María Luisa Sandar: "De todos los casos que he visto, en los que se nota más dolor de la víctima es en las agresiones sexuales"

Como la magistrada de más antigüedad en la Audiencia Provincial de Lugo, es la presidenta en funciones mientras medita si aspira a ocupar el puesto de manera permanente. Tiene trayectoria, personalidad y, como demuestra en esta entrevista, independencia de criterio.
María Luisa Sandar, presidenta en funciones de la Audiencia de Lugo. XESÚS PONTE
photo_camera María Luisa Sandar, presidenta en funciones de la Audiencia de Lugo. XESÚS PONTE

De aquí, de Lugo, de toda la vida, María Luisa Sandar (1961) es una de las magistradas más respetadas y, a veces, más temida por los abogados. Presidenta de la Sala Penal, la reciente jubilación de Edgar Cloos la convirtió también en presidenta de la Audiencia Provincial, de manera provisional hasta que se desbloquee la renovación del CGPJ y el cargo se convoque. Puede que esta sea la primera entrevista que da, y lo hace con precauciones porque, según aclara, "digo lo que pienso, tengo poco filtro y eso a veces es peligroso". 

No es precisamente la imagen que usted proyecta, la de alguien sin filtros, sino la de una jueza un poco distante y bastante dura. 
Porque tengo un gesto adusto; me lo dice todo el mundo, que en sala siempre me ven con un gesto serio. Y, además, con toga a algunas personas ya les metes miedo directamente. 

¿Es pose consciente, defensiva? 
No creo. Es que soy tímida en general y a lo mejor puede ser eso, soy así de siempre. También empecé en esto muy jovencita y a lo mejor tuve que hacerlo así. 

¿Cómo empezó? 
Yo aprobé con 25 años la oposición y tomé posesión en A Fonsagrada cuando acababa de cumplir los 26. El primer detalle que me pasó es muy significativo: había una oficina tremenda, estaba con los funcionarios y vino un abogado muy conocido en ese momento en A Fonsagrada y me dijo que quería hablar con el juez; le dije «soy yo» y me respondió "¡já, tú el juez!". No se podía imaginar que aquella chica que tenía delante era la jueza de A Fonsagrada. 

Me dicen que tengo un gesto adusto, y si además en sala me ven con toga a algunas personas ya les metes miedo

Y ahora, sin embargo, la mujeres ya son mayoría en la profesión. 
Sí, pero sobre todo jóvenes. De mi edad ya no hay tantas y eso que en mi promoción éramos casi parejos hombres y mujeres. Pero si ve los puestos de un poquito para arriba, pues no están esas mujeres. 

¿También falta por romper el techo de cristal en la Justicia?
Sí, aunque parezca increíble también falta. 

Bueno, la prueba es la foto de cada año de apertura del año judicial, que ha sido esta semana, en la que es muy complicado encontrar a una mujer. 
Efectivamente, ahí se ve y eso que desde hace unos años parece que ya se fue aperturando un poquito. Pero es que ya tuvimos un acceso a la carrera judicial muy tardío; hasta los años 70 a las mujeres no las dejaban ser jueces. 

¿Se sintió alguna vez menospreciada por ser mujer en su trabajo? 
No, nunca. Bueno, nunca en la carrera judicial, de manera profesional, pero sí por ser mujer en esta sociedad. 

¿Por qué cree que ni siquiera en un ámbito tan supuestamente protegido como este no se ha podido romper ese techo de cristal? 
Creo que hay muchas causas. Una es que las mujeres somos madres y eso a veces nos echa mucho para atrás, depende de la situación en la que te encuentres y de cada profesión. Yo, por ejemplo, cuando ascendí a magistrada tenía a mi hijo mayor recién nacido, acababa de dar a luz. Me lo llevé a Barcelona, pero porque tenía posibilidad de hacerlo, a lo mejor si estoy en otra profesión no lo puedo hacer. Y muchas veces las mujeres dejamos a la otra parte de la pareja que vaya un poco más libre y nos encargamos más de cuidar la familia. Hablo en general, no solo en mi profesión. 

Tenía miedo de ser jueza en Lugo, pero jamás tuve un problema ni he tenido que echar a alguien del despacho

Ejerció un par de años en el Penal 23 de Barcelona, pero enseguida decide regresar a Lugo. 
Vuelvo para Lugo en el año 91. Llegué al juzgado Penal, en el que estuve hasta el año 2000, cuando pasé a la Audiencia Provincial. 

