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No hay hongo que se le resista

María del Carmen Faíña Puig, con uno de los volúmenes más deteriorados que ha recibido en el Archivo Histórico Provincial de Lugo. SEBAS SENANDE
María del Carmen Faíña Puig, con uno de los volúmenes más deteriorados que ha recibido en el Archivo Histórico Provincial de Lugo. SEBAS SENANDE

Las manos de la pontevedresa María del Carmen Faíña Puig han recuperado todo tipo de documentos en el Archivo Histórico Provincial de Lugo durante los últimos cinco años

PROTOCOLOS NOTARIALES, catastros, planos de la provincia encargados al ejército americano o placas de cristal del conocido fondo fotográfico Loty. No hay ningún documento que se le resista. Da igual el soporte y el daño que presente porque siempre encontrará el tratamiento adecuado para devolver la vida a esos auténticos tesoros documentales que llegan al Archivo Histórico Provincial devorados por el paso del tiempo, pero sobre todo por los hongos, por insectos de las estanterías o incluso por ratones que deambulan por los sótanos. La pontevedresa María del Carmen Faíña Puig se dedica, en una pequeña sala y desde hace cinco años, a restaurar todo lo que cae en sus manos.

Los documentos llegan al archivo de muchas maneras. Algunos son transferidos por las instituciones –es el caso de los protocolos notariales, que se entregan cuando cumplen 100 años, o los catastros–, otros llegan por donaciones y algunos son cedidos por titulares de alguna propiedad para facilitar su conservación. El pésimo estado en el que llegan muchos de estos volúmenes obliga a María del Carmen Faíña a implementar todo tipo de técnicas de restauración para que estos documentos puedan seguir siendo consultados. Porque este y no otro es el objetivo del Archivo Histórico Provincial. Recuperar, consolidar y perpetuar información que de otro modo se perdería para siempre. Lo que restaura Faíña está a disposición de todos.

Por sus manos han pasado verdaderas joyas de la memoria. Un buen ejemplo es un protocolo notarial que contiene el conjunto de escrituras recogidas por un notario a lo largo del año 1570. Entre sus páginas consumidas por los hongos, se encuentran documentos tan especiales como un plano de obra de la torre del reloj de la Catedral de Lugo con todo tipo de información técnica. También contiene un testamento que la restauradora se encontró sellado y cosido. "A veces se entregaban a los notarios con la premisa de que no se abriera hasta que falleciera la persona en cuestión". En este caso, su recuperación consistió en mantener el formato original del documento de tal manera que se facilitara su lectura. Faíña encontró la forma de custodiar la curiosa encuadernación cosiendo una pestaña en la esquina lateral izquierda para que se pudiera desplegar el testamento.

María del Carmen Faíña Puig, con uno de los volúmenes más deteriorados que ha recibido en el Archivo Histórico Provincial de Lugo. SEBAS SENANDE (2)

Otro volumen emblemático y muy consultado es el catastro de 1750. La Corona de Castilla, a la que pertenecía el Reino de Galicia, disponía de un sistema impositivo muy complejo de gestionar que obligó a establecer una contribución única que nunca llegó a aplicarse. Para ello se hizo una averiguación de la riqueza de toda la provincia. Entre sus páginas se puede consultar cuántos médicos había en un pueblo, cuántos pastores, qué tipo de cultivos tenían y qué animales les acompañaban. Su valor es alto, entre otras cosas, porque sirve como prueba para los montes vecinales en mano común.

Otro de los tesoros deteriorados sobre todo por el uso que ha tenido durante los últimos 50 años son unos planos encargados por el ejército español "a los americanos", asegura María Díaz Bernárdez, archivadora del centro. "El catastro pidió los positivos de esas fotos y sobre ellos parcelaron. Hay información como las libretas de polígonos o las células de propiedad de cada ayuntamiento lucense".

También disponen de unas placas de cristal pertenecientes a una colección del fondo fotográfico Loty. "La información de estos negativos supera y por mucho cualquier fotografía digital de hoy en día. Por eso su valor es incalculable", reconoce la restauradora pontevedresa, la única profesional de su sector con plaza en la Xunta de toda la provincia de Lugo. "En Galicia solo hay cuatro. Tres en A Coruña y uno en Lugo. En Pontevedra ni siquiera existe un centro para poder desarollar esta labor", lamenta.

Habilidad innata. "Sin papeles" en Bolivia
Uno de los documentos que no se le resistió a María del Carmen Faíña Puig fue su propio pasaporte cuando tuvo que salir de Bolivia tras dos años en el país restaurando unas partituras musicales absolutamente devoradas por insectos. "Fuimos de visita a una selva y hacía tanto calor que arranqué las páginas de mi pasaporte para abanicarme con el cartón". Cuando llegó el día de abandonar el país boliviano para regresar a España, en un primer momento no le aceptaron el documento por estar deteriorado. "No lo entendía, era solo una grapa", asegura. A la restauradora se le ocurrió una idea genial para solucionarla compleja situación. "Me salí de la cola en la que estaba, cogí el chicle que estaba mascando y lo usé para recomponer el pasaporte. Funcionó y pude salir de Bolivia sin ningún problema".

No hay hongo que se le resista
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