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Las mafias captaron cómplices en Lugo para las crecientes estafas con tarjetas

El inspector Francisco Vázquez, en la comisaría de la Rúa Chantada. AIDA SOENGAS
El inspector Francisco Vázquez, en la comisaría de la Rúa Chantada. AIDA SOENGAS

La Policía Nacional recoge denuncias "a diario" por cargo fraudulentos a cuentas bancarias. Los agentes localizaron a dos 'muleros' que recibían tarjetas y claves para sacar dinero en cajeros

Las estafas con tarjetas de crédito están a la orden del día y la Policía Nacional ha detectado un incremento de esta actividad en Lugo, donde ya se recogen denuncias "a diario". Según explica el jefe del Grupo de Delitos Económicos y Tecnológicos de la Policía Judicial, el inspector Francisco Vázquez, detrás de este tipo de delincuencia suele haber grupos organizados que operan a nivel internacional y que captan colaboradores por todo el mundo.

En Lugo, las mafias también encontraron cómplices. De hecho, a principios de este año, los agentes identificaron a dos jóvenes que actuaban como "muleros", una práctica similar a la que llevan años utilizando los traficantes de droga a nivel mundial.

"Las organizaciones", explica, "consiguen tarjetas y claves de terceras personas y se las envían a sus colaboradores para que saquen dinero en los cajeros de su ciudad. Posteriormente, lo tienen que enviar al extranjero a través de compañías internacionales, como Western Union. Los "muleros" se arriesgan a extraer el dinero a cambio de una comisión, que suele rondar entre el 20 y el 30%".

El carding -término usado para describir un uso no autorizado de la tarjeta de crédito o la cuenta bancaria de una víctima- tiene múltiples variantes y obliga a los investigadores a no bajar la guardia en ningún momento.

Varios lucenses sufrieron el robo de su tarjeta por el método de 'la siembra'. También se denunciaron estafas por falsas eléctricas

Francisco Vázquez señala que las tácticas que utilizan los delincuentes para conseguir las tarjetas de sus víctimas, o simplemente su numeración, son muy diversas. "Una de las formas de actuación más comunes es el phishing. Los delincuentes suplantan la web de un banco o de un establecimiento comercial y logran de este modo que las víctimas faciliten sus datos. En otras ocasiones", comenta, "envían un email suplantando a la entidad bancaria y comunicándole a la víctima que se ha producido un problema con su tarjeta y que para solventarlo debe cubrir una ficha con sus datos".

Otra técnica muy habitual es el hacking. "En estos casos, las organizaciones también envían correos a las víctimas suplantando la identidad de un banco o de una empresa. Los delincuentes no solicitan datos, pero incluyen en el email un archivo adjunto y cuando la víctima intenta descargarlo se autoinstala en el dispositivo un malware, que copia la información y se la envía al hacker. Algunos virus incluso le permiten al delincuente monitorizar el ordenador de la víctima y ver todos sus datos. En Lugo", explica, "hubo varias denuncias de correos que simulaban ser de compañías eléctricas y supuestamente adjuntaban el recibo de la luz".

Los grupos delictivos, en ocasiones, van más allá y hackean directamente los servidores de entidades bancarias o establecimientos comerciales, consiguiendo así los datos de todos sus clientes. Y es que solo con la numeración de las tarjetas, las mafias realizan multitud de compras online y posteriormente hacen negocio con los artículos. "Adquieren productos que se venden con facilidad o billetes de tren o avión que posteriormente revenden", apunta Vázquez.

La Policía lucense también recogió varias denuncias de estafas a través de llamadas telefónicas. "Lo más común es que también simulen ser compañías eléctricas. Le dicen a la víctima que le van a cortar la luz por una deuda y que puede evitarlo facilitando su número de tarjeta. No le dan tiempo a pensarlo y mucha gente cae en la trampa"

En estos casos, la víctima detecta la estafa cuando ve un cargo no autorizado en su cuenta, pero otras veces, los delincuentes logran hacerse físicamente con la tarjeta y el Pin. "Las mafias", comenta el inspector, "captan a empleados de comercios y les proporcionan tarjetas para que realicen cargos. Una de las formas que tienen de actuar es que el empleado compinchado con la organización le cobre al cliente en efectivo, se quede con el dinero, y cargue la compra a las tarjetas de las víctimas, aunque en Lugo no hemos detectado esta práctica".

Sí detectaron por el contrario varias estafas con el método de "la siembra", que consiste en que varias personas rodean a la víctima en un cajero y uno memoriza el pin, mientras que otro le dice que se le ha caído un billete y un tercero le roba la tarjeta. En ese momento se crea un gran revuelo y le explican que el cajero se la tragó. La víctima entra al banco para comunicar la incidencia y los delincuentes aprovechan para extraer todo el dinero que pueden en los cajeros próximos.

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