¿No le preocupó ejercer su profesión en su propia ciudad, siendo esta además tan pequeña? 
Llegar a un Penal fue mejor porque normalmente no tienes conocidos que cometan habitualmente delitos y eso es fundamental; creo que fue mejor que caer en un Civil. Pero nunca he tenido un problema, me ha ido muy bien. Yo tenía miedo sobre todo por mis padres, que creo que eran los que más sufrieron, pero desde el primer momento la gente se dio cuenta de cuándo no puede acudir a pedirte cosas. Eso todo el mundo lo tuvo clarísimo desde el principio y nunca tuve que echar a nadie del despacho. Y, que yo sepa, mi padre me dijo que solo una vez le habían pedido una especie de intermediación, y les contestó de una manera fantástica: "Yo me precio de que mi hija viene a comer todos los domingos a casa y sé que si se lo pido va a dejar de venir". Parece increíble, pero jamás he tenido un problema. A lo mejor es eso del gesto adusto, que no me presto a estas cosas. 

María Luis Sandar, en su despacho de la Audiencia de Lugo. XESÚS PONTE
María Luis Sandar, en su despacho de la Audiencia de Lugo. XESÚS PONTE

Tras su salto a la Audiencia, y durante muchos años, Edgar Cloos Fernández, José Manuel Varela Prada y usted formaron la sala de manera que casi eran una unidad indivisible. Pero hace unos meses Cloos se jubila y poco después fallece de manera repentina Varela Prada. Entiendo que para usted tuvo que ser devastador. 
Es que ni se lo imagina. Con Edgar Cloos asumes que se va a jubilar porque te lo va diciendo, pero hasta cuando no llegas el primer día que no está no te das cuenta de verdad. Es como cuando te falta un padre o una madre, de repente pasas a ser tú el techo de la institución cuando antes siempre tenía un techo al que mirar. Y luego lo de José Manuel; se hubiera jubilado justo este 6 de septiembre. Eso fue un shock. Fueron unos tiempos muy duros, durísimos, profesional y personalmente fue todo muy traumático. 

Y en un cargo que en principio tampoco deseaba. 
No, me viene impuesto por antigüedad. 

Sin embargo, usted siempre aparecía en las quinielas para aspirar al cargo cuando se convocase. 
Pero te presentas si tú quieres. 

¿Y usted ahora quiere? 
Estoy aprendiendo el oficio, luego ya le diré si quiero o no quiero. De momento estoy desempeñándolo porque me toca. 

La imagen de la Justicia se ha ido degradando con los años y creo que todavía somos un colectivo que vamos un poquito cuesta abajo

Parece que tendrá bastante tiempo para aprender y pensárselo, porque mientras siga bloqueada la renovación del CGPJ no se convocará la plaza. ¿Cómo sienten ustedes, las juezas y jueces que no están en la batalla del poder sino en el día a día, la situación que se ha creado? 
Esta situación nos hace sentir muy mal. No sé cuál es el sistema para que esto se desbloquee, pero la imagen que estamos dando... La imagen de la Justicia se ha ido degradando con los años y creo que todavía somos un colectivo que vamos un poquito cuesta abajo. Pero no está de nuestra mano. Habría que juntarlos a todos y encerrarlos hasta que se decidieran, como en los cónclaves. 

¿Cree que ayudaría a frenar esa deriva hacer la Justicia más accesible y más próxima al ciudadano? 
Sí, creo que ya les enseñan a los jueces en la Escuela Judicial, por ejemplo, a redactar las sentencias de manera que las entienda el justiciable, porque muchas veces hablamos en unos términos incomprensibles. 

Usted tiene fama de redactar con bastante claridad, no como algunos de sus compañeros. 
Yo por lo menos intento que el razonamiento llegue a la persona a la que va destinado, que en un porcentaje altísimo no estará de acuerdo, porque son dos partes, pero que entienda por qué he llegado a esa conclusión. Es que a veces con las sentencias en vez de resolver un problema creamos otro, solventamos el problema a medias. 

Vive la sociedad un momento crítico respecto a la lucha feminista, la violencia machista y las agresiones sexuales. Usted tiene fama entre los abogados de ser muy dura con los agresores sexuales. ¿Se ve así? ¿Cómo analiza esta situación?
No pretendo ser dura, sino justa. De los casos de verdadero sufrimiento, de todos los casos que yo he conocido y he vivido, que he visto homicidios, asesinatos y todo lo que se pueda imaginar, es en las agresiones sexuales en las que yo he visto más dolor. Es un dolor que te lo transmiten la víctimas, creo que no nos lo podemos ni llegar a imaginar. No es que sea dura, pretendo ser justa dentro de lo que la ley me posibilita. Y lo que estamos viviendo en este momento me preocupa tremendamente. Me preocupa que el juzgado de Menores me comente que hay un aumento en agresiones sexuales en chicos jovencitos. Algo estamos haciendo mal. Igual que lo de la violencia de género en gente tan joven... son cosas que nos obligan a hacer una reflexión como sociedad porque algo está fallando. Como esto de Rubiales, me parece un problema tremendo, porque son cosas tan evidentes a la mente de una persona normal que no lo entiendes.

