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Un lucense dice que lleva tres meses sin saber nada de su hija

Javier Ferreiro. VICTORIA RODRÍGUEZ
Javier Ferreiro. VICTORIA RODRÍGUEZ

Lleva seis denuncias contra su expareja porque no le entregó a la niña el 6 de enero

LUGO. El pasado 6 de enero su expareja tenía que haberle entregado a la hija que tienen en común, de cuatro años, tras pasar la mitad de las vacaciones navideñas con ella, como establece la sentencia judicial que le otorga a él la guarda y custodia de la menor. Pero Javier Ferreiro no ha vuelto a ver a la niña, ni esta ha acudido al colegio público de la capital lucense en el que está escolarizada —está cursando 5º de infantil—.

Este hostelero no ha recibido respuesta a las insistentes llamadas telefónicas y whatsapps que le ha enviado a la que fuera su compañera sentimental. A esa desazón, se suma la "impotencia" que siente porque desde entonces ha formulado media docena de denuncias, sin que haya recibido aún respuesta alguna.

Este empresario afirma que siente "impotencia" porque no ha recibido respuesta alguna, ni que "cando menos investiguen" el caso

"Non teño saída. Ou te resignas e o asumes: ‘Xa ma devolverá’, ou non me quedan máis portas ás que chamar. Ninguén me da unha solución", afirma este empresario.

La relación de denuncias que ha presentado ene stos tres meses es: tres denuncias en la comisaría de la Policía Nacional de Lugo; una ante la Guardia Civil de Bayona (Pontevedra) y otra ante la Policía Local de la localidad vecina de A Garda, pues creía que la acogió la familia de su ex, y por último, el día 1 de este mes, una en el juzgado de guardia de la capital lucense "por secuestro".

"Podería poñer 50.000 denuncias que non me farían caso", se lamenta el denunciante, que reitera que "sinceiramente non sei que podo facer máis". En ese periplo incluye también los servicios sociales.

DOBLE RASERO. Javier Ferreiro cree que la administración de justicia tiene una doble vara de medir en función de quién sea el infractor. "Se fora eu quen o fixera, iría ao calabozo e a ela non lle pasa nada", asegura.

Recuerda que el año pasado ya vivió una situación similar cuando la madre se llevó a la niña el 2 de mayo y él no la volvió a ver hasta cuatro meses después, el 5 de septiembre. Todas las denuncias que presentó entonces fueron sobreseídas por considerar el juzgado que esos comportamientos "no son constituivos de infracción penal" y que "no consta que sea firme" la sentencia en la que se le concedía la guarda y custodia.

"As denuncias veñen arquivadas. Non me parece normal. Cando menos que as investiguen», afirma Javier Ferreiro, que cuestiona también "o incumprimento" de su expareja porque "nunca", según afirma, ha ingresado los 80 euros mensuales fijados por el juzgado para que colabore en la manutención de su hija.

Este empresario, tras llevar más de tres meses esperando a que alguna instancia tome cartas en el asunto, critica que no está engrasada la maquinaria judicial. "Paréceme increíble que tratándose dunha menor non haxa un procedemento máis áxil para resolvelo", puntualiza.

Un juzgado otorgó al padre la guarda y custodia

En 2017 Javier Ferreiro y su ex ponían fin a una relación de unlustro. Su hija tenía entonces dos años y medio. El pasado verano un juzgado de Gijón, ciudad en donde estuvieron residiendo temporalmente por motivos de negocios resolvía el pleito que mantenían por la guarda y custodia de la menor. Esta instancia se la concedía a su padre.

Estabilidad
El juzgado falló en favor del progenitor porque le aporta "mayor estabilidad" a la hija que tienen en común. Ha jugado en contra de la madre que "no dispone de domicilio, ni trabajo". "Unha nai que non leva á pequena ao colexio xa di moito de como é", agrega el hostelero al fallo judicial.

Visitas
La sentencia establece como régimen de visitas de la madre fines de semana alternos desde el viernes a la salida del colegio hasta el domingo a última hora de la tarde, así como un par de tardes a mitad de semana.

Además establece que pasará la mitad de las vacaciones de Navidad, las de Semana Santa íntegras y dos terceras partes de las de verano.

Un lucense dice que lleva tres meses sin saber nada de su hija