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Las mil y una noches de guardia

Las farmacéuticas titulares de la farmacia Forján posan con algunos de sus empleados en el establecimiento ubicado en Ramón Ferreiro. VICTORIA RODRÍGUEZ
Las farmacéuticas titulares de la farmacia Forján posan con algunos de sus empleados en el establecimiento ubicado en Ramón Ferreiro. VICTORIA RODRÍGUEZ
La farmacia Forján es la única en Lugo que abre durante las 24 horas del día. Durante el confinamiento domiciliario se produjo un aumento de situaciones pintorescas y un cambio en la forma de trabajar y en los productos demandados por los vecinos. En horario nocturno, las anécdotas se multiplican

La necesidad de medicamentos y productos farmacéuticos puede surgir en cualquier momento del día. Para estas ocasiones, la mejor medicina posible es acudir a la farmacia Forján, la única en Lugo que atiende al público durante las 24 horas.

La llegada de la pandemia y el posterior confinamiento ha cambiado la forma de trabajar y las demandas de todo tipo de establecimientos. En este caso, las farmacias no son la excepción. La obligatoriedad de las mascarillas y el uso de geles hidroalcohólicos han disparado las ventas de estos productos y también las situaciones cómicas que se produjeron durante el inicio del periodo de cierre.

Una de las trabajadoras de la farmacia Forján, Ángeles Pérez, cuenta que el comienzo del estado de alarma y el confinamiento domiciliario supuso un caos para las farmacias.

"Al principio fue todo muy estresante. Estábamos sin mascarillas, sin geles, la gente pensaba que se iba a acabar el mundo... venían a pedir un frasco de alcohol y no querían uno, si no que pedían una caja. El inicio del confinamiento fue bastante caótico", indica.

"Una de las llamadas más recurrentes es la de un hombre que dice tener un pene enorme y nos pide preservativos talla XXL"

Al no tener estos establecimientos el número demandado de mascarillas y geles, se hacía palpable el enfado y el desconocimiento de la gente por la situación que se estaba produciendo. No faltó la picaresca, un gen que los españoles llevamos en el ADN y que se agudizó durante esta situación.

"Si tenían que llevar tres medicamentos, la gente cogía uno y te decía que volverían por la tarde a por el resto. Era una forma de poder salir de casa con justificación", indica la auxiliar de farmacia.

El desconocimiento fue otro problema en el que además coincidieron profesionales y clientes. El tipo de mascarillas a utilizar, la eficacia de las mismas, las restricciones o las medidas de seguridad establecidas fueron preguntas habituales y repetitivas durante el inicio de la pandemia.

Ser una farmacia de guardia y estar abierta durante las 24 horas del día lleva asociado una serie de anécdotas y situaciones que los profesionales que trabajan en ellas tienen que sufrir.

"Venía gente con guantes de fregar los platos, y otros traían unas mascarillas con filtro, con las que parecían astronautas"

"Una señora madrileña vino durante varios días y nos gritaba desde la puerta que tenía el coronavirus y que teníamos que atenderla", relata Ángeles Pérez,

"Un día hasta desde la mediana que hay delante de la farmacia nos indicaba que saliésemos a la calle a atenderla, luego se acercaba a la puerta y seguía gritando. Esa señora venía cinco veces al día, así que si tenía de verdad el covid no debería haber salido de su casa", asegura esta empleada. "Un día nos amenazó tanto que le dijimos que llamaríamos a la policía", reconoce la auxiliar.

Una anécdota simpática a la vez que habitual, que se repitió en varias ocasiones, fue la afluencia de personas que se presentaron en la farmacia con todo tipo de guantes y mascarillas.

"Venía la gente con guantes de los de fregar los platos, algunos incluso con guantes de trabajo, mascarillas con filtro que parecían astronautas... Fue todo muy caótico en ese sentido", comenta.

"Todo el mundo venía a buscar paracetamol, fue un boom, como el del papel higiénico en los supermercados"

Además de mascarillas y geles, en las farmacias se disparó la demanda de paracetamol, que durante los primeros momentos de incertidumbre apareció en algunos lugares como un remedio eficaz para combatir esta enfermedad.

"Todo el mundo venía a buscar paracetamol, fue un boom, como el del papel higiénico en los supermercados. Te pedían cinco o seis cajas, que en condiciones normales con eso tienes parecetamol para varios años", agrega. "También se demandaban antibióticos, que no se pueden expender sin receta", indica Ángeles Pérez.

HORARIO NOCTURNO. Si durante el día los empleados de la farmacia Forján vivieron situaciones cómicas y algo surrealistas, durante la noche este tipo de acontecimientos se vio incrementado en un cien por cien.

La venta de preservativos es un clásico de madrugada, sobre todo durante el fin de semana, cuando el tiempo libre hace que el apetito carnal se vuelva más voraz.

"Una señora aparece, de vez en cuando, a las cuatro de la madrugada a hacernos siempre el mismo pedido: dos geles de baño"

"Es muy recurrente la llamada de un hombre que insiste en que le vendamos condones de la talla XXL porque tiene un miembro exageradamente grande y no encuentra preservativos de su talla en ningún sitio", explica con humor Mayte Gómez-Barreiro Forján, titular de la farmacia.

La higiene es otro de los apartados donde los lucenses se muestran más intransigentes. Si por ejemplo, a las cuatro de la madrugada el usuario comprueba que el aroma de la mañana le ha abandonado, pues acude a la única farmacia que permanece abierta durante las 24 horas en la ciudad de la muralla.

"Una señora aparece, de vez en cuando, a las cuatro de la madrugada a hacernos siempre el mismo pedido: dos geles de baño", comenta Mayte Gómez-Barreiro, quien asegura que "la gente es de hábitos", unos más coherentes que otros, sin duda.

"Hay personas que trabajan siempre en el mismo horario, y no les queda otro remedio que acudir a la farmacia a esas horas. Otros, simplemente porque les apetece", alega la titular de un establecimiento fundado en 1976.

Somos un equipo muy cohesionado donde siempre, hay muy bien ambiente. Estoy muy contenta con todos ellos"

PAPEL HIGIÉNICO. Durante la pandemia, la intransigencia de algunos a la hora de hacerse con partidas enormes de papel higiénico hizo que la gente demandase este producto hasta en las farmacias. "Nos solicitan muchas cosas de droguería, como tintes y papel higiénico, porque según nos comentan los clientes, algunas farmacias sí lo venden", explica.

Todas estas anécdotas no podrían llegar a buen puerto sin la implicación del personal de la farmacia Forján. "Somos un equipo muy cohesionado donde siempre, hay muy bien ambiente. Estoy muy contenta con todos ellos", admite Mayte Gómez-Barreiro.

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