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Una lucense con vocación para curar a través de la música

La lucense Patricia Pérez Ruano toca su guitarra en el Hula. SEBAS SENANDE
La lucense Patricia Pérez Ruano toca su guitarra en el Hula. SEBAS SENANDE

Ruano supo pronto que no quería dedicarse a la enseñanza, sino utilizar la música para ayudar a los demás

El pasado mes de junio el área de Humanización de Hula introdujo la música como una herramienta más para ayudar a los pacientes del hospital. En solo unas semanas este proyecto, que lleva la musicóloga lucense Patricia Pérez Ruano con solo 24 años, se ha ganado fama dentro del centro médico y ha facilitado la vida de pacientes, familiares y profesionales. De momento, esta terapia funciona en los departamentos de Psiquiatría y Uci, pero son otros los que se quieren sumar a la iniciativa.

La música no deja a nadie indiferente. Puede provocar sentimientos de alegría, calma, excitación o nostalgia. Hay algo en las notas que emite un instrumento que lleva a la gente a lo más profundo de sí misma y puede ayudar en el proceso de curación.

Con guitarra o piano, la musicóloga se enfrenta con ilusión cada día a sus retos diarios en el hospital. La experiencia hasta ahora ha sido "maravillosa", aunque por ahora solo ha trabajado en el servicio de Psiquiatría y la Uci, dos áreas en las que la música resulta muy necesaria.

"No es la primera vez que estoy en un hospital", comenta Pérez Ruano, antes había investigado los efectos de la música en un pequeño del hospital Clínico San Carlos en Madrid, allí realizó su trabajo de fin de carrera en el que comprobó cómo la música llegó a aminorar la lesión cerebral de un bebé.

Este trabajo fue la consecuencia de una decisión que tomó durante sus estudios de Musicología, ya antes había estudiado piano en el Conservatorio. La lucense tenía muy claro que no quería ser profesora, aunque en teoría le hubiese resultado fácil encontrar trabajo, y su vocación era ayudar a la gente. Aprovechó un año de Erasmus para coger todas las asignaturas relacionadas con la terapia musical y centró su trabajo en este campo.

Una vez terminó sus estudios diseñó un proyecto de terapia musical en entornos sanitarios con el que se convirtió en una de las finalistas del concurso Explorer de Santander Universidades. Además fue ganadora de un premio de la Universidad Autonóma de Madrid concedido por ser el mejor proyecto emprendido por una mujer.

Una vez terminados los estudios llegaron las típicas dudas de graduado y buscó formas de llevar a cabo todo lo aprendido. También tenía ganas de terminar su etapa en Madrid y volver a su ciudad natal.

AL HULA. Poco después la iniciativa estaba sobre la mesa de Gloria Enríquez, responsable del área de Humanización del Hula, que le dio luz verde. Se estudió cómo y en qué áreas aplicar primero esta terapia y entró en acción el día 6 de junio.

"Todos me han tratado genial desde que llegué", confiesa Pérez Ruano, que se muestra encantada con su trabajo. Hasta el mes de septiembre continuará llevando la música a los distintos rincones del hospital, que ya se ha transformado en su segunda casa.

Desde el área de Humanización no descartan que continúe en el futuro la terapia con música en entornos hospitalarios. En sus primeras semanas, Pérez Ruano ya se ha ganado el respeto de profesionales y la confianza de los pacientes.

Humanización
Un hospital para la gente
El área de Humanización toca a todos los servicios sanitarios de la ciudad. Hace solo unas semanas el hospital de Calde estrenó un nuevo espacio para los pacientes y comenzó los trabajos en los espacios verdes. Otras iniciativas han estado dirigidas a la mejora en la alimentación o unos horarios de visita más amplios. También se han organizado talleres de desayunos cardiosaludables dirigidos a pacientes de rehabilitación cardíaca. Otra iniciativa forma a pacientes y familiares en cuestiones prácticas sobre el tratamiento del cáncer.

Una lucense con vocación para curar a través de la música
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