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A Milagrosa, un barrio dividido por dos realidades

La calle, dividida en dos márgenes y dos realidades. SEBAS SENANDE
La calle, dividida en dos márgenes y dos realidades. SEBAS SENANDE
Los hosteleros de la Rúa Ángelo Colocci no entienden por qué les afectan las restricciones "si pertenecen a A Piringalla" ▶ La mediana que separa ambos márgenes de la calle marca los límites de la zona y confunde a los empresarios y también a los vecinos

Una delgada línea roja marca la diferencia entre los límites del barrio de A Milagrosa con el de A Piringalla. La mediana que separa ambas márgenes de la Rúa Ángelo Colocci sirve de muro de contención impuesto por la Consellería de Sanidade de la Xunta de Galicia para que se cumplan las severas restricciones de apertura impuestas a la hostelería que ahogan económicamente a los establecimientos de la zona.

A Milagrosa es un barrio flanqueado por una marca imaginaria desde que se limitó a cinco personas las reuniones de personas no convivientes, y se mantiene cerrado el interior de los establecimientos de bares y restaurantes por lo que solo se puede consumir en las terrazas.

Esta delimitación del barrio sembró la confusión entre los hosteleros a la hora de montar sus terrazas en la zona. Además, todos ellos fueron alertados esta semana por Sanidade para realizar las pertinentes pruebas PCR y detectar cualquier posible caso de contagio por Covid-19.

Rufino García, propietario del Bar Andión, local ubicado en Ángelo Colocci 32, muestra su descontento con la prórroga de las restricciones y asegura que no entiende que se incluya a la Rúa Ángelo Colocci dentro de la zona de cumplimiento de estas las medidas sanitarias extraordinarias.

Rufino García: "Tengo un local de 120 metros cuadrados cerrado al público. No entiendo qué pinta Ángelo Colocci en A Milagrosa, si esta calle pertenece a A Piringalla"

SITUACIÓN. "A mí me perjudicaron mucho, porque tengo un local de 120 metros cuadrados totalmente cerrado al público. No entiendo que pinta Ángelo Colocci en el barrio de A Milagrosa, si está calle pertenece a A Piringalla".

El hostelero lucense cuenta con la ayuda de su mujer para sacar adelante su negocio y mantiene a sus tres empleados inmersos en el Erte. "El miércoles anuncian una prorroga de las restricciones. No entiendo que pintamos nosotros en A Milagrosa", se lamenta.

Unos metros más arriba, aunque en la acera contraria, el Bar Los Alpes ocupa la intersección de Ángelo Colocci con Santo Grial.

Su propietaria, Carmen Cideres no dudó en ponerse en contacto con las autoridades locales para conocer cual era su situación exacta ante este inesperado giro de los acontecimientos. "Llamé a la Policía Local y me confirmaron que mi bar no tenía que cumplir las restricciones de Ángelo Colocci ya que está situado en la Rúa Santo Grial 58", confiesa nerviosa con la cara cubierta por dos mascarillas. "Estoy con miedo porque me toca hacer la PCR", explica.

Una noticia tranquilizadora para esta hostelera radica en que todos los empresarios del sector de la zona que se sometieron a esta prueba, hasta el momento, arrojaron un resultado negativo.

Carmen Cideres muestra las medidas de protección que tomó dentro de su modesto local, con la barra delimitada por una cinta bicolor y el aforo interior al cincuenta por ciento, incluido un acogedor comedor que cuenta con varias mesas y sillas apiladas. "Esperemos que esta situación acabe de la mejor forma para todos", pide en una súplica que se hace colectiva en su entorno.

A Milagrosa, un barrio dividido por dos realidades
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