martes. 23.07.2019 |
El tiempo
martes. 23.07.2019
El tiempo

Lara Méndez se verá obligada a entenderse con el BNG en la capital

Arroxo festeja sus buenos resultados electorales en la sede del BNG. VICTORIA RODRÍGUEZ
Arroxo festeja sus buenos resultados electorales en la sede del BNG. VICTORIA RODRÍGUEZ

Las urnas dejan dos bloques muy definidos y solo PSOE y Bloque suman para formar gobierno, lo que dibuja un panorama similar al de hace veinte años ► Los grupos minoritarios de izquierda se quedan sin escaño por la disgregación de listas y tampoco los que de derechas suman para llegar al Concello de Lugo

LUGO. Lara Méndez podrá desarrollar su plan de abordar la "segunda transformación" de la ciudad, pero en el diseño de ese nuevo Lugo tendrá una voz decisiva el BNG. A la candidata socialista le dan los números para seguir al frente de la ciudad, pero no logró ser la más votada pese a que los vientos soplan a favor del PSOE.

Lara Méndez, con un proyecto renovado y su propio equipo, consiguió ayer mantener los ocho concejales que ya tenía, aunque los socialistas, con 12.499 votos (un 25,97%) perdieron en porcentaje de voto respecto a hace cuatro años, cuando sumaron 13.959 (un 29,52%). Su ventaja será ahora que en la corporación habrá menos grupos políticos y quedan dos bloques en los que las alianzas resultarán más evidentes desde el principio. A su favor tiene el conocimiento del Concello adquirido los últimos cuatro años.

La izquierda es la única que suma y Lugo vuelve, en cierto modo, al punto de salida de hace veinte años, cuando se produjo en la capital un vuelco a la izquierda que llevó a la alcaldía a José López Orozco en coalición con un BNG que entonces encabezaba Branca Rodríguez Pazos.

El BNG logró convertirse en la fuerza decisiva no solo ya para dar la alcaldía, sino para condicionar la forma de gobierno y la agenda

Méndez, que afrontó cuatro años de gestión complicada en la ciudad y gobernó con una oposición que no se lo puso fácil, consiguió con todo mantener el tipo y podrá afrontar su segundo mandato con un tablero político más despejado y una ineludible alianza con los nacionalistas.

El BNG es la fuerza que sale más fortalecida de las urnas. Confirmó las expectativas que tenía en la campaña y, con 7.873 (el 16,36% de los emitidos) alcanzó los cinco concejales, lo que le permite tener una posición muy fuerte en el próximo mandato municipal y no solo ser decisivo para gobernar.

Rubén Arroxo, que en 2015 había tenido 4.098 votos (un 8,66% de los emitidos) y durante los últimos cuatro años no se lo puso fácil en muchas ocasiones a Méndez, tendrá en sus manos buena parte de las decisiones sobre el futuro de la ciudad y a nadie le extrañaría que los nacionalistas exijan desde ya formar coalición de gobierno y reclamar áreas de gestión decisivas para poner en marcha su modelo de ciudad.

Los resultados en la capital vienen a confirmar en buena medida las previsiones que anticipaban las encuestas, pero durante buena parte del recuento el PP acarició incluso la idea de hacerse con el gobierno de Lugo, con el apoyo de Ciudadanos.

No lo logró, pero Ramón Carballo, con 15.360 votos (el 31,91%) consiguió ganar un concejal en la ciudad. El avance fue relativo, ya que el PP había tenido en los anteriores comicios municipales 15.132 votos (el 32,00%).

Con todo, los resultados del PP en la capital, si se tienen en cuenta las debacles vividas por el partido en la provincia y en el conjunto español, se pueden considerar más que positivos para un candidato que intentaba el asalto a la alcaldía por primera vez.

Lejos de sus expectativas se queda Ciudadanos, que, con 3.948 votos (pocos más de los 3.493 de hace cuatro años, se mantiene con el mismo número de concejales y puede perder incluso capacidad de maniobra, al producirse un bloque de gobierno mucho más claro que hace cuatro años.

La campaña, y quizás los continuos llamamientos del PP a agrupar el voto de la derecha, han hecho que a la formación naranja no le rindiera fruto su trabajo de los últimos cuatro años en el Ayuntamiento, ya que aunque subió algo en porcentaje de voto (del 7,39 de hace cuatro años al 8,20 actual) eso no le bastó para sumar un concejal más.

El BNG logró convertirse en la fuerza decisiva no solo ya para dar la alcaldía, sino para condicionar la forma de gobierno y la agenda

Con todo, son Lugonovo y Ace los grandes perdedores de estos comicios. Los primeros obtuvieron hace cuatro años tres concejales y ahora se quedan sin representación en el Ayuntamiento y suman solo 1.582 votos. Es un pésimo resultado que no se podrá explicar sin tener en cuenta el declive de las Mareas, pero en el que seguramente ha influido la experiencia de los últimos cuatro años, incluida la dimisión de dos de los concejales elegidos entonces, empezando por el que fue su primer portavoz municipal.

De fracaso se pueden tildar también los resultados de Ace, que solo obtuvo 1.325 votos (hace cuatro años tuvo 2.376), y se vio superado por Podemos, que sumó 1.899 apoyos aunque también se queda fuera del Concello.

Esa disgregación del voto de izquierda hizo que no llegaran siquiera al cinco por ciento de los votos ni Podemos, ni Ace ni Lugonovo. Ese porcentaje mínimo es necesario para empezar a contar en el reparto de concejales. La que más cerca de conseguirlo estaba era Podemos, y aún así no logró llegar al cuatro por ciento de los sufragios.

Ese factor de división del voto también se dio en la derecha, ya que también Fli, con 841 votos, o Vox, con 980, se quedaron muy lejos del cinco por ciento mínimo de apoyos para entrar en el reparto de sillas en el pleno municipal.

Más residuales fueron aún los resultados de otras formaciones, como GaliciaSempre, que logró 635 apoyos; Compromiso por Galicia, que con Manuel Hurtado sumó 621 votos, o Converxencia XXI, que tuvo 70 apoyos.

Lara Méndez se verá obligada a entenderse con el BNG en la capital
Comentarios