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PREMIOS LUCENSES DEL AÑO

La noche en la que Lugo sintió orgullo

Vuelve a ver la gala de los Lucenses del Año. EP

Los Lucenses del Año recogieron sus premios en una gala marcada por el agradecimiento y el amor por lo propio. La emoción por el galardón al personal sanitario de la provincia culminó un acto en el que se respiró sentimiento de identidad

El "torbellino de sensaciones", como lo definió una de las premiadas, que recorrió este viernes la gala de entrega de los Lucenses del Año, organizada por El Progreso, giró sin embargo a dos sentimientos muy definidos: agradecimiento y orgullo son las palabras que mejor resumen tanto las intervenciones de todos los galardonados , como el calor que recibieron de los presentes en representación de los lucenses. 

El agradecimiento que expresaron los elegidos como Lucenses del Año por este reconocimiento, tanto al jurado y a la organización de la gala como a las personas y la tierra que hicieron posibles sus merecimientos. Y orgullo, sobre todo orgullo: primero, por formar parte de una nómina de premiados en la que cada uno de ellos brilla con luz propia; y, segundo, por ser de Lugo, la ciudad y la provincia de la que presumen por todos los lugares del mundo a los que les han llevado sus éxitos personales y profesionales.

GalardonadosY no son pocos esos lugares, como se pudo comprobar desde el principio, cuando Ricardo Anido, padre de Diego Anido (Diego As), recogió el galardón en nombre de su hijo, que en estos momentos se encuentra llevando su arte urbano por toda España. Lo dijo él mismo, en el vídeo que envió y que fue proyectado en las pantallas de la sala del Eurostars Gran Hotel donde se celebró la gala: "É un orgullo recibir este premio", reconoció, "e un orgullo sentir a maneira na que Lugo se envorcou co meu traballo. Por iso teño o orgullo de levar o nome de Lugo por toda España". 

Un poco más lejos, en Houston, estaba grabado el vídeo de la neurocientífica Sonia Villapol. Fue su padre, Fernando Villapol, quien recogió la figura, aunque en la pantalla apareció Sonia ante un fondo digital con la muralla: "Son unha lucense de provincias que sempre presumo do meu acento lucense alá onde vou", afirmó la investigadora, que quiso convertir su momento en un alegato en favor de la ciencia que ha ayudado al mundo a combatir la pandemia. 

Desde otro punto del mundo mandó su saludo y su "corazón" Carmen Lence, la máxima responsable del Grupo Lence, que no quiso olvidar en este momento tan especial a su padre, Jesús Lence y a su familia, pero sobre todo "a los empleados que han conseguido llevar a la empresa hasta lo que es. Ellos son los que me animan a seguir luchando". 

Otro empresario, este además ligado al deporte, tuvo la ocasión de mostrar su emocionado agradecimiento en persona. Fue Rubén Blanco, fundador de Pescados Rubén, la empresa que le ha permitido exportar su "orgullo de haber nacido en Cangas de Foz" a más de 40 países, gracias al "diamante en bruto que es mi querida Mariña lucense". 

A todo el mundo, pero en esta ocasión a través del cine y la televisón, han llevado su Rábade natal Jorge y Pepe Coira, dos hermanos que pudieron cumplir sus sueños de niños "obnubilados" gracias a la "confianza" que les transmitieron sus padres, al "esfuerzo colectivo y a los políticos por dotar a Galicia de medios para aprender a contar historias", en referencia a la importancia que en el despegue del audiovisual gallego tuvo una TVG que ahora temen ver flojear. 

No flojea de ningún modo el ánimo de Teresa Astorgano y Antón Sanjurjo, creadores de Traxandaina, para recoger y difundir por Galicia adelante "a nosa tradición e a nosa historia, tal e como os nosos antergos e a nosa provincia merecen". Lo hacen a través de sus recreaciones del traje tradicional gallego, "que é recuperar o que viviron ata fai un século os nosos antergos". 

Un trabajo que comparte la poetisa y filóloga Olga Novo, en su caso, a través del homenaje y respeto a la lengua heredada "dos labregos e labregas, nosas xentes subalternas que non puideron aprender a ler e escribir" pero que se esforzaron lo suficiente como para que otros puedan transmitir "a palabra en galego". 

Cuatro de los premiados estaban fuera de Lugo y no pudieron acudir a la gala, pero enviaron sendos vídeos de agradecimiento

Esta labor también le incumbe a Abraham Cupeiro, el músico sarriano que exporta tradición a medio mundo. En eso estaba en la noche del viernes, preparando un concierto en algún punto del globo, por lo que no pudo estar en persona, aunque sí en una grabación: "Enche o corazón que o teu traballo sexa apreciado na túa casa", afirmó, para destacar luego la importancia de tres personas en su vida personal y profesional: su esposa María Ruiz ("manchega pero lucense de adopción") y los lutieres lucenses Antonio Franco y Lis Latas. 

No pudo nombrarlos a todos, de tantos que son, la autora del "torbellino de sensaciones" con el que comenzaban estas líneas. Es Mariluz Abella, presidenta en Lugo de la Asociación Contra el Cáncer, que supo ir desbrozando sus sentimientos para compartirlos con todos los profesionales y voluntarios de la asociación en la provincia, "que son los que están cerca de los enfermos y sus familias" y todos los lucenses que ayudan en su causa. 

Son los mismos a los que Guido Álvarez animó a sentirse orgullosos de Lugo, del mismo modo que él decidió estudiar Turismo "por ser de Lugo, por amar esta ciudad y esta provincia" que se han convertido en el epicentro de su trabajo como guía turístico. 

Pero si hubo un premio que condensó todo el orgullo y lucensismo de la gala fue el de Lucenses del Año de Honor, en especial porque en este caso era todo Lugo el que se sentía orgulloso de los galardonados: el personal sanitario que ha luchado contra la pandemia en la provincia

En representación de todos ellos, más de 6.000, habló Ramón Ares, gerente del área sanitaria de Lugo. Quiso destacar especialmente a aquellos profesionales que, dentro del enorme esfuerzo conjunto, estuvieron "en primera línea: unidades de urgencias, hospitalización covid, unidades de críticos, estructura diagnóstica, medicina preventiva, mantenimiento o limpieza". Un esfuerzo que se ha prolongado para completar una de las campañas de vacunación más exitosas, "con la colaboración de toda la sociedad lucense. Gracias por ello". 

Los galardones Lucenses del Año, cuyos orígenes se remontan a 1964, con varios parones, el último de ellos en 2007, pretenden poner en valor y dar visibilidad a las personas de Lugo que contribuyen a hacer una sociedad mejor en diversos ámbitos.

La noche en la que Lugo sintió orgullo
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