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Lugo se libra de un tapón urbanístico que llevaba 40 años estorbando

La alcaldesa, con el presidente de la asociación Alto de Garabolos, en la visita a la acera ampliada. X.C.
La alcaldesa, con el presidente de la asociación Alto de Garabolos, en la visita a la acera ampliada. X.C.

Una finca particular se metía en la acera de la Avenida da Coruña, a la altura de Angelo Colocci, dificultando el paso de los viandantes

LUGO. Más de cuatro décadas han tenido que esperar los vecinos de la Avenida da Coruña, a la altura de Garabolos, para ver caer un tapón urbanístico que se resistió incluso más años que el muro de Berlín y que provocó la movilización de los afectados para denunciar la peligrosidad de la exigua acera por la que tenían que pasar los peatones y que impedía el acceso de personas en silla de ruedas.

La alcaldesa Lara Méndez citó ayer a los representantes de las asociaciones vecinales de la zona, así como a los convocantes de las protestas de los dos últimos años para presentar la ampliación de la acera, una obra para la que fue necesaria una inversión por parte del Concello de casi 100.000 euros, de los que 60.000 fueron destinados a la expropiación de terrenos.

«Lugo gaña en seguridade, os veciños aumentan en calidade de vida e a cidade avanza cara a ser máis amable e inclusiva», comentaba durante el acto la regidora, quien también explicó parte de los avatares por los que pasó este proyecto de eliminación del tapón urbanístico. Entre ellos, la necesidad de negociar con hasta 16 propietarios de las tres parcelas, alguno de los cuales incluso vive en otro continente, o la indemnización a una empresa por la extinción del contrato de una valla publicitaria.

No fue el único problema, porque una vez se adjudicaron a la empresa Taboada y Ramos las obras de ampliación de la acera, que tuvieron un coste de 36.360 euros, tuvieron que ser paralizadas en agosto pasado a las dos semanas de haberse iniciado, después de que los técnicos municipales detectasen que el hormigón usado en el encofrado no tenía la densidad correcta.

EN PLAZO. Aun así, el gobierno local aseguraba ayer que los trabajos habían sido entregados en plazo, mientras la veintena de vecinos y representantes de asociaciones que asistieron al acto con la alcaldesa se felicitaban de ver al fin concluida una obra tan deseada. El presidente de la asociación Alto de Garabolos, José Rodríguez García, incluso felicitaba a Lara Méndez por haber logrado derribar el tapón y recordaba que ninguno de los tres antecesores en el cargo lo había conseguido. «Xa o intentara Vicente Quiroga e despois tampouco puideron García Díez e Orozco, pero agora a alcaldesa en tres anos conseguíuno», comentaba el dirigente vecinal.

Rodríguez García recordó además los problemas que sufrían quienes tenían que pasar por la estrecha acera, donde los peatones a veces se veían obligados a bajar a la calzada cuando se cruzaban con otra persona, al igual que quienes trataban de pasar en silla de ruedas o con un cochecito de bebé.

Los asistentes también aprovecharon la visita de la alcaldesa para pedir algunas mejoras para el nuevo espacio, como la instalación de un par de bancos. «Válennos tamén aínda que sexan usados», comentaba Manuel Rivas, portavoz de los vecinos que llegaron a movilizarse en demanda de la ampliación de la acera.

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