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La ley deja sin salida a las comunidades donde viven vecinos morosos

Protesta contra un vecino moroso este martes en Lugo. VICTORIA RODRÍGUEZ
Protesta contra un vecino moroso este martes en Lugo. VICTORIA RODRÍGUEZ

Los impagos son frecuentes, pero los graves se basan en estrategias diseñadas para poder vivir sin pagar y no acabar siendo embargados ► Una familia puso al hijo de titular y a los padres como usufructuarios y así evitar pagar  Un monfortino hizo que la Xunta pagara su deuda

Aquí no hay quien viva. Eso lo pueden decir los vecinos de muchas comunidades que sufren a vecinos morosos, como los que el martes salieron a la calle a protestar por un caso en Santo Graal. Y es que hay edificios donde soportan a gorrones que rizan el rizo, que arrastran años de impagos y que en ocasiones se esconden en complicadas tretas legales para que otros corran con sus gastos. 

Ponen el piso a nombre de un hijo y ellos son usufructuarios 

Paradigmático de esos casos de morosos profesionales es el de una acomodada familia que no paga un euro desde 2006. Cuando se constituyó la comunidad, el matrimonio se registró como propietario de la vivienda y, tras acumular impagos, las pesquisas llevaron a los vecinos a descubrir que en realidad el piso se había registrado el piso a nombre de un hijo y que los padres aparecían en realidad como usufructuarios de por vida. A día de hoy, la deuda suma ya cerca de 12.000 euros y la comunidad sabe que embargar el piso no le sirve de nada, porque nadie querría comprar una vivienda donde hay una familia que tiene derecho a vivir gratis de por vida. La trampa parece perfecta, pero los vecinos no se rinden. 

"No hay crimen perfecto y tampoco moroso perfecto", sentencia el abogado José Manuel Díaz, que, además de llevar el caso, es afectado directo, porque él vive en el edificio. Está convencido de que puede llevarles tiempo, pero también de que encontrarán la fórmula para cobrar. Lo dice a pesar de que la pareja ha demostrado ser hábil para eludir los pagos. Por ejemplo, los vecinos llevaron el caso al juzgado y lograron que se les concediera el embargo de cuatro coches del marido. Sin embargo, antes de que el juzgado lograra notificar el embargo, él vendió los coches. Los transfirió a su mujer, a su hermana y a un amigo. De un día para otro, se esfumó para los vecinos la opción de recuperar algún dinero. Volvieron al juzgado y presentaron una querella por alzamiento de bienes, pero la jueza la rechazó y el moroso se salió con la suya en su afán de no pagar. 

Pero los vecinos no se rinden. Ahora han logrado que se les conceda el embargo de doce vacas de rubia gallega. El proceso vuelve a estar parado, porque el moroso recurrió diciendo que los animales son su modo de vida. La comunidad espera ganar, pero en todo caso no se rendirá. Siguen rastreando las propiedades de la familia y están seguros de que antes o después cobrarán. Entretanto, la comunidad vive pasmada con el hecho de que unos padres decidan eludir el pago de sus gastos a costa de ahogar el futuro de un hijo, quien de seguir las cosas así nunca podrá tener nada propio, porque cualquier bien le podría ser embargado para pagar la bola de deudas que han ido generando los padres. 

Aunque parezca increíble, los vecinos ponen buena cara al mal tiempo y todo el mundo saluda a los morosos cuando se los encuentran en el portal, cuenta Díaz. 

Un monfortino recurrió a la Xunta para pagar a los vecinos

La Xunta acabó pagando la deuda con sus vecinos de un monfortino. La comunidad de propietarios de un edificio de la Rúa Doutor Casares de Monforte denunció a un convecino en el juzgado por el impago de 1.344 euros referidos a las cuotas comunitarias (400 euros anuales). El hombre se acercó hasta la agencia inmobiliaria que se encarga de administrar la finca con el fin de que le expidiese un certificado en el que apareciese pormenorizadas sus deudas.

Con tal papel acudió a los servicios sociales del Ayuntamiento monfortino, que tramitó una petición ante los de la Xunta, que se hicieron cargo de su débito, realizando el ingreso de esa cantidad en la cuenta bancaria de la comunidad. Esto ocurrió a finales de 2017. Desde entonces (todo 2018 y 2019) el propietario de la vivienda no ha pagado ni un euro de su aportación comunitaria y la bola de deuda vuelve a crecer

La carga de los morosos se complica cuando hay que hacer obras

Un embargo para superar una deuda de 27.000 euros 

"Un sufrimiento enorme" es lo que, en palabras de Fraga, que lleva 39 años trabajando en la administración de fincas, sufrieron la veintena de vecinos de una comunidad que soportaron durante la largo tiempo el impago de las cuotas de un bajo y un entresuelo. La pareja propietaria llegó a acumular una deuda de 19.982 euros por el bajo y otra de 7.314 euros por el entresuelo. 

La morosidad complicó mucho la viabilidad económica de la comunidad de vecinos, que acabó consiguiendo el embargo de parte del sueldo de la mujer, como forma de ir aliviando la deuda. Al final, el banco se quedó ambas propiedades y los vecinos vieron la luz al final del túnel. 

