El negocio de los trasteros crece en Lugo ante la demanda y la abundancia de bajos vacíos

Es una salida a espacios que resulta difícil ocupar con otro tipo de actividad comercial ►Los precios de alquiler dependen de las prestaciones y de las necesidades de almacenamiento
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photo_camera Trasteros de Mudanzas Alameda, en Guillar, al lado de Lugo. XESÚS PONTE

Lugo no vive el boom de los trasteros que existe en otras ciudades, sobre todo de gran tamaño, donde el precio de la vivienda es mayor y la superficie de esta más reducida, pero sí está registrando un aumento de este tipo de espacios para alquiler. Uno de los últimos bajos en ser adaptado para trasteros está en pleno centro de la ciudad, en la Rúa Xoán Montes. Funciona desde hace solo unos meses y la demanda está siendo aceptable para una ciudad como Lugo. Se alquilan desde 4,92 euros el metro cuadrado (más Iva) y disponen de servicio de porte gratis en un solo día.

Detrás de esta iniciativa empresarial está una sociedad lucense que ha ido diversificando su negocio y que, como otras, ha visto en los trasteros una salida a un bajo para el que no encontraba otro uso. Lo ha hecho en Lugo, en el casco histórico y en San Roque, y en otras ciudades, como A Coruña, en plena Rúa Real, donde el precio del alquiler es el doble. Con todo, la rentabilidad no es alta, asegura, porque son locales en los que ha sido necesaria una inversión, ya que disponen de prestaciones que en la actualidad resultan imprescindibles, como cámaras de videovigilancia o ascensor de gran tamaño, y que cuesta alquilar, explica el promotor. 

La razón es que en una ciudad como Lugo casi cualquier persona que necesite un espacio para almacenar enseres o artículos que no va a usar con frecuencia tiene recursos, ya sea una casa familiar en la aldea, una segunda vivienda o el bajo de un amigo. Porque también en este negocio existe intrusismo, explica Marta Alameda, de Mudanzas Alameda, una empresa que fue pionera y ofrece este servicio desde hace treinta años.

Pero la realidad es que pese a todos esos condicionantes, la oferta de alquiler de trasteros va incrementándose poco a poco también en Lugo. No es un gran negocio pero es mejor negocio que tener el bajo vacío. "O valor dos baixos caeu en picado. Non valen nin moito nin pouco porque hoxe non se montan negocios. Se non están nunha calle premium non miran nin para eles", explica el empresario que está detrás de los trasteros de Xoán Montes, una calle que aun siendo céntrica tiene dificultades, como muchas otras.

Esa es la razón por la que otro de los usos que se está dando a bajos que en otros tiempos fueron comercios o a bajos de nuevas edificaciones son los servicios sanitarios. Clínicas dentales, de audición, ópticas, gabinetes psicopedagógicos, nutricionistas o clínicas de mutuas van ocupando poco a poco escaparates de plantas bajas en el centro de la ciudad.

¿Y quién alquila trasteros? La demanda es muy heterogénea y, si bien en el centro de la ciudad son más usados por empresas y profesionales para guardar material o documentos, en otras ubicaciones tienen otro tipo de clientes, como personas que necesitan vaciar viviendas para hacer obras o que se mudan temporalmente de ciudad y deben dejar su domicilio habitual.

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Trasteros en la Rúa Xoán Montes. VICTORIA RODRÍGUEZ

Demanda ligada a la economía y a variables sociales

Marta Alameda creció en el sector de las mudanzas y el almacenaje y es testigo de cómo la situación económica y social de las familias y las empresas influye en las necesidades de espacio y, por tanto, en la demanda de servicios como los que ofrece la empresa que fundó su padre.

"Nuestra actividad está muy ligada al mercado inmobiliario. Cuanto más se construye y más se vende o se alquila más movimiento hay", explica. Las mudanzas suponen mover muebles, ropa y todo tipo de enseres y no siempre es posible hacerlo con medios propios. 

Influye también la situación socioeconómica de la población. Hay personas que cuando se jubilan o ven reducido el núcleo familiar se mudan a viviendas más pequeñas o céntricas y necesitan lugares para almacenar lo que no pueden llevarse a sus nuevos domicilios. Y gente que necesita mudarse por necesidades laborales.

En otros casos, las rehabilitaciones y reformas de viviendas antiguas que no tenían trastero permiten dotarlas de espacios cerrados y definidos para ese uso.

Y de la misma forma que la oferta de trasteros de alquiler ha ido creciendo, existen modelos de negocio muy distintos. En algunos casos funcionan sin necesidad de personal presente de forma permanente, ya que los clientes pueden entrar y salir con una clave de acceso.

En otros casos, como es el de Mudanzas Alameda, se ofrecen servicios complementarios muy variados, desde embalaje de muebles a inventario de enseres, pasando por custodia de documentos, con seguro y control de temperatura para evitar que se deterioren.

El tiempo que los clientes hacen de estos espacios también es muy variable.

El Concello tramita un cambio para permitir viviendas

El Concello está elaborando un anexo al PXOM para permitir que los bajos comerciales puedan ser destinados a viviendas, en base al decreto aprobado por la Xunta hace unos meses. Este fija unas determinaciones para garantizar la habitabilidad de esos espacios, como altura de la planta. También en relación a la accesibilidad.

La dificultad para dar salida a bajos en un contexto en el que cierran más negocios que abren, porque la forma de comprar también ha cambiado, hace que la opción de destinarlos a vivienda sea una oportunidad para el sector inmobiliario. Aunque también hay quien cree que las reformas serán costosas y duda de la aceptación que tendrán.

El uso turístico se intuye como la principal salida a estas viviendas. Y ese es otro debate, por el problema que suponen ya en algunas ciudades. En Lugo, además, existe mucha vivienda vacía.