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La libre elección llega al recreo

Los nuevos modelos de patios escolares llegan a los colegios de Lugo gracias al trabajo desarrollado en los centros Paradai y Rosalía de Castro ► El objetivo es convertir los entornos en ambientes más inclusivos, más respetables y ofrecer a los estudiantes diferentes alternativas lúdicas que eviten posibles conflictos

LOS PATIOS escolares están cambiando. Se acaban esas imágenes de pistas monopolizadas por el fútbol y el baloncesto, espacios donde se jugaban hasta diez partidos a la vez –y los que hicieran falta– y en los que localizar la pelota correcta era el ejercicio favorito de los más jóvenes. Auténticas competiciones deportivas que se libraban en esos 20 minutos de asueto y que provocaban todo tipo de conflictos, gritos y situaciones desagradables –y evitables– como las de aquellos compañeros que no estaban dispuestos a participar en semejante vorágine y se limitaban a presenciarla desde la lejanía, aburridos y apartados.

El colegio Rosalía de Castro inició la humanización del patio pintando diferentes juegos populares en el cemento. Es la primera de varias fases para convertir el espacio en un entorno saludable, empático, respetuoso y con alternativas lúdicas para todos los gustos. VICTORIA RODRÍGUEZ

Los rocódromos, las paredes musicales, las zonas de relajación, los huertos, las ludotecas, los espacios personalizados, los juegos colaborativos y los mensajes positivistas son ya una estampa habitual en muchos centros educativos españoles y empieza a serlo en nuestra ciudad. Dos colegios están liderando dos proyectos de humanización de instalaciones y, aunque todavía quedan muchos pasos por dar, ya están viendo resultados satisfactorios. Son los colegios Paradai y Rosalía de Castro. Sus directoras, Marta Castro y Loli Freire, tienen muy claro que el entorno educativo es de todos. Y todos son todos. No solo de los fanáticos de la pelota.

Arrancó primero el colegio Paradai hace dos años y medio, cuando Marta Castro se hizo con la dirección del centro. "Empezamos por fases, primero con la zona infantil, donde colocamos vinilos, la coloreamos y pusimos mensajes positivos por todos los sitios", asegura. La segunda fase afectó a los patios para hacerlos más dinámicos. "También los pintamos e instalamos una ludoteca, una biblioteca, ofrecimos juegos populares y dimos pie a más actividades deportivas de las que se practicaban habitualmente". La nueva red de voleibol y la mesa de ping-pong, además de los juegos de chapas, tres en raya y ajedrez, han permitido que los conflictos se reduzcan durante los recreos en un 80%, confirma Castro. "Casi no existen ya problemas de convivencia y los gritos durante el recreo prácticamente han desaparecido".

Los partidos de fútbol y los alumnos apartados dan paso a patios en los que todos tienen alternativas para pasárselo bien

El lema dibujado en las paredes del centro ha tenido el efecto deseado. "Se aceptamos á xente como é, empezamos con bo pé" se puede leer a letras gigantes en la entrada del centro educativo, una frase que los alumnos han hecho suya demostrando respeto y cambiando la actitud hacia aquellos compañeros con necesidades educativas especiales.

El mismo rumbo que el colegio Paradai lo quiere tomar el Rosalía de Castro gracias a la insistencia de su directora, Loli Freire, y de su orientadora educativa, Alicia Guerrero. "La ausencia de normas en el patio, el único lugar del colegio con esas características, provocaba numerosos conflictos en el tiempo de recreo, por lo que decidimos hacer algo".

Ese algo fue el proyecto "O patio que queremos. A transformación do patio", una iniciativa impulsada desde la Consellería de Educación dentro del plan Proxecta y en la que colabora el Colegio de Arquitectos de Galicia. "Nos lo concedieron y desde este mismo año estamos empezando a cambiar las cosas". De momento, las paredes del centro son un espacio colaborativo y alegre en los que proliferan los mensajes de empatía y respeto. "Todo el colegio debe ser útil para trabajar y hacia eso nos encaminamos".

El patio será el siguiente campo de batalla del Rosalía de Castro. "Queremos dividirlo, instalar un rocódromo, colocar baúles con disfraces y ofrecer todo tipo de juegos para que nadie se pase los 20 minutos mirando". El cambio es imparable.

La colaboración entre el colegio Paradai y la asociación cultural Otro Prisma ha permitido que el pabellón del centro tenga una imagen mucho más moderna. Los superhéroes y las superheroínas son los protagonistas de las instalaciones deportivas. VICTORIA RODRÍGUEZ

Mediación
Patrulllas ecopacifistas


Humanización del patio y de los interiores del colegio Paradai. VICTORIA RODRÍGUEZUna de las iniciativas impulsadas en el Rosalía de Castro son las patrullas ecopacifistas, grupos de alumnos identificados con chalecos que acuden allí donde hay un conflicto para intermediar y solucionarlo. "Los de sexto lo hacen muy bien, localizan las situaciones y las solucionan". La iniciativa es rotatoria entre los cursos y busca que todos sepan identificar situaciones conflictivas y ponerles remedio.

Espacio abierto
La intención de Loli Freire es que el patio sea un espacio abierto a los vecinos del barrio. "Es difícil. Lo hemos hablado con el Ayuntamiento, pero es nuestro objetivo".

 

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