Llega a juicio el delito de odio de unos jóvenes lucenses contra una pareja gay

Un acusado se enfrenta a cinco años de prisión por insultos homófobos y amenazas de muerte constantes a las víctimas ► Junto a dos menores de edad, los habría acosado durante semanas con gritos como "no queremos maricas sidosos, os mataré"
La vista oral por este caso se celebró en la Audiencia Provincial de Lugo. EP
photo_camera La vista oral por este caso se celebrará en la Audiencia Provincial de Lugo. EP

Un joven lucense será juzgado en la Audiencia Provincial acusado de un delito de odio contra una pareja gay a la que habría acosado y amenazado. Lo hizo, según la Fiscalía, en compañía de una amiga y un amigo, ambos menores de edad, que ya fueron juzgados y condenados en un procedimiento previo.

La persecución y acoso constante a los dos hombres habría llevado a los tres, recoge el escrito de acusación, a esperarlos junto a su domicilio e incluso a llamar de manera reiterada por el portero automático para proferir insultos como "no queremos maricas ni gente con sida, pedófilos", tirarles piedras o amenazar directamente con prenderles fuego. Estas acciones sumieron a la pareja en un estado de "ansiedad, miedo y desasosiego".

La pena a la que expone es considerable: dos años y medio de prisión por un delito de odio y quince meses por cada uno de los dos delitos de amenazas por los que debe responder. En total, cinco años y más 1.500 euros de indemnización a cada uno, que en el caso de la acusación particular se eleva a 2.000.

Es la pequeña diferencia en unos escritos, los de Fiscalía y acusación particular, por lo demás coincidentes en lo fundamental. Según el relato de los hechos, el grueso del acoso se habría producido en los meses de abril y mayo de 2022, siempre junto al domicilio que compartían los dos jóvenes gays, de nacionalidad extranjera. Es un portal en el entorno de la catedral, bajo unos soportales en los que, al parecer, los tres presuntos acosadores y su pandilla pasaban bastante tiempo.

Casi a diario, "con el ánimo de infundirles desasosiego, procedían a tocar insistentemente el timbre del portal de su domicilio, y a tirar piedras a sus ventanas, además de dirigirse a ellos a través del interfono con expresiones tales como sois gays y tenéis sida, no queremos gente gay aquí, maricones, pedófilos, sois unos sidosos, no queremos sidosos en España, maricones de mierda y otras similares". También de manera habitual llegaban a patear la puerta de portal "mientras les gritaban subiré y te mataré, marica". 

Los insultos se mezclaban sin solución de continuidad con las amenazas de muerte, como "os vamos a atrapar, os vamos a degollar", a la vez que se dirigía a ellos "haciendo el ademán de pasar el dedo índice por el cuello, utilizando expresiones vejatorias alusivas a su condición sexual, y efectuando gestos obscenos de inequívoco carácter sexual". 

Los vídeos que se aportaron a la causa parecen indicar, en opinión de las acusaciones, que  se produjo "una ocupación persistente del acceso a la vivienda por parte del acusado y de los menores que lo acompañaban", lo que les facilitaba además poder mantener esta situación de persecución cuando las víctimas salían a la calle o trataban de entrar.

Los dos menores reconocieron los hechos y pidieron perdón cara a cara

La investigación contra los otros dos acusados se solventó de manera paralela al juicio que ahora se va a celebrar, al ser ambos menores de edad. El juzgado de Menores emitió sentencia sobre el asunto en febrero de este año, después de que las partes llegaran a un acuerdo: los dos acusados se declararon culpables a cambio de una rebaja de pena e incluso se reunieron posteriormente con las dos víctimas cara a cara para pedirles perdón.

Programa contra el odio. Los dos menores, chico y chica, tenían 16 años en el momento de los hechos. Las acusaciones solicitaban para cada uno de ellos 18 meses de libertad vigilada, que se quedaron finalmente reducidos a diez tras el acuerdo entre las partes.

Esta libertad vigilada implicó, además, "la regla de conducta de someterse a programas educativos sobre los delitos de odio, dónde y cómo se manifiestan, así como sobre las consecuencias de cometer actos de este tipo".

Reunión tras la vista. La sentencia también recogía la obligación de los dos menores, en conformidad con los dos hombres a los que habían acosado por su condición de homosexuales, a que al final de la vista se produjera una reunión entre los cuatro, "con la intervención de la representante del equipo técnico de este juzgado, al objeto de que todos ellos pudiesen expresar lo que considerasen y dejar zanjados sus problemas para siempre".

Según pudo confirmar este diario, dicha reunión se produjo finalmente y en la misma los dos menores mostraron su arrepentimiento y pidieron perdón a la pareja.

La medida de la formación contra el odio se llevó a cabo en el Centro de Intervención a Medio Abierto de Menores.