Este mes se nombrará a dos jueces para la Sección Penal en Lugo

¿Cuáles son la principales carencias de la Justicia en Lugo?
El principal problema es que estamos ya prácticamente en papel cero con el expediente electrónico; eso supone que tú puedes ver todos los expedientes con una facilidad tremenda en el visor y no te hace falta imprimir nada ni papeles, pero lo que pasa es que todo va lento, muy lento. Además, los sistemas no son compartidos con otros juzgados y no hay compatibilidad entre sistemas para que esto sea más ágil y sea más fácil trabajar. Lo de las videoconferencias es tremendo, hay muchas veces que estás en un juicio y te desesperas. La imagen que damos no es muy de este siglo. 

En el caso de Lugo, además del desarrollo informático, algo que ha ayudado a terminar con las montañas de papel es el final de la mayor parte de los macrosumarios de los años de la burbuja judicial. Muchos han señalado el papel de la Audiencia como fundamental para inflar esa burbuja por omisión, no haberla parado a tiempo cuando había elementos para sospechar de investigaciones muy cuestionables.
Hay que partir de un hecho cierto: para un recurso a la Audiencia solo te mandan aquello que pide la parte, no conoces el caso entero. La Audiencia solo ve los testimonios que la parte quiere que te aporten. Es imposible desde la Audiencia controlar esos sumarios. Los controlas cuando está un poquito avanzada la instrucción en su conjunto, pero no de manera independiente. Y tengo que decir que nosotros limitamos muchas instrucciones, muchísimas. Cuando tuvimos conocimiento las limitamos de manera reiterada y en instrucciones pantagruélicas que no llevaban a nada. 

¿Cómo está la Audiencia Provincial en este momento? 
La Sección Civil está con tres magistrados titulares y sin presidente porque no han sacado el concurso. Hay un cuarto magistrado ya aprobado, pero mientras no saquen la presidencia no sacan la otra plaza. Ahora vamos a reclamar que se cubra esa plaza. Y en la Sección Penal, estamos dos titulares y una jueza de adscripción territorial, pero en el BOE de mediados de septiembre ya va a salir el nombramiento de dos jueces titulares; son un hombre y una mujer que no son de Lugo pero han ejercido en la provincia.

Desde cerca ► "Cuanto mayor soy, peor llevo el sufrimiento del de enfrente"
¿De volver a empezar, volvería a ser jueza? 
Creo que sí. Lo que más satisfacción me da es cuando ves que ayudas a alguien, cuando te das cuenta de que esa resolución que tú has dictado ayuda a que alguien salga del sitio horroroso en el que estaba. Y muchas veces ayuda, aunque parezca que no, el que tú le creas, que tú atajes esa situación que estaba sufriendo ayuda muchísimo. Eso es lo que más me llena de mi trabajo. Y lo que menos me gusta es el sufrimiento que conlleva todo esto. A medida que me voy haciendo mayor creo que lo paso peor por quién está enfrente, empatizas mucho con ellos. El tiempo no me ha endurecido sino al revés, creo que cuando sales de la Escuela Jurídica y demás, como eres tan joven, tampoco piensas tanto las cosas o te afectan menos. Pero los años te van dando otra visión en conjunto. A veces hay que ser dura y a veces hay que ser menos dura, depende de las situaciones que se te presentan, pero tienes mucho sufrimiento encima. 

¿Qué tal su hándicap? 
Bueno, bien. Ahora voy a la Ryder Cup, a finales de septiembre a Roma. Mi marido y yo somos muy aficionados al golf y este es un evento que hay que ver una vez en la vida. El golf engancha. 

¿Es competitiva? 
Yo creía que no, pero sí, me temo que sí lo soy. Aunque creo que pierdo muy bien y también gano muy bien. Soy una persona bastante equilibrada en general. Me fastidia mucho perder, pero no lo demuestro. Además, en el golf tú juegas contra el campo, no juegas contra otros, no pierdes contra quien juega contigo, sino que el cabreo es contra ti misma por no haberlo hecho mejor. Pero, bueno, creo que sé ganar y perder.

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