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HISTORIAS DE LUGO

Lugo, la ciudad que fue abriendo su muralla al paso que iba creciendo

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Porta da Estación, con dos torreones, levantada en 1873. Los torreones se eliminaron en 1918 para ampliarla. EP

La creación de instituciones, una fábrica y nuevas comunicaciones impulsó el derribo del monumento en tramos para hacer puertas.

Las diez puertas de la muralla romana no fueron abiertas en el lugar que ocupan por puro azar. A lo largo de la historia y, especialmente, en los dos últimos siglos, Lugo fue derribando parte de sus muros romanos para abrir puertas a nuevas necesidades creadas por servicios, instituciones o fábricas que se ponían en marcha, siendo testigos del desarrollo urbanístico de la ciudad desde los romanos.

De las diez puertas, cinco -la de Santiago, la Nova, la Miñá, la Falsa y la de San Pedro- son romanas. Desde entonces, cada puerta fue abierta con una función. La Nova comunicaba con Brigantium (A Coruña). También la Porta Miñá tenía esa misma función comunicativa. En ese caso, era la entrada de la calzada romana procedente de Braccara Augusta (Braga) y conectaba directamente con el epicentro del Lugo romano, el Decamunus Maximus. Se le llama Miñá por ser también la puerta de salida del Lugo amurallado hacia el Miño, nombre que compagina con el de Porta do Carme, por la capilla del Carmen que hay justo enfrente.

La Porta Falsa fue, desde su origen, de uso militar y conducía a unas trincheras. En la Edad Media y Moderna, servía para comunicar el Lugo del extrarradio con el hospital de San Bartolomé, que estaba en la actual Praza do Ferrol.

Pero no siempre estuvo así. Su estructura actual data de 1798. La Ilustración llegó a Lugo de la mano de los hermanos Juan Francisco y Vicente de Castro. El primero, abogado y sacerdote, y el segundo, farmacéutico. Ambos se volcaron en la construcción de una fábrica de tejas, ladrillos y alfarería en el barrio de El Pájaro, entre la carretera de A Coruña y Paradai. Como materia prima, se utilizaron los depósitos de arcilla procedentes de Silvarrei, Outeiro de Rei, con los que se hacían vajillas. La apertura de la fábrica implicó una alteración en los accesos de la muralla. Como muchos de los trabajadores vivían intramuros, solicitaron al Ayuntamiento que se abriera la Porta Falsa con el fin de poder acceder más fácilmente al trabajo, una demanda que fue atendida al instante.

La Porta de Santiago pasó a llamarse en la Edad Media de O Postigo. Durante mucho tiempo, su uso estuvo restringido al clero que accedía por ella a las huertas que había fuera.

Sin embargo, esta puerta fue la única que permaneció abierta cuando la población lucense estuvo afectada por la peste. También se sabe que fue ampliada para que pudiesen pasar los carruajes. En 1759, el obispo Izquierdo la adornó con un escudo de armas y una hornacina con la imagen, a caballo, de Santiago Matamoros. Quizás por ser la salida del Camino Primitivo.

La Porta de San Pedro comenzó a llamarse Toledana a partir de la Edad Media, por ser la entrada a Lugo de los comerciantes oriundos de Toledo o de otros lugares de Castilla.

Anteriormente, en época romana, permitiría la comunicación de la ciudad con la vía XIX que unía Lugo con Astorga. El nombre de San Pedro procede de una capilla en honor a este santo -San Pedro de Fóra se le llamaba- que había justo fuera de la muralla. Fue reconstruida en 1781.

La Porta da Estación se hizo para comunicar el centro con el tren y se hizo por una petición vecinal de 1873, que proponía un trazado por la Corredoira Escura ou das Flores subiendo por el Carril do Gato Mouro hasta Santo Domingo, donde paraban todos los carruajes. La puerta se abrió en 1876 con dos torreones que fueron eliminados en 1918 para ampliarla debido al tráfico que soportaba.

Un boquete y mucho tráfico
La de San Fernando se abrió en 1853 y se conocía como Porta do Boquete porque había un antiguo paso por el que entraba el acueducto que surtió al Lugo romano. Más tarde, se llamaría Príncipe Alfonso, en honor a su madre, Isabel II, que visitó Lugo. En 1964 se cambió para dejar pasar el tráfico hacia la avenida de A Coruña.
 

 

Nuevo hospital, cárcel y seminario
La Porta do Hospital se abrió mediante una voladura en 1921. A raíz de eso, el Gobierno declaró la muralla Monumento Nacional. Se creó para unir el centro con el hospital de Santa María.
La de Campo Castelo se abrió en 1888 para comunicar el centro con la cárcel modelo.
La de Bispo Aguirre se abrió en 1894 para acceder al Seminario.

 

Lugo, la ciudad que fue abriendo su muralla al paso que iba creciendo
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