Los lucenses que viajaron a Polonia regresan con nueve refugiados ucranianos

Los castroverdeses Héctor Pérez y Paulo Ribeiro confían en llegar a España este sábado: "Hay que tener empatía"
Héctor Pérez y cuatro de los ciudadanos ucranianos que traerá a España. EP
photo_camera Héctor Pérez y cuatro de los ciudadanos ucranianos que traerá a España. EP

Los dos vecinos de Castroverde, Héctor Pérez y Paulo Ribeiro, que a principios de esta semana se desplazaron a la frontera de Polonia con Ucrania para recoger a desplazados por la guerra tiene previsto llegar este sábado a Lugo. A primera hora de este viernes ya estaban entrando en Alemania.

"Hay que tener empatía. Nos gustaría que hiciesen lo mismo por nosotros"

Héctor Pérez y Paulo Ribeiro vieron el lunes al mediodía unas imágenes en el telediario que les conmovieron y, tres días después, cerca del escenario donde se grabaron, viajaban con nueve refugiados a los que traerán a España: seis miembros de una misma familia, una mujer y su hijo y otro niño.

Admiten que este período ha resultado muy formativo, lleno de aprendizajes. "Lo que hemos visto es que la guerra está en las puertas de Europa, muy cerca y que la próxima vez aún puede ser más cerca. Hay que tener empatía y echar una mano. Nos gustaría que, si estuviésemos en esa situación, hiciesen lo mismo por nosotros", aseguró Héctor.  Finalmente para la localización de refugiados con interés en viajar a España la ayuda no llegó del terreno, sino de España. "Contactó con nosotros una chica que tenía a parte de su familia a cien kilómetros al norte de donde estábamos. Nos pasó la ubicación y fuimos a recogerlas. Al llegar ya nos estaban esperando", explica.

Acto seguido regresaron a Medyka, con la intención de recoger a otras dos personas más y completar las ocho plazas disponibles. Pero, por la tarde y aún sin posibles ocupantes, la situación volvió a cambiar gracias a las redes sociales y a que la historia de Héctor y Paulo circula ya por todos los medios. Contactó con ellos otra mujer ucraniana residente en España que tiene una familiar con un niño de cuatro años en Varsovia. Nuevamente, viajaron guiados por una ubicación, compartiendo por whatssapp un enlace para el que todo el que quiera les haga seguimiento en tiempo real.

Una vez en la ciudad de destino, recibieron un mensaje pidiendo que recogieran a un chaval cuya madre le espera en A Coruña. Aunque superaron las plazas disponibles, no lo dudaron. "Te da coraje decir que no estando tan cerca. Si es necesario pagaremos la multa", apuntó, este jueves por la noche.

La familia que les acompañó todo el día —cuatro mujeres de edades entre la setentena y la treintena, y un niño y una niña de 6 o 7 años— tienen un estado de ánimo cambiante, según observan. A veces, están contentas y aliviadas. Otras veces, desoladas y abatidas. No se pueden comunicar con ellas salvo cuando llama la familiar que las espera en España. "Ella las llama cada poco y charlan un rato, yo aprovecho para pedirle que le pregunte a su madre si necesita algo, si quieren parar, si van cómodas...", explica Héctor.

No son las únicas llamadas que recibe. Tampoco las de los periodistas. Asegura que muchísima gente se ha puesto en contacto con ellos para tomar el mismo camino e imitar su periplo. A todos los que se plantean conducir su coche particular hasta la frontera de Polonia y recoger a refugiados les aconseja, principalmente, una cosa: un cartel informativo escrito en ucraniano. «Que ponga que viajan a España, de cuántas plazas libres disponen en el coche y si solo quieren transportar o también alojar», apunta y recuerda que allí nadie habla inglés, ni siquiera como para reconocer los nombres de los países. Deben estar escritos en cirílico.

Calcula que, del grupo de whatsapp que ha ido formando estos días, al menos una veintena de integrantes aprovecharán la llegada del fin de semana para emprender viaje. Mientras, ellos estarán de vuelta. Calculan que llegarán a Lugo el sábado con su misión cumplida.