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La mascarilla ahoga a los gimnasios lucenses

Usuarios del Lucus CrossFit. SEBAS SENANDE
Usuarios del Lucus CrossFit. SEBAS SENANDE
Los centros deportivos reivindican que son seguros y que lo que se precisa es más deporte

Los gimnasios son instalaciones seguras y no se entiende que se imponga el uso de la mascarilla. Es la opinión dominante en el sector, en el que se destaca además que la ocupación actual de las instalaciones es muy inferior a la normal, ya que el miedo al virus ha hecho que mucha gente deje incluso de hacer deporte.

"El trabajo aeróbico necesita ventilación, así que la mascarilla no es lo más recomendable", dice José Manuel Gómez, presidente de la Asociación de Gimnasios de Lugo, que ahora trabaja como monitor en el club Kun Fu Lugo y se encuentra aún en Erte porque la carga de trabajo ha bajado.

Su opinión es que "excepcionalmente" se puede adaptar el ejercicio al uso de la mascarilla, pero cree que no es una medida que se pueda mantener en el tiempo. Él, de hecho, ve riesgo en que mucha gente haya dejado de ir al gimnasio y en que se ponga el foco sobre los centros deportivos. Sigue yendo a entrenar la gente que tiene "a droga buena del deporte en el cuerpo", pero en este momento no acuden muchos mayores y le parece un riesgo que sean esos precisamente los que pierdan facultades físicas, porque el deporte contribuye de forma esencial a la salud, sostiene.

Crítico con la medida impuesta es también José Antonio Durán, que está al frente de seis centros deportivos en la ciudad, entre ellos Abeiro, y defiende que los gimnasios son seguros, cumplen protocolos muy estrictos y son utilizados por gente muy responsable y que valora la salud.

Durán cree posible que quizás en las grandes áreas deportivas, con miles de miembros, pueda haber posibilidad de que se reúnan muchos usuarios, pero no es el caso de los gimnasios de 1.000 0 1.500 metros, dice. Incide también en que el número de usuarios ha bajado y no le parece justo que se ponga el foco en unos centros «que están más cerca de ser instalaciones sanitarias que de ocio, porque somos esenciales para la salud», defiende.

Dice que hay centros de 800 metros que hoy en día tienen entre 40 y 50 usuarios al día, con lo que el riesgo de contagio no es real, aprecia. Y asevera que a muchos usuarios no les ha gustado la imposición y han decidido no ir al gimnasio mientras se mantenga la decisión de la Xunta.

Él cree que el riesgo está en otros lados, no en los gimnasios, donde la gente es disciplinada y valora la salud. "Muchos de los enfermos de Covid están en riesgo, precisamente, porque no están en buena forma física, tienen sobrepeso o un sistema respiratorio débil precisamente porque no hacen deporte", opina. Así, cree que lo que habría que estimular es el ejercicio físico, no imponer medidas que generan recelo.

Marcos Ferreiro, de Lucus Cross-Fit, dice que con la mascarilla "a la gente le falta aire", pero también dice que muchos se sienten más tranquilos, más protegidos así. En su centro también bajó la afluencia por la pandemia, aunque muchos han vuelto ya, y entre los que dejaron de acudir hay deportistas que tienen gente mayor en casa y renunciaron al deporte por el miedo a sufrir contagios.

Señala que también en su centro se tomaron muchas medidas de seguridad, incluida la de dividir en el espacio en parcelas. Cada deportista tiene un espacio para hacer deporte, del que no sale, de modo que se guardan las distancias de seguridad aunque se den cita bastantes deportistas. Y cada usuario, además, desinfecta cada aparato que usa, a mayores de la higienización que hace el propio gimnasio.

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