autolimpieza están al orden del día, distribuidos por los pasillos de las diferentes facultades y escuelas, que están señalizados como si de un cruce de carreteras se tratase.

Belén Pérez, una estudiante de Bueu (Pontevedra) que se estrenaba el lunes en la Universidad en el grado en Empresa e Tecnoloxía en la facultad de Administración e Dirección de Empresas (Ade), entendía que las medidas adoptadas, distancia interpersonal de un metro y medio, desinfección de manos a la entrada y salida o que cada uno limpie su puesto, son "por tu propia seguridad".

Otro estudiante de esta facultad, que también asistía a clase por primera vez en la universidad, el coruñés Anxo Cousillas, definía ese estreno como "algo extraño", sobre todo porque las relaciones personales entre los alumnos que se veían por primera vez están "muy condicionadas" por la crisis emergencia. A este estudiante le llamaba también poderosamente la atención lo espaciados que estaban en clase, con "dos o tres pupitres" de por medio.

Este primer día de clase en el campus universitario de Lugo fue menos concurrido que en cursos anteriores. Los centros apostaron por escalonar esa vuelta.

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