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Lugo entrará tarde en 2018

El reloj lleva en estos momentos un retraso de quince minutos. XESÚS PONTE
El reloj lleva en estos momentos un retraso de quince minutos. XESÚS PONTE

El reloj de la torre del Concello vuelve a fallar desde hace dos meses y lleva ya un cuarto de hora de retraso, por lo que no servirá de referente para celebrar las campanadas de Fin de Año

El reloj del Concello, probablemente el único de su tipo que funciona actualmente en España, vuelve a fallar desde hace aproximadamente dos meses y lleva ya quince minutos de retraso, por lo que no servirá de referente para las campanadas de fin de año.

Aunque en Lugo no es una tradición agolparse en la Praza Maior para comer las uvas y celebrar la entrada del año nuevo, muchos lucenses lamentan que el reloj del consistorio entre con retraso en 2018. "Es una lástima que no se haya reparado para una fecha tan señalada como Fin de Año. Como vecino de la ciudad, a mi no me gusta mirar para la torre del Ayuntamiento y ver que la hora está mal. Y menos en Navidad, cuando la capital recibe muchos visitantes y siempre hay alguien que se acerca a comer las uvas al centro", comenta un ciudadano.

El reloj se estropeó en 2010 y el Concello envió una pieza a la casa de Londres que lo fabricó en 1917. En 2013 volvió a ser reparado


PROBLEMAS. Los fallos en el reloj del Concello no son una novedad. Hace siete años, en octubre de 2010, una de las piezas clave viajó camino de Londres para ser reproducida por la casa que fabricó el aparato en el año 1817: la prestigiosa Gillett & Bland de Croydon, que sigue funcionando en la actualidad bajo el nombre de Gillett & Johnston.

El reloj empezó a dar problemas tras las obras de reparación que se realizaron ese año en la cubierta de la casa consistorial. Al parecer, hubo que desmontarlo para evitar que sufriese daños —ya que fue necesario sacar la plataforma de madera del tejado— y durante las tareas de montaje quedó desajustado y comenzó a pararse.

Varios técnicos de la empresa riojana Molifer se trasladaron a la capital lucense y llevaron a cabo diferentes ajustes, pero no dieron resultado y el Concello optó por enviar la pieza que daba problemas a Londres, ya que la casa inglesa conserva moldes originales que permitieron reproducirla. Aquel año, el reloj del consistorio estuvo a punto para las campanadas de Fin de Año.

Dos años después, en noviembre de 2013, el reloj de la torre del Ayuntamiento volvió a averiarse. En aquella ocasión se estropeó una pequeña tuerca, con una rosca especial, y el Concello la envió al taller del relojero vigués Fulgencio Pagán, que ya había arreglado varias veces el aparato.

Pagán llevaba ya muchos años de relojero, estudió en la Escuela de Maestría de Vigo y es tornero, pero para ponerse al frente del reloj de Lugo tuvo que dedicar horas y horas a estudiarlo y a buscar información sobre su peculiar sistema de escape de gravedad.

Según explicó entonces este técnico, hay muchos relojes de torre, pero con las características del de Lugo, "posiblemente es el único que funciona en España".

HISTORIA. El reloj del consistorio lucense es una pieza de gran valor y tiene una historia peculiar, ya que en realidad no fue fabricado para Lugo, sino para la catedral de Málaga. Acabó en la Praza Maior por una cabriola de la historia.

La pieza fue fabricada para la catedral de Málaga, pero era más grande que el hueco que dejaron para instalarla y acabó en Lugo


Lo que pasó entonces fue que, cuando llegó a la ciudad andaluza, comprobaron que el reloj era bastante más grande que el hueco que se había dejado para su instalación, por lo que acabó siendo instalado en el Concello de Lugo. Al parecer, la corporación decidió instalarlo en la torre de la casa consistorial porque el reloj de la catedral, que era la referencia de muchos lucenses, siempre iba un poco adelantado.

Inicialmente, el reloj —que se inauguró el día de Corpus de 1874— era de manivela, pero posteriormente fue transformado. A pesar de la modificación a la que fue sometido hace décadas, en opinión del que fue su conservador, el relojero José Flores Fuentes, conocido como Rebolo —al que se encargó su mantenimiento en 1997—, sigue siendo uno de los relojes más antiguos y valiosos de Lugo.

Los esfuerzos por mantener la pieza en buen estado son constantes, pero los profesionales del sector aseguran que la humedad y el viento son los peores enemigos del reloj, ya que cuando llueve y hace frío los materiales se condensan y el horario puede alterarse.

A la espera de que la corporación municipal lo solucione, el reloj del Concello entrará esta vez en el nuevo año con 15 minutos de retraso.

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