La Policía evita una tragedia con decenas de jóvenes atrapados al acabar una fiesta en Lugo

Quedaron bloqueados más de una hora en una estrecha escalera al acudir en masa a retirar los abrigos del ropero ► Se vivieron momentos de pánico y algunas personas sufrieron ataques de ansiedad y tuvieron que ser atendidas
Una persona saliendo de la sala Tebras de recoger su abrigo. VICTORIA RODRÍGUEZ
photo_camera Una persona saliendo de la sala Tebras de recoger su abrigo. VICTORIA RODRÍGUEZ

La noche de Fin de Año acabó en la capital lucense con un amplio despliegue policial en una sala de fiestas de la Praza Viana do Castelo, donde la aglomeración de cientos de personas en la zona del ropero hizo que se vivieran momentos de gran tensión, llegando incluso a peligrar la integridad física de las personas que se encontraban en el interior del establecimiento.

Según explicaron varios jóvenes que acudieron esa noche a la sala Tebras, la fiesta transcurrió con normalidad y fue un éxito. Pero cerca de las seis de la madrugada, tras anunciarse el fin de la celebración, los clientes se dirigieron en tropel hacia la zona del ropero y se formó el caos. "Solo había un chico entregando las prendas y el personal de seguridad no estaba por ningún sitio. El ropero está en el piso de arriba y había que subir unas escaleras. El aforo de la fiesta era de 600 personas y en ese momento estábamos casi todos amontonados allí. No nos podíamos mover, ni hacia adelante ni hacia atrás. Estuvimos así varias horas y la gente se puso muy nerviosa", indicó una joven.

Las escaleras colapsadas en la sala Tebras. EP
Las escaleras colapsadas en la sala Tebras. EP

El problema se agravó porque también quisieron entrar en ese momento a por sus abrigos decenas de chavales que estaban fuera. En lugar de esperar con orden en la puerta, alguno de los jóvenes abrió desde dentro la puerta de emergencia, que da directamente a la escalera que lleva al ropero, con lo que el colapso fue completo. Una situación que se fue de las manos desde el principio al personal de seguridad, que no consiguió ordenar unas colas.

Pánico en las escaleras

El pánico se apoderó de los asistentes y muchos comenzaron a llamar a la Policía para pedir ayuda, ya que, según explicaron, no podían salir del local y estaban sufriendo empujones. Además, los momentos de tensión que se vivieron hicieron que se registraran varias peleas, aunque sin consecuencias de gravedad.

Tras recibir las llamadas desesperadas de los asistentes, una decena de patrullas de la Policía Local y Nacional se desplazaron hasta el establecimiento para proceder a su desalojo. Los agentes se encontraron con centenares de jóvenes atrapados en la zona del ropero, gritando y llorando, por lo que intentaron tranquilizarlos y les dieron instrucciones para que pudieran abandonar la sala de forma ordenada.

Finalmente, la intervención policial logró desalojar el local sin que se registraran heridos. Aun así, los servicios sanitarios del 061 Galicia tuvieron que atender a varios jóvenes por ataques de ansiedad.

La Policía abrió una investigación para comprobar si el local superaba el aforo máximo permitido y si el incidente se produjo por un fallo en la organización, que provocó una avalancha que pudo acabar en tragedia.

"No paraba de pensar en el Madrid Arena"

Otra de las jóvenes presentes recuerda así la situación: "Para entrar al ropero había que subir dos pisos por unas escaleras muy estrechas. Cuando la gente conseguía su abrigo, no tenía sitio para salir debido a todos los que estaban subiendo. Estábamos atrapados. Yo estaba empotrada contra la pared, me presionaban contra ella y no podía ni mover las manos. Fue muy agobiante".

Según explica, "había gente que lloraba, con ataques de ansiedad, diciendo que se iba a desmayar. Yo no podía parar de pensar en el Madrid Arena. Si uno se hubiese caído, nos hubiese arrastrado a los demás, porque unos nos apoyábamos en los otros. Cuando se rompió el perchero ya fue el caos, toda la ropa estaba por el suelo y la gente comenzó a coger abrigos a voleo, pero sin poder salir". "Cuando la Policía llegó", prosigue esta joven, "nos dijo que saliésemos. Tardamos una hora en poder llegar hasta el ropero. La fiesta acabó a las seis y no pudimos irnos hasta las ocho"

"Fue un fallo del miembro de seguridad que tenía que regular el ropero"

Más de 30 prendas de abrigo seguían este domingo por la tarde en el ropero de la sala Tebras, por donde pasaron a recogerlas tanto padres de jovenes que habían estado en la fiesta como algunos de esos jóvenes. Uno de ellos salía con su chaqueta al brazo, después de haberse tenido que la noche anterior ir con lo puesto.

"La fiesta fue cojonuda", confirma, "pero se montó cuando fuimos al coger la ropa. Yo vi que llegaba la Policía y que la gente se estaba poniendo muy nerviosa, así que me marché".

Publicación de los organizadores del evento en la sala Tebras. EP
Publicación de los organizadores del evento en la sala Tebras. EP

Quien no pudo marcharse fue el organizador, que había alquilado la sala para esa fiesta y vio cómo lo que hasta entonces había sido un paraíso se transformaba en poco tiempo en un infierno. No duda en responsabilizar de lo sucedido "a la empresa de seguridad que estaba contratada, no dieron la talla. El de seguridad no fue capaz de ordenar unas colas en las escaleras y dejó que fueran todos en masa. La escaleras no son un espacio amplio y se montó el tapón".

Según el responsable de la fiesta, en el ropero sí había gente suficiente atendiendo, aunque para complicar todavía más las cosas "cedieron los caballetes donde se colgaba la ropa" y llegó el caos. Los jóvenes habían pagado 41 euros por una entrada con barra libre, lo que también se dejó notar en los peores momentos, ya que había gente muy bebida. "Es un golpe a mi reputación bastante fuerte", lamenta el organizador.