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De Lara mira desde el 'destierro' cómo se empaña su herencia

Pilar de Lara. SEBAS SENANDE
Pilar de Lara. SEBAS SENANDE
Fiscalía y Audiencia dan la espalda a unas macrocausas que la jueza instruía porque se ignoraron los abusos

"A todos los jueces nos tumban causas, nos revocan resoluciones. No es algo que pase exclusivamente conmigo, pasa con muchos jueces y especialmente con las macrocausas". Las frases son de la magistrada Pilar de Lara en una entrevista que concedió a finales del año pasado, justo el día antes de incorporarse al juzgado número 8 de Ponferrada.

Es su nuevo destino, donde sobrelleva esa especie de destierro a la que la condenó en CGPJ por los numerosos abusos cometidos durante la investigación de las múltiples macrocausas que abrió en sus catorce años al frente del juzgado de instrucción 1 de Lugo. Vulneración de derechos constituciones de los investigados y de las víctimas, retrasos ilegales en las resoluciones, impulso selectivo de los asuntos, instrucciones mastodónticas e irracionales que provocaban retrasos eternos, investigaciones prospectivas... el catálogo de cargos del CGPJ fue suficiente como para suspenderla siete meses de empleo y sueldo y privarla de su destino.

Eran, sin embargo, actuaciones que los letrados de los investigados llevaban denunciando y criticando muchos años. ¿Por qué no se les hizo caso en su momento? La propia magistrada aporta una de las claves en aquella entrevista que dio a finales de diciembre pasado: "Es imposible que los jueces vayamos por libre porque detrás de cada decisión de un juez suele haber un informe del ministerio fiscal. Un juez dicta una resolución, las partes la recurren, el ministerio fiscal la recurre, va a la Audiencia Provincial, y la Audiencia la puede confirmar o revocar". 

Y eso es lo que pasó durante muchos años en Lugo, que Fiscalía y Audiencia eludieron molestar a la entonces jueza estrella amparándose en el clásico "no es el momento procesal oportuno". La clásica patada hacia delante.

Ahora, amparados todos por la condena del CGPJ, las cosas han cambiado. El resultado es que la inmensa mayoría de las principales causas iniciadas por Pilar de Lara está siendo sobreseídas o reducidas a cargos y condenas mínimas.

Aún habrá más, siguen coleando piezas de la Carioca, Pokemon, Pulpo, Cóndor y de otras menos famosas pero igualmente desproporcionadas. Por el camino queda un reguero de vidas manchadas, de víctimas sin justicia y, sobre todo, de oportunidades perdidas.

De Lara mira desde el 'destierro' cómo se empaña su herencia
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