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Muere un obrero y el fuego se reaviva en Tableros Hispanos

La planta de Tableros Hispanos en Nadela donde el domingo se reavivó el fuego, lo que precisó que volvieran los bomberos. SEBAS SENANDE
La planta de Tableros Hispanos en Nadela donde el domingo se reavivó el fuego, lo que precisó que volvieran los bomberos. SEBAS SENANDE

La víctima, de 52 años y con una hija de cuatro, y otro compañero sufrieron quemadura al abrir un silo que había ardido para limpiarlo

LUGO. Uno de los dos trabajadores de Tableros Hispanos que resultaron heridos por el incendio que se declaró en la planta de Nadela el sábado falleció a primera hora de la tarde del domingo como consecuencia de las graves quemaduras que sufrió. El fallecido, Julio Villanueva López, de 52 años, tenía una hija de cuatro años y era un veterano de la empresa, pues ya había formado parte de Tablicia. Vivía en Lugo, aunque era de Samos.

El otro herido, de unos 40 años, seguía el domingo ingresado en estado grave en el Chuac de A Coruña y por la tarde fue trasladado a planta desde la unidad de quemados.

Aunque el hospital coruñés se limitaba el domingo por la mañana a informar de que ambos de encontraban muy graves, los compañeros de la planta de Nadela ya se temían lo peor y apuntaban que el ahora fallecido había sufrido quemaduras en el 90 por ciento de su cuerpo.

Mientras entre la plantilla se extendía la consternación por la muerte de Julio Villanueva, el fuego volvía a reavivarse el domingo por la tarde en la planta lucense, a la que sobre las seis y media de la tarde tuvieron que volver los bomberos de Lugo. Todos los efectivos disponibles de los servicios de extinción, con tres camiones, se desplegaron en la planta de Nadela para intentar contener el incendio.

El fuego afectó el domingo a la misma instalación donde se produjo el incendio el sábado y en la que tuvo lugar el fatal accidente. Este se produjo cuando los dos heridos se disponían a vaciar el silo de serrín afectado por el fuego de la tarde.

Los bomberos habían acudido a la planta de Nadela el sábado por la tarde y las llamas se habían dado por controladas y el silo quedó sellado. Sin embargo, cuando cuatro horas más tarde lo abrieron para limpiarlo, la entrada de oxígeno y el contacto con el calor que persistía provocó una bocanada de fuego que alcanzó a los dos hombres, según trasladaba el domingo Carlos García, del sindicato UGT.

Un miembro de CC.OO. de la plantilla apuntaba el domingo que el fuego tuvo origen en una de las nuevas construcciones de la planta de Nadela y que posteriormente se extendió a otras.

Ese trabajador detallaba que la plantilla estaba a la expectativa de que se esclareciera lo ocurrido, aunque durante gran parte del día se siguió trabajando. Así, el domingo por la tarde estaban en funcionamiento dos de las líneas de producción de la fábrica y otra parte de la plantilla se estaba dedicando a tareas de limpieza.

Esa normalidad se volvió a ver interrumpida cuando se reinició el incendio. Tras ese incidente, se mandó al grueso de la plantilla a casa y solo quedó en la fábrica un pequeño retén de trabajadores, indicó UGT.

La instalación ya había sufrido, según la plantilla, al menos otro fuego, aunque lo habían sofocado los propios trabajadores.

Un tropiezo tras cuatro años

Tableros Hispanos echó a andar en Nadela a finales de mayo de 2014. Volvía entonces, con 85 trabajadores, la actividad a la planta de la antigua Tablicia.

La firma peruana Representaciones Martín adquirió por 2,5 millones en subasta judicial la histórica firma lucense, que durante cuatro décadas había sido referente del sector de la transformación de la madera en Galicia y que había entrado en un proceso de concurso que supuso que la actividad se paralizase durante veinte meses.

Un viejo cliente
La firma que se hizo con la planta es una empresa peruana que había sido cliente de Tablicia y es líder en Perú en distribución de productos para la industria del mueble y de acabados de construcción.

El grupo se hizo con la planta de Lugo con miras a seguir atendiendo al mercado extranjero, que desde el principio supuso en torno al 60 por ciento de sus ventas.

La empresa arrancó con buen pie y en el primer año ya llegó a los cien trabajadores y puso también sus miras en nuevos mercados en Oriente Medio.

Retos y obstáculos
La empresa ha diseñado en estos años un plan de inversiones, con renovación de maquinaria e instalaciones y ha adquirido nuevos terrenos en el entorno de la planta.

El proceso de recuperación de la actividad tuvo su hándicap en las denuncias de los vecinos por los niveles de ruido que genera la instalación y la emisión de humos. Las denuncias han obligado a abordar planes para reducir molestia.

Muere un obrero y el fuego se reaviva en Tableros Hispanos