Cuanto más pequeña es una comunidad más lesivas pueden ser las deudas, que pueden acabar hundiendo al resto de propietarios, sobre todo si hay que afrontar derramas para realizar obras. 

Un promotor que ahogó a la comunidad casi treinta años 

Sangrante para la comunidad fue el caso de un promotor que se quedó con un piso y "durante 28 o 29 años no pagó nada". Los tejemanejes no acabaron ahí y la pesadilla para los vecinos siguió cuando parecía que había solución. Así, el piso sobre el que pesaba la deuda al final se vendió, pero al salir de firmar la operación en la notaría el promotor se fue a un banco y consiguió una hipoteca sobre ese mismo piso que acababa de vender. Cuando se descubrió la rocambolesca operación, la persona que había comprado renunció a la vivienda. Al final, el piso salió a subasta y el mismo promotor moroso logró hacerse con la propiedad por una cantidad muy baja y lo ha vuelto a poner a la venta. 

Dieciocho años obligando a los vecinos a ir al juzgado 

Hay morosos que siguen una lógica difícil de comprender, apunta Fraga. Sería el caso de un propietario que durante dieciocho años ha obligado a los vecinos a recurrir cada año al juzgado para reclamar las deudas. Solo paga cuando llega la sentencia, explica el administrador al explicar el caso. 

¿Puede salir rentable ir cada año al juzgado? "Normalmente se hace cargo el seguro de la comunidad de los gastos judiciales", explica Fraga, así que hay quien no teme que los vecinos le lleven al juzgado. Eso sí, hay veces que los seguros acaban reclamando al moroso esos gastos que ha generado con los pleitos que provoca.

Quienes realmente andan mal de dinero suelen buscar la forma de pagar

El reto de que alguien pague la deuda de un embargado 

El propietario de una vivienda en una comunidad constituida a finales de los años 90 acumuló deudas desde un principio y fue generando una enorme bola de impagos, ello a pesar de que el piso estaba alquilado y generaba ingresos. Al final hubo un embargo, el banco se quedó con la vivienda y volvió a venderlo. La operación no acabó con los problemas para los vecinos, que tuvieron que seguir batallando para cobrar la deuda. Al final pagó el banco, pero fueron años de frustración y pelea. 

Diez años de impagos y dudas por una herencia en Viveiro 

Una asesoría de Viveiro reconoce que tienen "algún caso sangrante", en concreto el de una persona que "leva dez anos sen pagar a comunidade". Apuntan que se trata de un caso complicado en el que confluyen dudas sobre la propiedad del inmueble y embargos pendientes sobre la persona que en teoría debería hacerse cargo. "Hai un tema de herdanza, de separación, de débedas... xúntase todo", comentan desde la oficina, y añaden que actualmente la cantidad adeudada a los vecinos asciende a "miles de euros". 

Una deuda que supera el valor de la propiedad en Sarria 

En Sarria, la deuda de un vecino con su comunidad ronda ya los 7.000 euros, situación que se arrastra desde hace mucho tiempo. El deudor abandonó el piso pero el problema es que nadie lo quiere porque el importe de las cargas es superior al valor del inmueble. La propia comunidad llegó a plantearse solicitar al juzgado el embargo de la vivienda, como acreedora que es, para su posterior venta, pero desistió de tal pretensión por las grandes cargas, con deudas de la Seguridad Social, Hacienda y un banco. Los afectados van saliendo adelante porque son una comunidad grande, pero un problema así en una más pequeña supondría un serio ahogo.

Perfiles | Avispados y que tienen dinero 
Los morosos suelen ser gente que tiene dinero. Quienes realmente andan mal de dinero suelen buscar la forma de pagar. Hay quien ha perdido el piso y aun así se compromete con los vecinos a pagarles lo que debe en cuanto pueda, explica Fraga. 

Proceso monitorio 
El proceso monitorio es el más habitual para reclamar a los vecinos que tienen deudas con la comunidad. Pero los morosos profesionales se las saben todas y siempre encuentran a un amigo listillo que se presenta diciendo que se opone al pago porque las cuentas de la comunidad están mal. Ese alegato sirve para parar todo y obligar a la comunidad a ir a un juicio que puede tardar año y medio o dos años en llegar. Para cuando hay sentencia, la gente está desesperada por la deuda acumulada, dice Fraga. 

Son listos 
Los morosos saben lo que pueden y lo que no pueden dejar de pagar. No se les ocurre devolver las facturas del agua, el gas o la luz de la vivienda, porque saben que se les cortaría el suministro. Sin embargo, saben que la comunidad no puede dejarles, por ejemplo, sin calefacción. Ni se les puede cortar el suministro ni se les puede coaccionar. Y suelen gastar sin reparo. 

Contadores
La ley obliga ahora a que los vecinos tengan contadores individuales para la calefacción, aunque esta sea central. Esa norma no cambia nada para los impagos. Seguirá sin poder cortarse el suministro a los morosos.

La ley deja sin salida a las comunidades donde viven vecinos morosos
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