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Lugo vuelve a la situación previa al brote del pub pero preocupa el San Froilán

Un San Froilán en la vieja normalidad. SEBAS SENANDE (AEP)
Un San Froilán en la vieja normalidad. SEBAS SENANDE (AEP)
Las comidas familiares de no convivientes típicas de las fiestas pueden suponer un nuevo foco de contagio

Sanidade considera que Lugo vuelve a estar en una situación epidemiológica similar a "la que hubo después del brote de A Mariña y antes del de A Milagrosa", explica el director asistencial del área, Rafael Monte. Es decir, el escenario se parece al de entonces, con brotes familiares, algunos numerosos pero que se consiguen controlar pronto, y otros surgidos de distintas reuniones de personas no convivientes, ya sea de amigos o compañeros de trabajo.

La tasa de positividad de las PCR está por debajo del 5% en estos momentos. Ese es un dato clave y en salud pública se observa su evolución con detenimiento, especialmente después de que, desde mayo, la Organización Mundial de la Salud fijara ese límite para considerar los contagios controlados en una zona siempre que se acompañen de otras medidas como capacidad diagnóstica, un rastreo eficaz y cumplimiento de confinamientos. Aunque se aspira a bajarla aún más, la actual no resulta un mal indicador. Supone que se llega al final, o casi al final, de una cadena de transmisión, que se localiza a los contactos de los contactos de los contactos que también se han contagiado.

Lo que inquieta ahora a Sanidade son fundamentalmente tres cosas: las residencias, que no se produzcan brotes como los de Outeiro de Rei u O Inicio en otros centros de la provincia; los colegios, qué casos tendrán a los niños como vectores de transmisión —aunque por ahora solo se ha detectado un caso el colegio Xoán de Requeixo de Chantada— y la celebración del San Froilán. "Nos preocupan las reuniones familiares de San Froilán, como nos preocuparán también las comidas de Navidad en su momento y todo aquello que pueda ser un foco de tensión", explica el doctor Monte.

Ya se ha detectado un caso en un colegio, una niña del Xoán de Requeixo de Chantada, donde se está pendiente de más pruebas

Preocupan porque, de hecho, hay muchos brotes de este tipo. De pequeñas celebraciones familiares, de comidas de grupos de personas que no conviven habitualmente, a veces residentes de otros municipios que se reúnen para compartir mesa y mantel. También de otros más grandes con motivo, por ejemplo, de una comunión. Así empezó el brote del supermercado de la Avenida da Coruña, con una trabajadora que celebró una comunión en un municipio ulloano cuyos asistentes residían fundamentalmente en Lugo. La práctica totalidad de esa celebración acabó por tener covid. Otra de las empleadas del mismo establecimiento acudió, antes de que se declarase el brote y sin saber que había estado en contacto con un positivo, a otra comunión, también con decenas de personas.

Aunque hay casos de 20 positivos de una misma familia, no inquietan como si ese brote se produce en otras circunstancias, porque son autolimitados. Es decir, crean menos cadenas de transmisión y estas se acotan antes. Pero si se producen muchas reuniones familiares a la vez y lo hacen en un contexto en el que la incidencia todavía es considerable —el último informe de Saúde Pública en el que se basa la consellería para mantener las restricciones en Lugo dice que se mantiene "en niveis de risco alto"— los casos se pueden multiplicar.

A la espera de lo que ocurra entonces, los ojos están puestos en las residencias con brotes activos. Ayer se registraron dos nuevas muertes en el área lucense, de las que una correspondía a otra usuaria de Domus Vi de Outeiro de Rei de 92 años que estaba ingresada en el Hula y otra a un hombre de 89 que también estaba hospitalizado pero que no residía en ningún centro sociosanitario.

La muerte de una mujer en el Hula eleva a 75 las víctimas en la provincia

Con esos dos fallecimientos, los del área llegaron a 75, de los que 11 vivían en la residencia de Outeiro. En ese centro ayer se detectaron dos nuevos positivos entre el personal, con lo que ya son 23 los trabajadores contagiados y 137 los usuarios. En O Incio se negativizaron dos trabajadores, con lo que quedan 35 afectados y 58 residentes. También hay un trabajador de la residencia de A Milagrosa contagiado.

En cuanto a los colegios, otro punto de inquietud para Sanidade, por el momento solo hay un caso diagnosticado, el de una niña del centro chantadino Xoán de Requeixo, aunque se está pendiente de más pruebas. Se espera que el reinicio de la actividad derive en nuevos casos y en una mayor presión asistencial sobre Primaria. Para que eso ocurra habrá que esperar entre diez y quince días y, a partir de ahí, se podrá observar si se producen nuevos contagios entre familiares de mayor edad que sí puedan precisar asistencia hospitalaria.

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